Olivia Sudjic explora el proceso de escritura y los requerimientos editoriales para promocionar un libro.
Olivia Sudjic explora el proceso de escritura y los requerimientos editoriales para promocionar un libro.
Daniela Meneses

Periodista y abogada

A los 25 años, la inglesa Olivia Sudjic (1988) renunció a su trabajo, decidida a escribir. Hoy, ya en sus treintas, Sudjic tiene dos libros publicados. El segundo de ellos, ‘Expuesta. Un ensayo sobre la epidemia de la ansiedad’, acaba de ser traducido al español por la editorial Alpha Decay. Su cuenta de Instagram, para los interesados, es

En Expuesta abordas lo que sentiste al escribir tu primera novela (Una vida que no es mía) y lo que pasaste en el proceso de promoverla.

Sentí mucho placer al escribirla. Estaba haciendo algo sobre lo que tenía absoluto control. Pero, al publicarla, me di cuenta de que tenía que sacrificar algunas cosas. Sentí que no me había esperado lo que vendría. También sentí que por los temas contemporáneos del libro, y porque yo era una mujer joven, los equipos de marketing, como es comprensible, trataban de agarrarse de todos los temas que podían. Esa idea de vender-vender-vender se sentía muy rara.

¿Por ejemplo, qué te pedían?

Por ejemplo, no creo que a muchos escritores hombres de mediana edad les pedirían hablar de todas las veces que terminaron con sus parejas y lo que aprendieron de ello… Una vida que no es mía también aborda el acoso.

¿Te preguntaban si se relacionaba con tu vida?

Sí. Ahora, entiendo lo difícil que es vender libros y estoy tratando de ganarme la vida como escritora. Pero creo que, cuando tratas de atraer a la gente hablando de algo que no es relevante en el libro, estás engañándola. En general, me sentí abrumada. Hay muchos libros sobre cómo puede uno ser escritor, pero eso ahora está cambiando tanto. Amazon y Goodreads están afectando la manera en que las editoriales hacen sus presupuestos para comprar libros.

¿Cómo?

No van a gastar mucho dinero en el segundo libro de un autor que tuvo terribles reseñas en Amazon. Y la mitad de esas reseñas son probablemente hechas por trolls o gente que las hace profesionalmente. Es positivo que haya formas más accesibles para hablar de libros, pero es muy triste que los algoritmos estén dominando las maneras en que sucede la lectura.

¿En qué sentido?

En vez de entrar a una librería y ver un libro o conversar con un librero, ahora entras a Amazon y piensas: “Porque compré eso, me gustará esto…”. A eso responde entonces la forma de publicar libros. Y la manera de venderlos es básicamente a través de clickbaits, de hype, y de usar historias personales. No digo que la información autobiográfica de un autor no sea interesante, pero cuando se trata de tu primer libro sientes que la gente te va a conocer solo sobre la base de eso. Y, además, tienes a extraños etiquetándote y hablando sobre tu vida privada…

En Expuesta tratas también sobre tu relación con Instagram. Como escritora, ¿sientes presión de tener redes sociales?

Cuando salió Una vida que no es mía estaba en mi contrato que debía tener redes sociales y una página web. Ya cerré la web, era pésima. Entonces, creé un segundo Instagram que se llamaba “Babynovelist” (ríe).

¿No salía tu nombre en ninguna parte?

No. Estaba tratando de llevar un registro del proceso de publicar una novela. Hay un ensayo de Zadie Smith sobre eso, en el que habla de las diferentes etapas de escribir una novela. Cada vez que me sentía agotada, nerviosa, o lo que fuera, lo leía y pensaba: “Dios mío, estoy en esa etapa”. Entonces, siento que con Instagram de cierta forma quería registrar el viaje desde “no tengo idea de lo que estoy haciendo” hasta “ok, ahora estoy en esta etapa”. Y sí, también era una cuenta para promocionarme.

¿Y lees los comentarios que recibes en internet?

Trato de no leerlos. Las pocas veces que lo he hecho, diez personas pueden escribir cosas muy bonitas, pero luego viene una que dice algo como “dijo un insulto y ahora creo que es un libro terrible”. Pasa también que cuando la gente me etiqueta en redes sociales, normalmente es muy amable, pero de vez en cuando alguien pone algo como “esto es una basura. No entiendo por qué se molestó en escribirlo #OliviaSudjic” [ríe]. Creo que la crítica literaria es importante, pero por el momento creo que…

Todo el mundo es un crítico.

Básicamente, quien tiene más seguidores en Instagram es quien hace la reseña considerada más valiosa.