Nuevo videoclip de Residente es un éxito. (Foto: Captura YouTube)
Nuevo videoclip de Residente es un éxito. (Foto: Captura YouTube)
Claudia Guevara

Los comentarios negativos por el suicidio de Álvaro Rosales Rodríguez (22) en las vías del Metro de Lima, causaron mucha polémica dentro de las redes sociales. Fueron palabras muy egoístas que redujeron la fatal decisión del depresivo joven a “un contratiempo” que hacía a algunos llegar tarde al trabajo. Esto sucedió la mañana del jueves 27 de febrero.

Esa misma noche, el cantante puertorriqueño Residente lanzó la canción René en la que hablaba sobre la depresión que había sufrido desde joven, pero que recién hacía pública. Él recibió elogios y mensajes de apoyo de personas de varias partes del mundo. También recibió críticas, pero de una minoría. Dos compatriotas comentaron en el video oficial lo siguiente: “Grande mi hermano, saludos desde Perú. Eres el mejor más nada”, “Fuerzas, ella es tus Ángel que te cuida, eso no lo dudes!! Demuestra y enseña lo que tú mami te inculcó… el mundo necesita gente buena, saludos desde Perú”. Ambos casos, que están vinculados a la depresión, revelan una falta de empatía o comprensión (mucho más notoria en el caso del joven suicida) con este trastorno.

El joven pidió ayuda anteriormente en un grupo de facebook antes de cometer el suicidio. (Foto: Global News)
El joven pidió ayuda anteriormente en un grupo de facebook antes de cometer el suicidio. (Foto: Global News)

No es desgano ni flojera

Ahora, por la moda de ser políticamente correcto, mucha gente cree que es empática con la otra persona. Pero, eso no es así. Para la psicóloga clínica María Paz Sáenz, “a veces la empatía (solo) se tiene con cierta gente o entorno”, pues uno no puede llegar a conocer totalmente la realidad en la que vive el prójimo. Uno puede imaginarse, sí, pero para el peruano es difícil “ver al otro como una persona completa con una experiencia diferente a la propia”.

Entonces, muchas veces al no saber lo que la otra persona está viviendo o atravesando, existe gente que confunde este estado de tristeza o no lo reconoce como real. “Hay padres que enseñan en sus casas que la depresión no existe, que en realidad ese sentimiento de desgano es por flojera o por holgazanería”. Y esto sucede por la falta de información sobre temas de salud mental que no se enseñan en colegios ni universidades.

Además, al no visibilizar esta situación, a muchas personas se les hace muy difícil de entender que “alguien puede estar tan enfermo de una manera no física y que puede llegar a hacerse daño”.

Este es el mensaje que publicó en el grupo “Consultas Gratis Psíquicas, Sanación y Desarrollo Espiritual” para pedir ayuda.
Este es el mensaje que publicó en el grupo “Consultas Gratis Psíquicas, Sanación y Desarrollo Espiritual” para pedir ayuda.

Como niños pequeños

¿Por qué estos temas deberían enseñarse en la educación básica? Porque una persona desarrolla sus niveles de empatía durante la niñez. Por ejemplo, “los bebés, desde que nacen, no calculan el sentimiento del otro. Es decir, es posible que piensen que ‘si a mí no me duele, al otro tampoco le debe doler’. En caso que un pequeño muerde a otro, ¿cómo le va a doler al otro niño si a mí no me dolió?”, explica la psicóloga Sáenz.

Y ella continúa, “en términos de desarrollo, la sociedad peruana es como un niño de dos años y medio, máximo tres. Es todavía totalmente egocéntrico, pensando solo en uno. Es muy agresivo para demostrar algo”.

No es un mal de ‘perdedores’

En el 2016, Keiko Fujimori, del partido político Fuerza Popular, se ausentó de la mirada pública durante 100 días. En noviembre del mismo año, anunció su regreso en un mitin por la inauguración de un local de su partido. Ante los rumores que circulaban sobre una posible depresión, ella declaró en su discurso: “decían que estaba deprimida. No me conocen. Jamás. Eso es para los perdedores". Un comentario de tal magnitud, dicho por una política con aspiraciones presidenciales, refleja el pensar de muchos ciudadanos: el total rechazo a reconocer la depresión como una enfermedad y el estigma de que le sucede a quienes no son exitosos.

Sin embargo, cuando una persona tiene depresión su “estado mental está absolutamente tomado por la tristeza y por la desvitalización. Y la gente no habla o comparte sobre los temas difíciles. Lo natural es que quiera compartir los logros, las cosas buenas. En algunas familias eso se lleva al extremo, la persona no logra compartir lo suficiente, y al final se siente terrible”, explica Sáenz.

Acogida

Entonces, si nos falta empatía como sociedad ¿cómo es que la canción de Residente ha sido muy bien aceptada? “La gente se siente identificada. La letra es desgarradora, pero muy real. Aunque que no tengan depresión clínica, hay gente que posee síntomas depresivos. La canción ha permitido que la gente sea empática porque ahora saben que sí existe y ha visibilizado el tema”, concluye Sáenz.

La canción termina con un René en lágrimas y la frase “quiero volver a ser yo”. Después, el videoclip toma un giro esperanzador. La cámara muestra por primera vez el rostro del hijo pequeño del cantante, Milo, dando a entender que él es su motivo para salir adelante y luchar contra la depresión. Al igual que Milo, el Perú es un niño pequeño de tres años, pero ¿el país también puede mostrar algún signo esperanza para realizar un cambio en temas de salud mental? Todo parece – nuevamente – apuntar a la educación.

Residente mostró por primera vez el rostro de su hijo en el videoclip de “René”. (Foto: Captura de video)
Residente mostró por primera vez el rostro de su hijo en el videoclip de “René”. (Foto: Captura de video)