Retrato a José Ignacio Peña, abogado y magíster en Historia y autor del libro "Mariano Ignacio Prado, entre la gloria y la leyenda negra"
Retrato a José Ignacio Peña, abogado y magíster en Historia y autor del libro "Mariano Ignacio Prado, entre la gloria y la leyenda negra"
Jorge Paredes Laos

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El general Mariano Ignacio Prado (1825-1901), fue protagonista y jefe del gobierno en dos de los momentos más dramáticos y decisivos del siglo XIX: el victorioso combate del 2 de mayo de 1866 y el inicio de la guerra del Pacífico (desarrollada entre 1879 y 1884). Sin embargo, su nombre todavía hoy despierta pasiones encontradas, y es recordado en la memoria popular como el presidente que ‘huyó’ del país en diciembre de 1879 en pleno conflicto con Chile. Este hecho dio origen a una leyenda negra, en la que se mencionan desde sus negocios mineros en territorio chileno y el robo de una colecta pública hasta su responsabilidad frente a la derrota. Esto ha llevado a José Ignacio Peña a indagar en la figura histórica del general.

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Peña, quien es descendiente de María Prado Ugarteche, hija del general, nacida en Lima en 1867, dice que más allá del vínculo emocional ha tratado de hacer un trabajo “objetivo y académico”, lejos de las polémicas. Por eso, una parte central de su libro Mariano Ignacio Prado, entre la gloria y la leyenda negra se centra en la recuperación de documentos y cartas de diferentes archivos, “para que los lectores puedan sacar sus propias conclusiones y sean las fuentes las que lleven al camino de la verdad”. Asimismo, hay interesantes entrevistas a Prado en Nueva York en los años de 1880 y 1883.

El general Mariano Ignacio Prado, su esposa Magdalena Ugarteche y sus cuatro hijos mayores Max, María, Mariano y Javier. Fotografía: Memoria Prado.
El general Mariano Ignacio Prado, su esposa Magdalena Ugarteche y sus cuatro hijos mayores Max, María, Mariano y Javier. Fotografía: Memoria Prado.

- ¿Cómo definir en términos históricos a Mariano Ignacio Prado?

Yo creo que fue un patriota, un militar y político destacado de su tiempo que ejerció el poder en dos oportunidades, alguien que buscó hacer lo mejor que se podía para defender el honor nacional luego del Tratado Vivanco-Pareja (1865) que era lesivo para los intereses peruanos e indemnizaba a súbditos españoles por supuestas deudas a causa de la guerra de la independencia, así como a España con tres millones de pesos por lo gastos causados a la escuadra española. Él junto con la mayoría de la población del país se opusieron a este tratado. Prado lideró una revolución popular que fue triunfante y que lo colocó como jefe supremo del Perú. Supo rodearse y elegir un gabinete excepcional con quienes organizó el país para hacer frente a la guerra con España, conformando la Cuádruple Alianza (Perú, Chile Ecuador y Bolivia). A pesar de que no teníamos una escuadra poderosa, pudimos enfrentar desde tierra con buenos cañones y con pocos navíos el 2 de mayo de 1866 a la armada española que antes había ocupado las islas guaneras Chincha y había bombardeado el puerto chileno de Valparaíso y era una amenaza para la libertad del sur del continente. En ese momento fue un líder que le dio confianza a la gente y que dirigió personalmente el combate recorriendo durante la contienda las diferentes baterías a caballo y exponiéndose al peligro. Gracias a esta victoria terminaron las incursiones españolas en América, consolidándose así nuestra independencia. Las celebraciones fueron unas espléndidas fiestas patrióticas. Luego, en 1879, como Supremo Director de la Guerra, se fue al sur y dirigió una campaña marítima y terrestre, como lo digo en el libro, que contradice lo que algunos afirman que no hizo nada. A través de una acertada estrategia naval y contando con la insuperable colaboración de Miguel Grau, se logró contener a la escuadra chilena mediante una ofensiva de correrías y de guerrillas, que causaba desconcierto al enemigo.

Sin embargo, el motivo de las derrotas peruanas en la campaña naval y en la campaña del sur se debió principalmente a la inferioridad en el armamento y a la falta de unión de los peruanos. Prado fue también una figura destacada y representativa del americanismo de la segunda mitad del siglo XIX, apoyando la independencia de Cuba.

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- ¿Prado era un militar de carrera?

Sí, él se formó con Castilla, fue uno de sus mas activos colaboradores sirviéndole en diferentes acciones militares, ayudándolo a sofocar las sublevaciones de Vivanco, el eterno rival de Castilla. Eso lo fogueó. En la época del combate del 2 de mayo de 1866 y en la de la guerra con Chile diseñó la estrategia a seguir. En la guerra de 1879 sabía que era una guerra marítima. Su viaje es un tema controversial, y yo creo que cometió un error político al irse en busca del armamento necesario, pero después de la muerte de Grau y la pérdida del Huáscar se dio cuenta que no había otra opción, necesitábamos barcos. Por eso partió a Europa con la licencia del Congreso.

- ¿Pero cuán probable era que él consiguiera personalmente esos barcos? ¿Por qué no enviar a un agente?

