Su figura no ha dejado de provocar elogios y diatribas. Simón Bolívar fue el genio militar que concluyó la independencia iniciada por San Martín, pero también el caudillo que con mano de hierro buscó encauzar la anarquía política, social y militar existente en el territorio peruano, a su llegada en setiembre de 1823. Su personalidad arrolladora produjo hagiógrafos entusiastas, pero también críticos feroces. Con Tiempo de Bolívar, la campaña de Ayacucho (Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú), el historiador Héctor López Martínez ha buscado recuperar desde la rigurosidad histórica la real dimensión del libertador. Y con él ha retratado toda una época en la que se combina la tragedia humana con la épica militar. Como afirma el autor, su deseo ha sido ver a cada personaje, a partir de su circunstancia.
TIEMPO DE BOLÍVAR, LA CAMPAÑA DE AYACUCHO
HÉCTOR LÓPEZ MARTÍNEZ
Editorial: Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú
Páginas: 318
-Citas al historiador Alonso Rumazo quien dice que la guerra de independencia se hizo también mediante cartas, y acudes continuamente a estas fuentes, ¿qué encuentras en ellas?
En realidad, le he dado una gran importancia a la correspondencia de los principales personajes como Bolívar, Sucre, La Mar, que es muy copiosa. En esa cita que mencionas, las cartas evidencian no solamente las órdenes, los planes de guerra y los consejos, sino también muestran la intimidad de cada uno de estos personajes. Yo siempre he dicho que mi deseo es ver a cada personaje con su circunstancia, como decía Ortega y Gasset. Tenemos el caso de Sucre, quien tuvo que asumir con muchísima responsabilidad el cargo de lugarteniente de Bolívar. La historiadora venezolana María González Deluca dice, certeramente, que las cartas de Sucre se mueven en el territorio de las incertidumbres, los conflictos del alma, las dudas, las inseguridades, porque no quería fallarle a Bolívar. En otra carta de La Mar a Bolívar, de 1825, este le cuenta que sintió una frustración terrible cuando el Congreso lo eligió presidente que, incluso, pensó suicidarse y no tuvo mejor idea que adquirir una enfermedad incurable, aunque después se arrepintió de ello. No sabemos el curso de la enfermedad, pero es un relato que está perfectamente documentado. O sea, las cartas no solamente son vehículos de las ideas, sino también de los sentimientos más hondos de cada ser humano.
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-En el libro se busca rescatar siempre el lado humano de los personajes históricos
Esa búsqueda de las personas y sus circunstancias no solo se da con Bolívar o Sucre, sino con todos los que tuvieron alguna participación en los acontecimientos. Mi interés por el ser humano se da tanto por los patriotas como por los realistas, con La Serna, con Canterac, y también con las tropas de ambos bandos. Después, también me interesó lo que ocurrió con ‘los Ayacuchos’, como llamó Benito Pérez Galdós a los generales realistas que volvieron a España y muchos de ellos tuvieron una acción destacada. He procurado construir, con el máximo rigor, una historia ágil y amena.
-En ese aspecto, construyes un perfil psicológico de Bolívar como una manera de comprender a un personaje con tantas aristas.
Desde que inició su carrera libertadora, Bolívar tuvo triunfos inmensos y derrotas tremendas, pero siempre como el ave fénix resucitaba de sus cenizas. Hay que tener en cuenta que él viene al Perú en observancia de las normas legales, con el permiso del Congreso de Colombia y a pedido del Congreso del Perú, que luego le va a otorgar poderes dictatoriales. Él sabía que mientras existiera un ejército poderoso, como el que había formado el virrey La Serna en el Cusco, la independencia de Colombia no estaba segura, de tal manera que era muy importante su presencia en el Perú. Ahora, tenía una personalidad muy compleja. Yo me he asesorado con el psiquiatra Hever Krüger Malpartida y, evidentemente, Bolívar era un genio, pero la tuberculosis había afectado su sistema nervioso central, de ahí sus pérdidas momentáneas de memoria y sus ataques incontenibles de furia, por lo que no tenía ningún problema en mandar a fusilar a quienes incumplían sus órdenes. Era, entonces, un personaje muy especial y tratar con él no era sencillo, e hizo que la gente le tuviera temor por su rigurosidad. En ese sentido, no hacía diferencias, mandó fusilar, por ejemplo, a Juan de Berindoaga, vizconde de San Donás, que había sido vicepresidente de Torre Tagle.
