El Balcón de Huaura es el lugar predilecto para los amantes de la historia peruana. Desde la casona de Huaura, San Martín anunció la libertad el 27 de noviembre de 1820.(Foto: GEC)
El Balcón de Huaura es el lugar predilecto para los amantes de la historia peruana. Desde la casona de Huaura, San Martín anunció la libertad el 27 de noviembre de 1820.(Foto: GEC)
Jorge Paredes Laos

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Huaura es hoy una pequeña ciudad ubicada a 150 kilómetros al norte de Lima, y perteneciente a la provincia del mismo nombre, cuya capital es Huacho. Hace 200 años, era una pequeña villa de buen clima, donde abundaban frutales, hortalizas, arboledas y follaje. Durante siete meses, entre los primeros días de diciembre de 1820 y los primeros días de julio de 1821, la casa-hacienda Ingenio, ubicada en este valle, sería el cuartel general de José de San Martín, desde donde emitió decretos —como el Reglamento Provisional del 12 de febrero de 1821— y planificó la independencia, no solo desde el punto de vista militar sino también político.

La escuadra libertadora desembarcó en Huacho entre el 10 y 12 de noviembre de 1820. La estrategia de San Martín no era enfrentar en una gran batalla a los realistas. Por ello, no atacó directamente Lima, sino que la cercó: desde la sierra central, con la campaña de Juan Antonio Álvarez de Arenales; desde el litoral, con el despliegue de la armada libertadora al mando de Lord Cochrane; y, desde los valles circundantes, con el apoyo de milicias rurales o montoneros de los valles de Chancay, Rímac y Chillón.

Todos estos objetivos los cumplió desde Huaura. Desde ahí coordinó las independencias de las ciudades que conformaban la gran intendencia de Trujillo, entre diciembre de 1820 y enero de 1821. En estos hechos, cumplió un papel decisivo, desde el punto de vista militar, Lord Cochrane, al asolar con su armada los puertos norteños, y, desde el lado político, el marqués de Torre Tagle, al conminar a los cabildos de Piura, Lambayeque, Trujillo, Cajamarca, Chachapoyas a firmar la libertad.

Esto le dio a la campaña emancipadora no solo fuerza política, sino dinero, hombres y bienes que los pueblos fueron poniendo a disposición de la nueva causa a la espera de beneficios en la naciente república, tal como lo explica la historiadora Elizabeth Hernández en uno el ensayo “Un espacio regional fragmentado: el proceso de independencia y el norte del virreinato del Perú, 1780-1824”, del libro El Perú en revolución. Independencia y guerra: un proceso, 1780-1826.

Grito libertario

“San Martín permaneció en Huacho del 13 al 17 de noviembre de 1820. El día 18 partió hacia Huaura y el 19 llegó a Supe, a donde ya había enviado parte de la infantería y donde se estableció hasta el 5 de diciembre, día en que se trasladó hacia la casa-hacienda Ingenio, en Huaura, que era propiedad de Manuel Salazar y Vicuña”, cuenta el historiador Jorge Nava Pittaluga, quien se ha dedicado a reconstruir el pasado del norte chico y el papel que cumplió esta región durante la Independencia.

¿Qué sucedió el 27 de noviembre de 1820 en el mítico balcón de Huaura? “La tradición refiere que ese día, a las diez de la mañana, San Martín reunió a todos los pueblos cercanos —Huacho, Carquín, Végueta y Huaura— y, aunque no existe documentación de lo dicho, se sabe que anunció, lo mismo que Álvarez de Arenales decía en todos los pueblos por los que pasaba: es decir, que dentro de poco todos iban a ser libres”, refiere Nava, autor del libro José de San Martín, libertador del Perú. Huaura, cuna de la independencia y de la campana de la libertad.

Como bien señala el investigador, al no existir un documento, este hecho ha pasado a ser parte de la memoria local. “Sin embargo —refiere—, sí existe un decreto de 1920, dado por el presidente Augusto B. Leguía, en el que declara feriado el 27 de noviembre al conmemorarse el centenario de la proclamación de la independencia en Huaura”.

Y también es cierto que —incluido el de Supe de 1819, cuando Cochrane acechaba el Callao— fueron varios los gritos libertarios producidos entre setiembre y noviembre de 1820 en Ica, Huamanga, Huancayo, en esos intensos días en que la independencia era todavía un camino incierto, con avances y retrocesos.