Enfrentados: el filósofo surcoreano Byung-Chul Han y el esloveno Slavoj Žižek.
Enfrentados: el filósofo surcoreano Byung-Chul Han y el esloveno Slavoj Žižek.
Diana Gonzales Obando

En simultáneo a los frívolos debates que inundan las redes sociales sobre el supuesto comunismo de Britney Spears, o si Bad Bunny es o no feminista, también se están comentando los encuentros y desencuentros de los filósofos contemporáneos con respecto al impacto del coronavirus. Conceptos como comunismo, capitalismo, marxismo, estados, soberanías, globalización o fronteras parecen tener ahora insospechadas interpretaciones.

Todo empezó con Agamben

El 26 de febrero, en “La invención de una epidemia”, un incrédulo Giorgio Agamben escribía que “la desproporción frente a lo que, según la CNR (Consejo Nacional de Investigación), es una gripe normal, no muy diferente de las que se repiten cada año, es sorprendente. Parecería que, habiendo agotado el terrorismo como causa de las medidas excepcionales, la invención de una epidemia puede ofrecer el pretexto ideal para extenderlas más allá de todos los límites”, criticó. El artículo se publicó un día después del inicio de la crisis en Italia. El renombrado Agamben pecó de ingenuo. Dos días después, su viejo amigo, el filósofo francés Jean-Luc Nancy le respondió en otro artículo titulado “Excepción viral”. El virus no era tan inocuo, tenía un impacto de 1 a 30: “No me parece una pequeña diferencia”, afirmó.

Žižek versus Byung-Chul Han

Cuando ya se sabía que el virus se expandía, el “filósofo pop” Slavoj Žižek —cinéfilo, marxista y siempre con un comentario sobre las circunstancias globales— publicó el artículo “El coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de Kill Bill y podría conducir a la reinvención del comunismo”. Muy a su estilo, comparó la aparición del coronavirus con el golpe marcial —certero y mortal— que en la película de Tarantino le aplica Beatrix (Uma Thurman) al malvado Bill. Para Žižek, la epidemia era un golpe letal “contra el sistema capitalista global, una señal de que no podemos seguir el camino hasta ahora, que un cambio radical es necesario”.

Estas ideas fueron plasmadas, en tiempo récord, en el libro Pandemic! COVID-19 shakes the world (título que, en inglés, juega con las palabras pandemia y pánico), que estará a la venta desde esta semana y que asegura convertirse en best seller. Un fragmento ha sido liberado y ahí se afirma que “la elección que enfrentamos es barbarie o algún tipo de comunismo reinventado”. Vaya dilema.

El 22 de marzo, el coreano Byung-Chul Han le respondió a Žižek, en el artículo “La emergencia viral y el mundo de mañana”, y le hizo ver que había caído en un error. Sostiene: “Žižek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal y evoca un oscuro comunismo. Cree incluso que el virus podría hacer caer el régimen chino. Žižek se equivoca. Nada de eso sucederá. China podrá vender ahora su estado policial digital como un modelo de éxito contra la pandemia. China exhibirá la superioridad de su sistema aún con más orgullo. Y, tras la pandemia, el capitalismo continuará aún con más pujanza. Y los turistas seguirán pisoteando el planeta. El virus no puede reemplazar a la razón [...] El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución”.

Las idas y venidas tienen a los lectores encandilados esperando las respuestas de uno y otro lado. De hecho, Žižek ya le replicó a Han.

Sopa de Wuhan

Pero la polémica no se circunscribe a Žižek y Han. Una veloz iniciativa editorial ha compilado parte de los artículos de opinión que han aparecido en diversos medios de todo el mundo y los ha reunido en Sopa de Wuhan (un libro en PDF criticado en redes por su título y portada de murciélagos). En él, se congregan 15 intelectuales, entre los que se encuentran Alain Badiou, Paul B. Preciado, Judith Butler y María Galindo.

Yuval Noah Harari, el historiador del momento, también se ha pronunciado en el artículo “El mundo después del coronavirus”.

¿Qué tienen en común? Que todos han reflexionado desde el encierro y en medio de la incertidumbre. El tiempo dirá quién estaba más cerca de la verdad.


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