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San Valentín: La química del amor

Próximos a celebrar el Día de San Valentín (el 14 de febrero), algunos especialistas explican desde diversas disciplinas qué pasa con nuestro cuerpo y mente cuando nos enamoramos.

San Valentín

¿Qué es esa molestia en el estómago cercana a la náusea que nos crea ansiedad y nerviosismo?

La costumbre de poner un anillo de matrimonio en el dedo anular izquierdo responde a la creencia de que ahí se aloja una vena que se comunica directamente con el corazón. Este órgano es el símbolo por excelencia del amor y en el Día de San Valentín, este 14 de febrero, su representación aparecerá en todos los espacios. Sin embargo, hoy sabemos gracias a la ciencia y a sus distintas disciplinas que sentir amor y sentirse enamorados tienen un trasfondo más complejo que un simple y acertado flechazo de Cupido.

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¿Qué es esa molestia en el estómago cercana a la náusea que nos crea ansiedad y nerviosismo? Hacer las maletas, tomar una avión para encontrarnos con una persona al otro lado del mundo ¿es un impulso irresponsable o somos víctimas de nosotros mismos? ¿Actúa el corazón o el cerebro?

Desde una primera mirada o un mínimo contacto, unas sustancias comienzan a generarse y se dedican a mover los hilos de la marioneta, confabulan y la tranquilidad cotidiana se vuelve un huracán: “Las hormonas deciden todo sobre nosotros”, sentencia el biólogo Miguel Figueroa. “Somos una reacción manejada por las hormonas y estas, a su vez, son manejadas por los genes; ellos indican qué segregar”. Entre las principales hormonas causantes del enamoramiento se encuentra la testosterona; esta explica por qué hombres con mucha testosterona pueden resultar muy atractivos. “La hormona del amor largo es la oxitocina y acompaña a quienes tienen apego por otras personas, por eso también es conocida como la hormona del amor verdadero y la hormona de las caricias. Y, cuando uno está enamorado, también se estresa un poco; ahí aparece el cortisol”, agrega Figueroa. En cuanto a la dopamina ––conocida como la hormona de la felicidad o del apasionamiento––, cuando se hace presente, genera placer y, a su vez, dependencia, de tal manera que, al querer seguir sintiendo ese bienestar, uno no puede alejarse de quien lo provoca. Para el médico psiquiatra José López Rodas de la Universidad Cayetano Heredia, cuando una persona se siente enamorada se notan cambios en el cerebro: “La dopamina hace que la persona esté efusiva, emocionalmente se siente bien y está pensando siempre en la persona de quien considera que se ha enamorado. En algunos casos, esta misma efusividad se puede comparar con problemas emocionales que vemos en un estado de aceleración o cuando un solo tema ronda la mente”.
 

san valentín

Jack Dawson y Rose Dewitt ("Titanic"). Se conocieron en el barco más famoso del mundo, se enamoraron, pero solo uno de ellos sobrevivió a la tragedia. (Foto: 20th Century Fox)

Fox

Para ilustrar cómo funcionan nuestras hormonas, usemos como ejemplo a una de las parejas más recordadas del cine hollywoodense: Rose y Jack de la galardonada Titanic, interpretados por Kate Winslet y Leonardo DiCaprio. Los personajes se conocen brevemente, pero se convierten en pocas horas en intensos amantes que desafían a la alta sociedad que se opone a una posible relación. Rose rompe un compromiso y se enfrenta a su madre. Finalmente, Jack da la vida por ella y muere de hipotermia. Estas situaciones que traspasan la racionalidad podrían explicarse en reacciones químicas que se imponen y nacen de lo más profundo. “Es una droga ––comenta Figueroa––. Literalmente hay quienes consideran que el enamoramiento es un estado de drogadicción, de poca conciencia porque tu cerebro se va concentrando en el placer que te da la dopamina, entonces se forma una red neuronal que te dice que permanezcas ahí”. Así se explicarían los casos de parejas que se conocen por muy poco tiempo, pero no se resisten a la idea de formar una relación permanente, pues se encuentran aún en estado de enamoramiento.

¿Por qué nos enamoramos de una persona y no de otra? Según los expertos, el enamoramiento es la respuesta a la necesidad humana de reproducirse y prolongar sus genes; para ello la naturaleza elegirá a la persona más adecuada para sobrellevar el embarazo, el cuidado y protección de la descendencia. ¿Qué está detrás de la atracción? “Tiene que ver con las habilidades de supervivencia”, comenta Giuliano Ardito. “Las investigaciones muestran por qué a muchas mujeres les gustan los hombres fuertes. ¿Es cultural o genético? Es genético, viene con nuestro animal interno, lo que están buscando realmente es la protección de las crías. Si el macho es grande y fuerte, dará la protección necesaria contra la adversidad y será capaz de conseguir alimentos”, añade. En el fondo, no somos conscientes de la elección porque detrás está el instinto que evolucionó para perpetuarse.