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-Destacas, sin embargo, la capacidad de Bolívar para rearmar en pocos meses un ejército libertador.
Lo hace en poquísimos meses… San Martín, antes de irse, deja los planes de operaciones para la campaña en los puertos intermedios que fueron un rotundo fracaso por la falta de coordinación de los oficiales y porque fue muy difícil manejar un ejército multinacional. En estas operaciones se pierde un ejército realmente peruano y todo vuelve a estar, prácticamente, en cero. Entonces, Bolívar de la nada arma en un ejército en todos sus aspectos. Su cuartel general va a estar en Trujillo. Allí, consigue que se hagan uniformes, armas, cantimploras, monturas, herraduras para los caballos que van a cruzar la cordillera, en fin, todo lo absolutamente necesario con una gran meticulosidad. Todo el norte y Lima van a ser pues pasivos de una inmensa cantidad de cupos impuestos por Bolívar, quien ordena la incautación de caballos, de ganado vacuno para alimentación de la tropa, etcétera. De tal manera que hay una contribución muy grande del norte peruano a la causa de la independencia.
-¿Y cómo calificarías la actuación peruana en la campaña de Ayacucho, pues algunos historiadores han hablado de una independencia concedida por extranjeros?
El gran personaje fue el pueblo peruano, por supuesto que contribuye. La participación peruana de las guerrillas fue sumamente importante y está perfectamente identificada en el libro. Y un dato que es muy valioso, muchísima de la correspondencia que mantuvo Sucre con los jefes guerrilleros está en el archivo de Vicuña Mackenna en Chile, que tengo entendido hasta ahora nunca ha sido trabajada… La red de espionaje utilizada por Sucre para hostilizar al ejército realista estaba íntegramente conformada por peruanos. Luego, casi el ciento por ciento de la tropa del ejército realista era gente del Perú, de las actuales regiones de Puno, Arequipa, Cusco. Y por el lado patriota también había una gran cantidad de peruanos mezclados con los ejércitos venidos de Colombia. En Junín, participó en la caballería mucha gente de Trujillo, Lambayeque y Piura.
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-Sobre la participación de Rázuri en Junín se afirma que desobedeció una orden y decidió atacar con la caballería, ¿dices que eso no es cierto?
En la actuación de Rázuri hay dos puntos de vista: unos dicen que cambió la orden y otros que no hubo tal cosa. Rázuri había estado en las campañas de los puertos intermedios, tenía experiencia y conocimiento, y era vocero de toda esa juventud que estaba ansiosa por entrar en acción. Por eso, Manuel Isidoro Suárez lo nombró su ayudante. Cuando Rázuri se dio cuenta que se podía cargar porque los realistas estaban atacando desordenadamente a un ejército patriota que ya estaba en retirada, dio su opinión a Suárez, y decidió atacar cambiando el curso de la batalla. O sea, Rázuri intervino, pero no cambió una orden, sino dio una acertada recomendación a su jefe y la llevó a cabo.
-Como reflexión final resulta desolador descubrir que los oficiales victoriosos de Ayacucho serán luego los caudillos que se disputarían el poder en el Perú, en las décadas siguientes.
Basadre dice que los jóvenes oficiales peruanos que lucharon en Ayacucho sintieron que habían contribuido a la independencia del Perú, por lo que consideraban que tenían el derecho de gobernarlo. Ahí tienes a Castilla, San Román, Vivanco, Salaverry, Torrico, Gamarra. Pero Basadre también dice algo interesante, ninguno de estos caudillos luchó por el dinero, sino por el poder. ¿En qué momento el dinero entró a pudrir el Perú? Yo creo que cuando se produjo la campaña de la consolidación de la deuda interna, en 1851, con la riqueza del guano. Ahí viene el aprovechamiento de muchos allegados del gobierno de Echenique.
SOBRE EL AUTOR
Nacido en Lima. Comunicador social, licenciado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente, curso una maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Idiomas: Inglés. Competencias locales: temas culturales.
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