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"Carta abierta a Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori", por Jaime Bedoya

"Disculpen la pequeñez", la columna semanal de Jaime Bedoya

Columna Jaime Bedoya, carta a PPK y Keiko

[Foto: Getty images]

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Por Jaime Bedoya


Los abajo firmantes, consternados por la persistencia en el cultivo del enfrentamiento necio entre ambos, han considerado necesario manifestarse públicamente al respecto.

Es momento de dejar meridianamente establecidas ciertas consideraciones respecto a los principios básicos del desentendimiento, divergencia que reside en el núcleo mismo de nuestras existencias. Y que vemos sometidas a un franco proceso de desprestigio y manoseo sin propósito de parte de ustedes. Basta ya.

1. La división es consustancial a nuestra naturaleza. Nacimos y existimos en la oposición. Y es a partir de ella que nos hacemos sólidos e íntegros, sin caprichos ni devaneos propios de la emotividad. Lo suyo, en cambio, es materia de disfuerzo adquirido: la indecisión versus el orgullo.

2. Sra. Fujimori: la obstrucción por la obstrucción es propia de infantes y deviene en parálisis. Lejos de transmitir una pretendida imagen de mando solo trasluce pequeñez y modestia de ideas. El argumento de “me opongo porque perdí” resulta deleznable a un año de los acontecimientos.

3. Sr. Kuczynski: el penoso espectáculo de la irresolución ante la crisis distrae dedicación que habría de reservarse a tareas más urgentes. Y como en las sociedades no existe el vacío, ese espacio es prontamente ocupado por advenedizos de turno de ambos lados prontos a proveer carbón, leña y todo material combustible a la mano. Son los únicos favorecidos, además de Antauro Humala, con el crispado estado actual de las cosas.

4. Tenemos una reputación binaria que defender. El daño que ustedes están haciéndole al principio fundamental de la complementación entre opuestos no tiene nombre. No han entendido nada, ni el día ni la noche, ni el frío ni el calor. Ajenos a la sutileza propia de la metonimia y al disfrute contradictorio del oxímoron, se regodean en la vulgar inmovilidad de lo obtuso, en lo improductivo de la cerrazón, confundiendo liderazgo con titubeo de dudoso humor, y don de mando con pataleta encaprichada.

5. Uno de ustedes ganó la presidencia, el otro no. El principio de realidad dicta asumir esa situación en sus términos más elementales: que el primero gobierne y el segundo se deje de joder.

Hasta que eso no suceda, no los convocamos a reunión ni lonche alguno, sino que los instamos a un radical cambio de actitud y desistimiento de una actitud infantil y lerda, que, además de afectar nuestros bien ganados nombres, hace de ustedes protagonistas de la triste comprobación de que la nuestra es la nación de las oportunidades perdidas.
     Cada cinco años es lo mismo, lo mismo, lo mismo.

Por si lo anterior estuviera dicho de manera innecesariamente solemne, lo que les toca hacer a ambos es desahuevarse.

Atentamente,

El Agua y el Aceite
El Yin y el Yang
El Poto y la Aguja
El Arroz y el Mango
El Larry y la Concha
(siguen firmas…)

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