Amor

A diferencia de los humanos, los animales tienen épocas marcadas para su reproducción.

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El amor es una droga. “Así es y es real, no es una metáfora”, afirma el biólogo Giuliano Ardito. El conjunto de hormonas que se segregan durante el enamoramiento crea un estado de drogadicción, necesidad y dependencia permanente. Es por eso que el rompimiento de las parejas enamoradas suele ser tan duro que incluso se compara con una etapa de duelo, pues el dolor podría ser similar al de la pérdida de un ser querido. La psicóloga Rachel Watson también analizó el proceso del enamoramiento: “Las personas quedan capturadas por la emoción e intensidad que sienten y se produce la sensación de unión hacia el otro. Muchas veces se crea dependencia y ponen toda la felicidad en esa relación. Se vuelve un rapto psicológico por una temporada; felizmente luego recobramos la razón”. “Si bien el amor produce los mejores sentimientos (ver el mundo con alegría o ser más creativos), cuando no es correspondido ––afirma Watson––, puede causar problemas como una depresión severa”, como en los trágicos amores de la literatura que terminaban con la muerte por una enfermedad (que surge tras la pena de no tener más al ser amado) o con el suicidio. Recordemos a María del colombiano Jorge Isaacs o al joven Werther en la Alemania de Goethe, ambos personajes icónicos de la literatura que vivieron el enamoramiento en su máxima expresión, pero su alejamiento del ser amado los llevó a una trágica muerte. “Uno de los aspectos más difíciles a nivel psicológico ––agrega Watson–– es sentir que nuestro bienestar emocional está ligado al éxito de la relación, viendo al otro como único e irreemplazable, sobrevalorado, poniendo nuestra vida en sus manos y sintiéndonos bien en la medida en que nos mire, nos cuide o nos diga cosas bonitas”, comentó.

Werther

La apasionada historia de amor del joven Werther llegó a la pantalla grande en 1986.

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En palabras de Miguel Figueroa, el enamoramiento “es una estrategia de la naturaleza para perpetuar la especie. Todo lo que nos sucede bioquímicamente, fisiológicamente, anatómicamente responde a una estrategia que tienen los genes para perpetuarse, para mantenerse vivos”. Nuestra naturaleza hará todo lo posible por reproducirse, incluso orquestando un velo perverso que ocultará los defectos de la otra persona —hasta los más evidentes— para que el enamoramiento siga su curso y se concrete en la reproducción. Cuando uno se enamora en realidad se perturba la conciencia o la razón. “El objetivo de la naturaleza es desconectar una parte del cerebro llamada la corteza orbitofrontal que es la parte racional, equilibrada y que analiza el futuro. Nos volvemos más primarios, elementales, más mamíferos y más reptiles”, complementa Figueroa. Incluso, la naturaleza nos hace sentir algunos besos con mayor intensidad que otros, pues está comunicando que ambas personas son genéticamente compatibles para mantener la especie. El deseo y la frecuencia sexual son también mayores. “Cuando nos enamoramos se activan neurotransmisores como la dopamina y la norepinefrina que pueden desencadenar un aumento de la testosterona y, por ende, del deseo sexual”, nos comenta la sexóloga Carolina Motta. “A medida que la pareja construye su intimidad, confianza y comunicación, este proceso bioquímico tiende a estabilizarse y en consecuencia es probable que este deseo sexual disminuya. En cada persona o pareja el proceso será diferente”, añade.

Neurona

La neurona dopaminérgica es la encargada de producir dopamina, hormona vinculada con el placer.

Tras los torrentes hormonales también llega la calma. La etapa de enamoramiento tiene un final que puede desencadenar en la madurez emocional de la pareja y de cada persona. Así se alcanza el amor duradero. Según el Dr. López, la etapa del enamoramiento puede durar dos o tres años o quizá más, pero después se consolida, surge el intercambio mutuo de valores como la comprensión o la responsabilidad, y se transforma en un amor sensato. “El cerebro es un lugar donde se procesan sentimientos y conductas. El corazón no lo hace, este reacciona ante sentimientos con una mayor aceleración, un cambio en su comportamiento, pero el cerebro va elaborando, procesando y superando errores”, recalca el psiquiatra. Si bien los momentos de enamoramiento responden a explosiones hormonales durante las diferentes etapas de la vida, estas van menguando con el paso del tiempo y no se olvidan que también somos seres históricos y culturales, con valores y costumbres que no se pueden dejar de lado.

Para leer: 
​El cerebro femenino - Louann Brizendine
​Analiza la realidad neurológica de las mujeres; identifica comportamientos tanto de mujeres como de hombres.

Por qué amamos - Helen Fisher
Se demuestra que cuando una persona se enamora se encienden zonas del cerebro por el aumento del flujo sanguíneo.

El amor en los tiempos del cólera - Gabriel García Márquez
Una historia de amor que inicia en la juventud de dos emblemáticos personajes de las letras latinoamericanas.

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