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Panamericanos 2019: Los robots también juegan

En medio del furor por los Juegos Panamericanos Lima 2019, le damos una mirada a esa relación cada vez más estrecha que tiene el deporte de alta competencia con la ciencia y la tecnología. Un campeón también se hace con algoritmos y computadoras.

Panamericanos 2019: Los robots también juegan

Los avances de la tecnología no han dejado al deporte de lado, hoy cumplen un papel primordial para lograr la victoria.

Era 1996 cuando Deep Blue, una computadora creada por la IBM, derrotó al campeón mundial de ajedrez Gary Kaspárov tras un largo y reñido encuentro. Luego de aquel juego, miles de personas se estremecieron al pensar que las máquinas eran capaces de desarrollar inteligencia propia, y que las historias creadas por Isaac Asimov, en las que las máquinas buscaban parecerse más a los humanos, podían estar más cerca de la realidad que de la fantasía. Sin embargo, lo que había ocurrido era más sencillo (¿o no?): dicha computadora había sido programada para procesar tal cantidad de información de distintas partidas de ajedrez, que le permitieron predecir los futuros movimientos del contrincante humano y preparar una estrategia que la llevara a la victoria.

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En ese momento, Deep Blue no podía tomar decisiones propias a través de algoritmos como hoy lo hacen las máquina movidas por la inteligencia artificial, pero abrió una puerta inmensa al deporte: la recopilación de información y el análisis de datos podían ser claves para ganar no solo una partida en un tablero, sino cualquier competencia imaginable.

Panamericanos 2019: Los robots también juegan | Lima | Deporte | Inteligencia artificial

El impacto de la victoria del Deep Blue fue una de las primeras participaciones del trabajo de datos en el deporte.

En las últimas dos décadas la ciencia aplicada al deporte ha logrado grandes avances y ha generado inesperadas sorpresas en juegos tan populares como el fútbol que cada vez más se parece a una partida de ajedrez programada en un software, donde la inventiva, la fuerza, los movimientos y la destreza son controlados por chips, por sistemas de GPS, y por analistas de sistemas que miden cada jugada como si se tratara de una ecuación matemática. Y esto se aplica para todos los deportes de competencia como el vóley, el básquet, el baseball, la natación, el atletismo.

Deep Blue no tenía cómo saberlo, pero hoy las máquinas ya no buscan retar a los humanos, sino tratan de predecir sus movimientos. Esto para anticiparse al desarrollo de los encuentros deportivos y llevar a los equipos o deportistas a la victoria. ¿Cuánto cambia esto nuestra manera de disfrutar el deporte?

—El big data contra el azar—
Es cada vez más común ver detrás de todo deportista destacado a un equipo no solo de técnicos, sino de científicos encargados de analizar su desempeño en el juego: analistas que miden lo aciertos y errores al milímetro y que procesan esos datos en un software, con algoritmos, que servirán para programar los próximos entrenamientos.
Es que en el competitivo mundo del deporte contemporáneo ya no bastan los entrenadores eficientes, ahora falta algo más. Tanto la NFL (Liga de Fútbol Americano), como las principales federaciones de atletismo del mundo, incluida nuestra Federación Peruana de Fútbol, han incorporado a sus delegaciones expertos en el análisis masivo de datos, que recogen y catalogan la información de cada deportista, y, aunque la mayor parte del tiempo pasan desapercibidos, ellos se han convertido en el factor clave para muchas victorias. El fin es reducir al mínimo la presencia del azar y generar importantes ventajas frente a los competidores.

Panamericanos 2019: Los robots también juegan

El trabajo de los deportistas ya no se limita al desempeño en la canchas, se tienen en cuenta los más mínimos detalles de su formación y progreso.

En un partido de fútbol, mientras un técnico toma nota de la buena recepción de un jugador, de su manejo del balón y de la efectividad de sus pases, los recolectores de data son capaces de captar la trayectoria del juego, la cantidad de competidores que el jugador evadió, la efectividad de cada una de sus jugadas, la fuerza utilizada en cada pase, entre otra estadística detallada que servirá luego al equipo técnico para formular nuevas estrategias.

En una entrevista aparecida en este Diario, Francisco González, colaborador del periódico deportivo AS, señalaba que en un partido de fútbol se pueden generar hasta ocho millones de datos. ¿Cómo es capaz la mente humana de procesar tanta información? Este es el trabajo de ingenieros informáticos, de biomecánicos y matemáticos, quienes con el desarrollo de algoritmos hacen toda esta información mucho más digerible.

Recientemente, el New York Times destacó el trabajo de un grupo de físicos e ingenieros informáticos detrás del éxito del Liverpool FC, el último campeón de la Champions League. Ellos se dedicaron a buscar ineficiencias en el juego, determinar qué jugadores no estaban siendo aprovechados al máximo, armaron estadísticas de goles anotados, de oportunidades de gol creadas, así como de goles esperados. Con toda la información canalizada —a través de algoritmos—, ayudaron al equipo técnico a tomar mejores decisiones.

