Villanos: estudiantes-ciudadanos
Villanos: estudiantes-ciudadanos

En estos días hemos sido testigos de la marcha de los estudiantes de la Universidad Nacional Federico Villareal por el Centro de Lima, que ha sido reprimida por la Policía Nacional con resultados censurables.  
    Pero esta marcha no es una más. Es una que se da dentro de la exigencia de una correcta implementación de la nueva Ley Universitaria, a la que las malas autoridades de esa casa de estudios se resisten con diversos artificios. Con las consignas de “La Villa es del pueblo  y no de los corruptos”, “Villa te quiero, por eso te defiendo”, “Nos han quitado tanto, que nos han quitado el miedo”, los estudiantes se han rebelado, tomando sus locales  de estudio. Exigiendo ahora ya no solo el cumplimiento de la ley, sino el destierro de la corrupción y la mediocridad académica. Pero ambas pretensiones son complicadas. Donde reina la corrupción reina la mediocridad académica. Eso lo saben los villarrealinos por propia experiencia. Por la corrupción, sus laboratorios, talleres y salones de clases no están adecuadamente implementados; la mayoría de sus docentes no están a la altura de sus expectativas; y las mismas autoridades rotan en el manejo de su universidad en estos últimos 20 años. 
    Aristóteles dijo que ciudadano es quien tiene parte en el hecho de gobernar y ser gobernado. Los estudiantes en esta lucha contra la corrupción, en coordinación con la Sunedu, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría y la Fiscalía, han demostrado ser ciudadanos de hoy y del futuro, pues no solo no quieren ser mal gobernados, sino que también pretenden ser parte del acto de gobernar. Por eso se han organizado, buscando sacar su universidad del atolladero en que se encuentra. Lucha difícil, pues la corrupción es un monstruo gigante y sus tentáculos son muchos y largos.