Yo he puesto cartas de dos agentes peruanos (José Carlos Tracy y Enrique Lara) dirigidas a Prado de mayo y agosto de 1879. En estas cartas se refleja la búsqueda buques de guerra, el aprovisionamiento de elementos de guerra del enemigo, los escasos fondos de los agentes peruanos, el desorden de la actuación de los comisionados y las nuevas condiciones que quieren imponer los tenedores de bonos peruanos. Prado ya había estado en Inglaterra tres años atrás, durante el gobierno de Pardo, y había hecho una gestión exitosa (el contrato Raphael para la consignación y venta del guano), él tenía ese manejo y sentía que podía ir y volver, él problema es que no se dio cuenta que como presidente tenía que permanecer aquí, y tampoco pensó que Piérola iba a darle un golpe de estado. Cuando está en Europa, le escribió a José María Químper, quien había sido su ministro: “Nadie puede tener más interés que yo en proporcionar el buque en cuestión y por lo tanto ya comprenderá usted si hago cuanto puedo, desautorizado y contrariado como me encuentro (…) muy difícil conseguir elementos al fiado, cuando ni tenemos crédito, ni los negociantes creen que podemos pagar. Muy grande ha sido el daño que ha hecho la revolución de Piérola, sin embargo, tengo esperanzas y precisamente hoy sabré a qué atenerme, el buque es como se desea y a lo sumo concluido costará un millón de dólares”).

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- En ese tiempo hubo una colecta pública para comprar armamentos y barcos. Se ha repetido siempre que Prado se fue con ese dinero y no volvió hasta después de la guerra.

La colecta se hizo, y esos fondos fueron llevados a Europa por el señor Julio Pflucker y Rico en diciembre de 1879, es decir ese dinero fue administrado por agentes de la administración Piérola.

Lo que pasa es que cuando los hijos de Prado (Jorge y Manuel) comienzan a meterse en política en el siglo XX, sus enemigos reavivan esta leyenda negra de hacer eco de las acusaciones pierolistas y aparecen folletos que también nombro en el libro, uno se titula “La negra historia de los Prado” y otro “¿Por qué un Prado no puede ser presidente del Perú?” Ahí lo acusan del robo de la colecta, de que fue un traidor, de que tenía intereses en Chile, que no hizo nada en Arica o que mandó a Grau a la muerte. Acusaciones sensacionalistas para llamar la atención.

- Se incide mucho en que él salió del país para proteger sus intereses en Chile, sobre todo las minas de carbón que había adquirido con su concuñado en 1868, y que fueron estas las que abastecieron de carbón a las naves chilenas durante la guerra. Tanto así que, terminado el conflicto, él pudo vender estas propiedades a buen precio.

Vamos por partes. En mi libro me ocupo de la parte militar y política de Prado en el Perú y también de la dirección de la guerra del año 79 y de la leyenda negra. En este último tema toco lo referente a las minas. Tuve acceso al archivo de los descendientes de Carlos von der Hyde, quien era concuñado del general. ¿Qué es lo que he podido sacar? Cuando se retira de su primer gobierno en 1868, tras la guerra civil, se va a Chile exiliado con su familia y sus partidarios hicieron una famosa colecta para asignarle un sueldo y pueda pasar esta difícil etapa. La sociedad chilena también lo apoya, pues lo veía como el vengador del bombardeo de Valparaíso, el vencedor del combate del 2 de mayo y el gestor de la cuádruple alianza del Perú, Bolivia, Chile y Ecuador para vencer a la armada española. Con préstamos y créditos, él pudo arrendar con von der Heyde y después comprar unos negocios mineros de carbón en Carampangue, al sur de Chile. Cuando Prado regresa al Perú en 1874 deja allá a von der Heyde como socio, apoderado y administrador, pero durante la guerra, el gobierno chileno impide que las minas funcionen. Acusa a von der Heyde de espía como supuesto enemigo de Chile y éste con su familia regresa al Perú. Se destruyen la mejor casa que había en el establecimiento y maquinarías. Las minas son abandonadas y dejadas en total paralización, luego son retomadas por sus antiguos dueños, los señores Herrera. Hay documentos y noticias de un juicio entre los Herrera y von der Heyde y Prado. Esto prueba que no pudieron ser explotadas durante la guerra. Luego el largo pleito con los señores Herrera quedó arreglado y las minas vuelven a la sociedad Prado-Von der Heyde y en 1888 estas pueden ser vendidas y traspasadas en 1888 a la compañía inglesa Arauco Limitada.

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- Sugiere en el libro que el potencial económico de la familia Prado se inició con el matrimonio entre María Prado Ugarteche y el empresario minero Juan Peña Costas, ¿cómo explica este hecho?

Cuando Prado regresa al Perú en julio de 1886, ya no se quiere meter en política, y ejerció como presidente honorario y como presidente activo la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, en esta etapa nacen sus dos menores hijos, Jorge y Manuel. Tuvo la satisfacción de ver la precocidad de su hijo Javier. Entonces en 1898, su hija mayor, María, se casa con el empresario y minero Juan Manuel Peña y Costas, quien tenía una casa comercial muy grande en Arequipa y tenia minas y haciendas en el sur del Perú. Este hace negocios con sus cuñados y forman la famosa compañía Peña y Prado Hermanos. Esto ya está fuera de mi libro, pero lo ha estudiado muy bien Felipe Portocarrero en El imperio Prado. Esa sociedad formó la base de su potencial económico del que derivaron otras empresas como la Compañía de Tejidos Santa Catalina, las Empresas Eléctricas Asociadas, el Banco Popular, la Sociedad Agrícola Orrantia, etc. En 1899 Peña y Costas invitó a Prado a Europa a presenciar la Exposición Universal de París de 1900, y en ese viaje falleció el general en 1901.

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