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Crítica de arte: "Profecía es memoria", por Max Hernández

El crítico de arte Max Hernández Calvo comenta la muestra de José Vera Matos, "Profecía es memoria", que se presenta en la Galería 80 m2. Livia Benavides.

Profecía es memoria, de José Vera Matos

La idea de la memoria y el legado es contundentemente abordada en el video “Profecía es memoria”. [Foto: Juan Pablo Murrugarra]

Juan Pablo Murrugarra



Profecía es memoria, de José Vera Matos, plantea una mirada crítica a la historia del Perú, contrastando los legados prehispánico y español a la luz de otros más actuales del diseño y el arte.

Las referencias del artista a la Conquista son literales. En la instalación central, “Profecía es memoria”, Vera Matos despliega una transcripción de La conquista de América. El problema del otro, de Tzvetan Todorov, una historia de confrontación cultural marcada por la incomprensión, que aquí se rige por las formas de los tocapus incas. La escritura, legado de la Conquista, se ve forzada a adaptarse a los patrones de diseño prehispánicos, lo que transforma sus sentidos en el proceso. Pero la pieza recurre a más modelos que subvierten la escritura convencional: la abstracción geométrica modernista, el collage, el diseño gráfico, el cómic (globos de diálogo) y el grafiti (inscripciones).

Los otros textos transcritos son Los vencidos. Los indios del Perú frente a la conquista española (1530-1570), de Nathan Wachtel, un acercamiento a la conquista desde la perspectiva del pueblo conquistado; y La vía de las máscaras, de Claude Lévi-Strauss, en donde se busca definir el concepto de estilo, tomando como ejemplos las máscaras de nativos norteamericanos. Ambos referentes se ven sometidos a la misma operación, fusionando sistemas textuales y estructuras visuales ajenas entre sí, en una metáfora de la Conquista y la derrota, donde las plantillas de diagramación hacen de “máscaras” de la palabra.

Se presenta también una serie de dibujos marcadamente abstractos, como diagramas científicos, notaciones musicales o apuntes matemáticos sobre papel milimetrado, sugiriendo otras nociones de escritura.

Dos esculturas monumentales invitan a una lectura expandida de la escritura: dos enormes paralelepípedos en concreto, parcialmente cubiertos con telas impresas con una cuadrícula, cuyos colores han sido tomados de los afiches de la reforma agraria que Jesús Ruiz Durand creara para el gobierno militar de Velasco. Estas enormes columnas llevan inscripciones grabadas que recuerdan al grafiti callejero: frases, palabras sueltas, garabatos, imágenes obscenas; una escritura de catarsis antes que de mensaje. Pero los afiches de Ruiz Durand, creados para la comunicación política masiva, también pierden su mensaje, convertidos en códigos cromáticos abstractos y referencias arte-históricas antes que políticas: memorias reconvertidas.

La idea de la memoria y el legado es contundentemente abordada en el video “Profecía es memoria”. La cámara se centra en un personaje con el torso desnudo e inscripciones sobre la piel, a manera de tatuajes. En su cara vemos un cuchillo que atraviesa su nariz, mientras que un crucifijo “cuelga” de su frente. Sobre su torso y espalda lleva figuras basadas en iconografía sechín y chavín, así como emoticonos. En el pecho se lee un año —1492—, al igual que en los dedos de las manos. El personaje examina sus marcas, que se revelan animadas y parecen hablar. Dialoga y discute con ellas, acaso aspirando a reconciliarse con su historia. Asimismo, el personaje se dirige a una figura fuera del encuadre, su mirada dirigida al cielo. ¿Habla con una deidad? Pero también lo hace dándole la espalda, displicentemente.

Vera Matos pone así en juego las herencias y creencias impuestas y escogidas, y sus violencias. Las figuras sechín y chavín son gráficas al respecto: un personaje mutilado con las vísceras expuestas y una cabeza con enormes colmillos. Pero también hay una violencia tácita aquí: la del idioma. 1492 es el año en que Antonio de Nebrija publicó el primer tratado de gramática española. No en vano, si bien muchas bocas parecen hablar, solo se escucha una música intensa e imponente. Además de ello, el artista introduce oscilaciones cromáticas, donde por momentos la piel del personaje vira al rojo. Todo ello sobre un fondo verde, como el que se emplea en el cine para los efectos especiales.

José Vera Matos articula un abanico de referencias históricas (de lo premoderno a lo moderno), estéticas (de lo precolombino a lo posmoderno) y culturales (de lo andino a lo occidental), para hablar de un proceso de cambio continuo que nos compromete. En ese sentido, Profecía es memoria es una invitación a enfrentar todos los legados feroces que llevamos bajo la piel y que, aunque parezcan mudos, nos hablan. No hay acuerdo posible con nuestro pasado ni futuro imaginable sin ello.

Galería 80 m2. Livia Benavides

Malecón Pazos 252. Barranco.

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