Por desgracia no se sabe cómo bailaba, pero sí que causó estragos y fascinación allá por los años 20 y 30 del siglo pasado. Los únicos registros son los reportajes de época, que hablan de una danza provocativa, lejana en el tiempo, que remitía a siluetas egipcias escoltadas por pirámides. Un registro que incluía desde flamenco hasta tangos. Por lo que sugieren los arrobados textos de los reporteros de entonces, la española debía mover sus caderas de forma sublime.

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