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F.J. Ossang: “No puedo imaginar que se vaya a erradicar la filmación en negativo”

El director francés es el invitado especial de la décima edición del Festival de Cine de Europa Central y Oriental Al Este, que empezó esta semana.

Ossang

Ossang presentará en Lima su premiada película 9 dedos, también dará una clase maestra.

Es uno de los últimos directores franceses de culto. Escritor, músico —cantante del grupo punk MKB— y cineasta se ha hecho conocido por su apuesta por el blanco y negro y por su resistencia al formato digital. Su última película, 9 dedos, es una especie de recuperación de la estética del cine noir, en una historia de suspenso, ambigua y extraña. En Al Este, se podrá ver este filme y toda la producción de un cineasta que mantiene su apuesta por la filmación en película (negativo) y que vincula la cinematografía con un acto de magia. En cambio —dice— el corazón de las películas digitales son las computadoras.

Usted tiene una relación esencial con las bandas sonoras que acompañan sus historias. ¿Qué papel juega la música en su proceso creativo?
Vivimos, escribimos, filmamos nuestro universo. Los libros, las películas, la música nos acompañan siempre. Algunas ideas de mis películas llegan con la música, con el ruido, con una visión fotográfica o solo con las palabras. Cada película se manifiesta de manera diferente. Generalmente, se compone la música en el momento del montaje, y el sonido corrige las imágenes que siguen. En la última película, el bruitisme participa de la música. Es un periodo triste, Jack Belsen, guitarrista de MKB desde 1979, que había hecho la banda sonora de la mayoría de las películas, murió el 7 de diciembre pasado.

Es frecuente en sus películas el uso del blanco y negro. ¿Cómo usa este recurso en su narrativa?
El blanco y negro es perfecto para captar el cruce de miradas, los arquetipos de las caras, pero también para desterritorializar los paisajes, los decorados. Ayuda mucho filmar en blanco y negro, sobre todo cuando uno tiene poco dinero para la producción, lo que casi siempre me pasa. Entonces aprovecho esa desventaja del presupuesto para simular decorados o vestuarios. Además, el blanco y negro hace que lleguemos a una calidad artística superior a partir de la interpretación de la luz. Creo que llega más fácilmente a lo esencial. Pero yo adoro el color, prueba de eso son los colores vivos de mi película Doctor Chance, filmada en Chile, en el desierto de Atacama, en 1997.

¿Y qué no le gusta de las grabaciones digitales?
Escribí un libro sobre la experiencia cinematográfica, Mercurio insolente, que apareció en 2013, que se convirtió en un manifiesto contra la desmaterialización general del mundo. No puedo imaginar que se vaya a borrar o erradicar la película (el negativo) cinematográfica. Es el soporte de las películas hace 110 años. No tengo nada en contra del video ni contra las cámaras digitales, pero la idea de una erradicación de la película me choca y no la soporto. Mi última película, 9 dedos, fue rodada en negativo con un millón de dólares. Tengo la convicción de que no se hace la misma película en negativo y en digital. La filmación cinematográfica genera una disciplina orgánica de los actores y los técnicos; finalmente es como una magia. En cambio, el corazón de las películas digitales, de ahora, es una computadora. Creo que debemos pelear para hacer las películas como uno quiere, en la forma y en el fondo. No hubiera podido filmar 9 dedos con una cámara a computadora, pero quién sabe, de repente, cuando esté viejo comience a hacer películas digitales (risas)

¿Cómo ve en el panorama al cine latinoamericano? ¿Tiene un lugar en el primer mundo?
América Latina ha producido grandes cineastas. En mi juventud vi películas de Glauber Rocha y de Buñuel que me marcaron. Hace unos años asistimos a la renovación de la industria del cine argentino, chileno, colombiano, uruguayo, peruano; pero el cine de autor, en Europa y en América Latina, siempre ha sido una cosa bien artesanal. A mí me gusta mucho América Latina: filmé Doctor Chance en Chile, y volver al Perú me llena de expectativa.

Sin embargo, la mayoría de sus películas no llegan a esta parte del mundo y las conocemos gracias a circuitos alternativos o la piratería. ¿Qué opina de ello?
En el mundo entero la mayoría de gente mira las mismas películas, series y telenovelas, pero felizmente existen festivales como Al Este, cinematecas y revistas como Desisfilm en el Perú para salir de lo comercial. Sobre la piratería no tengo opinión precisa. Por los discos piratas escuché bandas “en vivo” en la gran época del rock and roll. Ahora en Europa los DVD están muriendo para beneficiar la desmaterialización y la descarga.

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