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"Premonición del desastre",por José Carlos Yrigoyen

Esta semana en "Columna vertebral", José Carlos Yrigoyen opina sobre "El inventario de las naves", libro de Alexis Iparraguirre.

Alexis Iparraguirre

La reedición del primer libro de Iparraguirre es excusa para acercarse a lo que fue un brillante debut. [Foto: Facebook]

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Una misteriosa droga sintética proveniente de Asia que, desde el aturdimiento, brinda nuevos mundos para quien decida inhalarla y rendirse ante sus efectos. Un catastrófico huracán que a su paso dicta un elogio de la destrucción, sin respetar hombres, animales ni ciudades. Entre estas fuerzas antagónicas se recrea el compacto pero nutrido universo de El inventario de las naves, debut literario de Alexis Iparraguirre (Lima, 1974), uno de los títulos más interesantes entre aquellos publicados por los jóvenes escritores peruanos de la década pasada junto a Casa de Islandia, de Luis Hernán Castañeda, o París personal, de Marco García Falcón. Rechazando el realismo sucio imperante en los años noventa, estos autores, junto a otros como Carlos Gallardo o Carlos Yushimito, opusieron una vertiente dominada por lo metaliterario y lo fantástico. Esta adhesión se tradujo en novelas y reuniones de cuentos de innegable originalidad y valía que sirvieron como punto de partida para obras que, a estas alturas, se encuentran entre las más destacables de nuestra actualidad.

De estos libros ya algo lejanos, quizá el de mayor complejidad y pretensión sea El inventario de las naves. Más de diez años después de publicado, uno no puede sino admirar la precoz madurez de Iparraguirre, así como la intuición e inteligencia que despliega para concretar sus audaces ideas en los textos que conforman este volumen de aliento conceptual. Tomando modelos clásicos y borgianos, Iparraguirre edifica un atemporal núcleo urbano, “La calle de los sueños perfumados”, en el que, a pesar de su naturaleza nebulosa, podemos intuir un barrio periférico de Lima. Este espacio se halla amenazado por un avisado e inexorable Apocalipsis que solo es pasible de ser descrito y desentrañado mediante visiones.

El inventario de las naves

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Difusión

NARRATIVA

El inventario de las naves
Editorial: Planeta, 2017
Páginas: 160
Precio: S/49,00

Los cuentos se articulan a través del descubrimiento y desciframiento de estas visiones, que pueden provenir de distintos ámbitos: desde lo místico y lo esotérico hasta la locura o la toxicomanía. De todos ellos, el mejor, y por distancia, es el que da título al conjunto. Asistimos en él a las desventuras e intrigas a las que el comisario Dovidjenko se enfrenta para atrapar a un serial killer que apela a los cantos de la Ilíada para articular su urdimbre homicida. Es meritorio cómo Iparraguirre engarza las piezas de una pesquisa detectivesca con sofisticados referentes literarios de tal manera que nada nos parezca impostado o artificioso, y que estas se engranen con eficacia para dotar al relato de distintas aristas y diversas interpretaciones. También sobresale “Hombre en el espejo”, muy lograda aproximación a la esquizofrenia. En esta historia, Mónica, una solitaria adolescente, entabla una relación secreta con un espectro que la persigue a todas horas y en cualquier parte, enlazando una serie de situaciones y diálogos que repercuten en sus miedos y ansias hasta convertirla en imperturbable anunciadora del desastre que se avecina.

Cuando este libro apareció hubo quienes lo criticaron por una densidad y amaneramiento que juzgaron como gratuitos y excesivos. Si bien estos señalamientos son parcialmente justos —composiciones como “Orestes” o “Proximidad del huracán” acaban siendo insatisfactorias por un innecesario oscurecimiento que las convierte en lecturas pesadas y derivativas—, pienso que Iparraguirre estaba más bien interesado en la búsqueda de un lenguaje ambiguo, difuminado, que provoque un extrañamiento sin concesiones al lector y lo obligue a hurgar entre la niebla y las ruinas legadas por un torbellino verbal, cargado de metáforas y alusiones, en el que es menester introducirse para poder comprenderlo en toda su extensión y profundidad. En muchas ocasiones esta apuesta funciona; en otras, no tanto. Será en El fuego de las multitudes, su siguiente libro, en el que esta arriesgada propuesta, así como otras igual de retadoras, conseguirán mayor solidez y brío.

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