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Crítica de arte: "Mírame", por Max Hernández

El crítico de arte Max Hernández Calvo comenta la muestra "Mírame" de Adriana Bickel.

"Mírame", de Adriana Bickel

“Pose”, de Adriana Bickel

“Pose”, de Adriana Bickel.

Adriana Bickel



Mediante un reclamo de guiño narcisista, “mírame”, Adriana Bickel busca abordar la construcción, reproducción y difusión masiva de las representaciones de la mujer y la manera en que estas modelan nuestro imaginario de lo femenino.

Bickel vincula el ‘mandato’ contemporáneo a producir imágenes de uno/a mismo/a (llamémoslo el ‘impulso selfie’) y las industrias del patriarcado que determinan los cánones de belleza: la moda, la cosmética, la pornografía, el entretenimiento (cine, televisión, música) y la publicidad.

En otras palabras, la artista reconoce en el self-branding al que nos entregamos entusiastas y/o ansiosamente (vía redes sociales, por ejemplo), un tácito sometimiento a códigos impuestos social y económicamente. Es decir, la configuración de uno/a mismo/a como ser deseable en función a los dictados de lo que debemos ser y parecer.

La muestra comienza con la instalación de diapositivas “Secuencia”, una línea de horizonte baja formada por stills de personajes femeninos de películas y series de dibujos animados que recorre buena parte de la sala. Estas secuencias cortas de movimientos de figuras femeninas pautan el espacio, aludiendo a la orientación del comportamiento vía la reproducción de imágenes.

Estos personajes de dibujos animados corresponden tanto a animales como a personas (Esmeralda, la princesa Jazmín, Miss Bunny, Angel 624, Ariel, Dot, entre otras). De ese modo, Bickel resalta la exposición temprana a estos modelos identitarios (los dibujos se dirigen a un público infantil) pero, a la par, genera una situación de extrañamiento frente a los mismos, tratándose de personajes imaginarios con los que resulta difícil identificarse desde la adultez. En otras palabras, ¿cómo asumir a la conejita Miss Bunny (de Bambi) como un modelo viable? Además, mediante la repetición propia de una secuencia, la artista enfatiza la reiteración del discurso, su carácter de patrón y mandato y su fuerza.

“Panóptico” está formada por una estructura cilíndrica, cuyo lado convexo está cubierto por material reflejante, a modo de espejo, y su lado cóncavo tiene un gran número de close-ups de rostros y ojos de mujeres jóvenes. Por el tipo de encuadre de estas fotos se diría que se trata de selfies, e incluso algunas imágenes parecen extraídas de la publicidad y hasta del porno. El título alude al modelo de cárcel circular ideado por Jeremy Bentham en el siglo XVIII y sobre el que Foucault teorizara largamente. Sin embargo, los códigos de representación empleados en estos retratos hacen que —contra Bentham— el panóptico de Bickel no esté fundamentado en la paranoia (la posibilidad de estar siendo vigilado en cualquier momento), sino en la demanda de atención.

"Mírame", de Adriana Bickel

"Mírame", de Adriana Bickel

"Mírame. Rebelarse a la representación", de Adriana Bickel.

Adriana Bickel

En esa línea, las muchas miradas que despliega la instalación buscan ser contempladas —y juzgadas— antes que observarnos. Asimismo, esta configuración evoca también un recorrido por la red y las incontables imágenes sexualizadas de mujeres que contiene. Al encenderse y apagarse la caja de luz interna, la visibilidad de estos rostros es breve, insinuándose así los límites de la fascinación.

“Siete diferencias” presenta tres fotogramas en caja de luz: un selfie de Instagram, una foto porno y un fotograma de un videoclip de Ariana Grande. Estas tres fotos comparten la misma estructura compositiva (cuerpo echado, mirando la cámara, mano sobre la boca, ropa interior), revelando los códigos visuales compartidos del porno, la música pop y los selfies. Sin embargo, sus colores desfasados perturban la imagen, interfiriendo nuestra identificación con esas representaciones.

“Tutorial” es un collage videográfico que junta clips y audios de mujeres tomadas de la TV e Internet, que giran en torno a la hipersexualización y la autoobjetualización. La implícita preocupación por “cómo agradar” (el eje de la pieza) es cancelada por las distorsiones del video, cuyo pixelamiento revela un fallo ideológico presentado como fallo técnico: no hay posibilidad de implementar los códigos de lo deseable.

“Mecanismo” es una caja de música con un arduino y una pequeña pantalla que muestra un GIF de Miss Bunny, en un gesto voluntariosamente seductor, que acompaña la rotación de bailarina, articulando dos performances de género dirigidas desde el patriarcado a las niñas y adolescentes.

Adriana Bickel muestra ser una artista inteligente cuyos recursos conceptuales —evidentemente mayores que los materiales (algunas propuestas como “Secuencia” invitan a ser expandidas)— hacen pensar que Mírame ofrece apenas un vistazo a su potencial.

Más información
Fundación Euroidiomas. Calle Libertad 130, Miraflores.
Hasta el 5 de octubre.

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