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Cada balneario tenía una personalidad definida. En imagen: La Punta, Callao, el lugar preferido de los veraneantes limeños a principios del siglo XX. (Foto: Ulises Ch./ Lima)

Cada balneario tenía una personalidad definida. En imagen: La Punta, Callao, el lugar preferido de los veraneantes limeños a principios del siglo XX. (Foto: Ulises Ch./ Lima)

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Cada balneario tenía una personalidad definida. En imagen: La Punta, Callao, el lugar preferido de los veraneantes limeños a principios del siglo XX. (Foto: Ulises Ch./ Lima)
Cada balneario tenía una personalidad definida. En imagen: La Punta, Callao, el lugar preferido de los veraneantes limeños a principios del siglo XX. (Foto: Ulises Ch./ Lima)
Por Enrique Planas

Temporada de verano 1926: fuera de una ciudad recalentada, la temperatura es fresca y el ambiente agradable. Los balnearios tienen una fisonomía característica: Miraflores, el primero de los del sur, era propicio a los idilios, con jardines que invitaban al flirteo. Barranco, con su espíritu burgués, adoptaba las exigencias de una gran ciudad. Chorrillos, en cambio, era entonces un balneario apacible, que recordaba aún la tragedia de la guerra, acaecida medio siglo atrás. En el Callao, la bahía norte iba perdiendo atractivo por la contaminación portuaria, mientras que La Punta relucía como sitio predilecto para los turistas más pudientes.