Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

Era 1963 y el maestro Akira Kurosawa venía de filmar consecutivamente dos películas de samuráis, “Yojimbo” y “Sanjuro”, ambas protagonizadas por el gran Toshiro Mifune, su colaborador habitual. Pero ese año dio un giro especial y notable con el estreno de “El cielo y el infierno” (“High and Low”), cinta policial que también tuvo en el rol principal a Mifune, aunque esta vez como un empresario de calzado que es extorsionado por el secuestro de su hijo. Cuando el hombre descubre que el raptado es en realidad el hijo de su chofer, se sumirá en un dilema complejo: ¿debe pagar el rescate de un niño que no es suyo?

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