La Amazonía sudamericana es el pulmón del mundo. (Foto: AFP)
La Amazonía sudamericana es el pulmón del mundo. (Foto: AFP)

Límites en el espacio
En marzo último, la experimentada astronauta Anne McClain hizo noticia al no poder participar en la que iba a ser la primera caminata espacial integrada únicamente por mujeres debido a que la NASA no disponía de suficientes uniformes talla M, como se comentó en esta misma sección. Pero esta vez su nombre vuelve a los titulares de la prensa por razones muy distintas.

Summer Worden, quien fuera pareja de McClain, descubrió accesos anómalos a su cuenta bancaria con sus credenciales de usuario. En particular, aquellos que provenían desde una computadora de la NASA. Todos los caminos condujeron a McClain, que, por las fechas y la identificación de la computadora desde la que accedió, se encontraba en aquel entonces en la Estación Espacial Internacional. Worden acusa a McClain de suplantación de identidad y acceso indebido a las cuentas; McClain reconoce los accesos, pero señala que, al momento de hacerlo, si bien estaban en un proceso de separación, aún mantenían finanzas compartidas y no tenía cómo saber que no podía acceder a esa información. El New York Times relata la historia en un extenso reportaje.

Sin embargo, más allá de las peculiaridades de esta disputa de pareja, se trata de un caso que pone a prueba los instrumentos legales en Estados Unidos (y el resto del mundo) para abordar este tipo de casos sin jurisprudencia existente. En la medida en la que aumenten los viajes espaciales tripulados, tanto científicos como turísticos, también se espera que este tipo de situaciones en las que se cometen faltas o infracciones fuera de este planeta aumenten. ¿Cuáles son las reglas del juego en adelante? Por principio, uno debería asumir que el contrato social y las leyes que nos atan a este no están sujetos a la territorialidad planetaria. De momento, los juristas que ya han tenido que lidiar con escenarios similares tienen claro que lo que pasa en el espacio no se queda en el espacio.

Realidad virtual
Realidad virtual

Virtualidad real
El concepto de ‘realidad virtual’ era indesligable del mundo de los videojuegos en la década de los noventa. Desde entonces, esta tecnología y sus aplicaciones han llegado a espacios diversos. Y así como algunos usan entornos virtuales para aprender a pilotar un avión, manejar el estrés o practicar deportes, hay quienes los usan para aprender a despedir a una persona. Barry es un simulador virtual, creado por la empresa Talespin, que no está diseñado para aprender a desarrollar habilidades empáticas, sino para desprenderse de cualquier sesgo emocional a la hora de estar delante de un ser humano. El usuario puede interactuar con Barry a través de cajas de diálogos y con palabras gracias al software de reconocimiento de voz con el que cuenta. En una crónica publicada en Los Angeles Times, se explica que estos servicios son requeridos para capacitaciones o procesos de contratación y selección de personal de la manera más objetiva posible. Fríos como el viento.

Donald Trump aplaudió la gestión del presidente Bolsonaro en la crisis de los incendios. En la foto, imagen aérea de Greenpeace que muestra uno de los focos de incendio en Rondonia. (Foto: AFP)
Donald Trump aplaudió la gestión del presidente Bolsonaro en la crisis de los incendios. En la foto, imagen aérea de Greenpeace que muestra uno de los focos de incendio en Rondonia. (Foto: AFP)

Valga la precisión
Vivimos días en que las noticias de incendios en territorio amazónico generan emociones tan intensas como fútiles. Y así como se han hecho escuchar consignas de cara a los políticos que siguen tratando la emergencia planetaria y el cambio climático como una superstición progresista, también se han propagado mensajes imprecisos como que el 20 % del oxígeno de la Tierra se produce en la Amazonía. En un ensayo publicado en The Conversation, Scott Denning, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad de Colorado, señala que, aunque bienintencionado, el mensaje rebotado hasta por Emmanuel Macron pasa por alto que más del 80 % del oxígeno en nuestro planeta proviene de los océanos. “Hay suficiente oxígeno para todos”, señala. Y, si bien puede parecer un gesto pedante en medio de una emergencia, remata recordándonos que el hecho de que una de las mayores reservas de carbono y biodiversidad del planeta corre el riesgo de perderse debería movilizarnos sin necesidad de andar preocupados por el oxígeno que nos va a faltar.