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Uno de los más importantes aliados para la victoria del Liverpool FC en la Champios League fue el manejo de datos en cada uno de los entrenamientos y partidos.

—Tecnología y neurociencia—
Pero no todo es cuestión de algoritmos, en las últimas décadas se han creado diversos dispositivos encargados de medir las capacidades de los competidores. Los jugadores de fútbol llevan dentro de sus uniformes sensores que captan la trayectoria y la velocidad de sus movimientos dentro de un campo de juego. Con el uso de drones se registra el desarrollo de un partido o competencia para replicarlo en una pantalla para su posterior análisis. De esta manera, el entrenador obtiene una información que sería imposible de conseguir con solo mirar el partido de manera convencional.

Para Daniel Pérez, creador de objetivoanalista.com —sitio web dedicado a informar sobre el trabajo de análisis de datos en el deporte—, el uso del big data no se reduce únicamente al desempeño en las competiciones, sino que va más allá. Los deportistas son acompañados en cada momento de su día a día para registrar información que permita deducir posible lesiones, comprender rendimientos físicos a partir de la alimentación, incluso para monitorear su estado anímico, pues en el deporte de alta competencia lo mental resulta también importante.

De ahí que la neurociencia también tenga mucho que decir. ¿Qué ocurre en la mente de un atleta el día de una competencia crucial? ¿Cómo se enfrenta al estrés o la ansiedad? Para saber esto se estudia la actividad cerebral de los deportistas de élite. En 2014 la revista especializada Frontiers in Human Neuroscience publicó una investigación realizada a partir de la actividad cerebral del desequilibrante futbolista brasileño Neymar Junior y descubrió que este jugador podía realizar actividades motoras con la utilización de menos conexiones neuronales que el promedio, por lo que inferían que su cerebro utilizaba esa ‘energía’ restante para otras funciones como anticiparse a los movimientos de los demás.

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Una recopilación de información neuronal de Neymar Jr. permitió entender la razón de la destreza del joven jugador brasilero.

El manejo de datos ha servido también para comprender ciertas tendencias dentro de los diversos deportes, no siempre halagüeñas. El diario español El País destacó, hace poco, la noticia de que los responsables del área de desarrollo y análisis de la Federación de Atletismo de España se dieron cuenta de que estaban discriminando a las deportistas mujeres que a los 15 años se habían desarrollado más biológicamente. “Cuando entran los estrógenos en acción y las mujeres cogen peso y se ensanchan las caderas, no las seleccionamos, y no nos damos cuenta de que las estamos echando. Premias a las que solo tienen cuerpo de niña y fomentas, indirectamente, problemas como la anorexia”, comentaron. Esta tendencia hubiese pasado desapercibida de no haber sido por la comprensión del fenómeno a partir de los resultados generados con la recolección de data.

—Una app para el vóley peruano—
En nuestro país, el Instituto Peruano del Deporte (IPD) junto con el Grupo de Investigación en Robótica Aplicada y Biomecánica (GIRAB) de la Universidad Católica han desarrollado un proyecto para registrar, procesar, analizar y evaluar datos que surjan a partir de la técnica de recepción en el vóley. Tres dispositivos son los encargados de capturar el movimiento con sensores inerciales, videocámaras y plataformas de fuerza. De esta forma se acumula información que permite describir el rendimiento del deportista al momento de la recepción; con esta valiosa información, se fortalecen y mejoran performances.

La doctora Elizabeth Villota, coordinadora del proyecto y docente del Departamento de Ingeniería, asegura que “se está planteando la posibilidad de crear una aplicación móvil que les permita a los encargados de la preparación física de las jugadoras obtener datos en tiempo real de su desempeño con la cámara del celular”.

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Un grupo de investigación de la PUCP junto al IPD han buscado la forma de recopilar la información más precisa en la técnica de recepción del vóley con el fin de perfeccionar el entrenamiento de las seleccionadas nacionales. 

El deporte se va transformando año tras año: basta ver las marcas obtenidas hace medio siglo para notar que son las mismas que hoy hace un atleta promedio. Aunque el desarrollo ha sido gradual, la llegada del big data promete cambios constantes y ya nada queda al azar. Por ahora no se conocen los casos de deportistas que se sientan acosados por todo este seguimiento tecnológico; por el contrario, la mayoría agradece la mejora en sus rendimientos. Después de todo, el deporte ha dejado de ser un juego, y se ha convertido, cada vez más, en un desafío en el que lo único importante es ganar. Y los datos están ayudando a conseguir esa victoria.

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Con la genialidad que lo caracteriza, "El elefonte" parodia con el tema central de esta semana.


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