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Un siglo de Richard Burton: el milagro y la tragedia
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Un siglo de Richard Burton: el milagro y la tragedia

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Menos alto de lo que se cree, rudo y recio como hijo de minero galés. Con sus tempranas canas en las sienes, podría pasar como un gris empleado de oficina, como el espía Alec Leamas en “El espía que surgió del frío” (1965), filme basado en la novela de John le Carré. El nombre de apareció por primera vez en El Comercio el 18 de octubre de 1953 con estreno de “El manto sagrado”: 6.500 personas, entre actores, empresarios y políticos, repletaban el teatro Roxy de Los Ángeles para asistir a la primera cinta filmada en Cinemascope. Allí, un joven centurión, Marcellus Gallio supervisa la crucifixión de Jesús en el Calvario. Juega a los dados y obtiene como premio la túnica de Cristo, la que ejercerá sobre él tal influencia que lo llevará a convertirse al cristianismo y a morir por su fe.

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—Su vida con Liz—

Por entonces, pocos sabían de los modestos orígenes de Richard Jenkins, nombre del decimosegundo de 13 hijos de una familia de mineros en la población galesa de Pontrhydfen. Nacido un 10 de noviembre de 1925, su talento interpretativo fue alentado por su maestro de escuela, Philip Burton, quien “corrigió” su acento y le consiguió una beca para estudiar en Oxford. El joven adoptó su apellido para empezar su carrera, actuando por primera vez en un teatro de Liverpool en 1943, siendo entonces oficial de la Real Fuerza Aérea. Viajó a Hollywood llevado por Lauren Bacall, y su primer filme de éxito fue “Mi prima Raquel”, al lado de Olivia de Havilland, en 1952.

Tras la épica cristiana de “El manto sagrado”, diez años después Burton volvería a vestir armadura en la legendaria “Cleopatra”, interpretando a Marco Antonio, el general romano amante de la reina egipcia. En la vida real, la . El actor rompió su matrimonio con la actriz Sibyl Willians y se casó con la diva de ojos violeta en 1964. Sus frecuentes peleas en público, reiteradas amenazas de separación y reconciliaciones acompañadas de costosas joyas para la Taylor encontraban eco en su vida frente a la cámara. La pareja mostraba con igual obscenidad sus amores y odios ante las cámaras de Mankiewicz en “Cleopatra”, o en las de Mike Nichols en ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, en la que encaman a dos cónyuges que se hacen la vida imposible.

El matrimonio duró 10 años, aunque en 1975 volvieron a unirse en un segundo y efímero matrimonio de doce meses, todo ello mientas se sucedían éxitos en la pantalla y en los escenarios (en total logró ocho nominaciones al Oscar y docenas de premios teatrales). Burton se casaría luego con Susan Hunt, ex esposa de un piloto de carreras y finalmente con Sally Hay, ayudante de producción de la BBC.

Burton pudo tenerlo todo. Para el cineasta Mankiewicz, una vez que entró a la inmortalidad al lado de Elizabeth Taylor, el actor abandonó toda realidad y se sumergió en la fantasía. Para él, la realidad de la actuación parecía ser la única que conocía. Quizás por ello el actor galés entregó su alma en películas cuyos roles podían describirlo fuera de la ficción. Allí están filmes memorables como las comentadas “El espía que surgió del frio” y “¿Quién teme a Virginia Woolf?”, pero especialmente “Bajo el Volcán” (1984), la cinta de John Huston inspirada en la novela de Malcolm Lowry, donde Burton interpreta al alcoholizado Cónsul británico Geoffrey Firmin, que lidia con la autodestrucción por un matrimonio fallido. El fin del personaje fue trágico y miserable en un México de peligrosas tentaciones fascistas. La del actor, meses despues de aquel rodaje, fue a causa de una hemorragia cerebral, a los 59 años, en una clínica en Ginebra. Arrasado por el mismo fantasma.

SOBRE EL AUTOR

Enrique Planas (Lima, 1970) es escritor y periodista cultural. Es autor de novelas Orquídeas del Paraíso, Alrededor de Alicia, Puesta en escena, Otros lugares de interés y Kimokawaii. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara lo reconoció como uno de Los 25 secretos mejor guardados de la literatura latinoamericana.

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