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Shicras: tejido ancestral

El Ministerio de Cultura apuesta por revalorar una milenaria técnica de confección de bolsas.

Lucinda Díaz, tejedora de San Andrés de Tupicocha

Lucinda Díaz, tejedora de San Andrés de Tupicocha y experta en la elaboración de shicras. La técnica, en este pueblo, se transmite de generación en generación. [Foto: Ministerio de Cultura]

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Por Katherine Morales Alcalá


A cinco horas de Lima, en la localidad de San Andrés de Tupicocha, en Huarochirí, vive Elba Vilcayauri. Tiene 65 años y es tejedora de shicras, esas bolsas hechas a mano a base de fibras vegetales y cuya técnica de tejido llamada “anillado y torcido” es una de las más antiguas de América.

“Mi mamá me enseñó a tejer desde los diez años. Ahora estamos rescatando este arte: las mamás van a enseñar a sus hijos y sus nietos para que sigan con la fabricación de las shicras para que no se pierdan, porque es un arte muy bonito”, cuenta ella en el documental Ruraq Maki – Tejedoras de Tupicocha, producido y realizado por la Dirección del Patrimonio Inmaterial del Ministerio de Cultura.

Hace más de un mes, las técnicas, los conocimientos y los rituales asociados a la fabricación de shicras han sido declarados Patrimonio Cultural de la Nación. Se ha reconocido el trabajo de Elba y de otras tejedoras de las localidades de San Andrés de Tupicocha, Santiago de Tuna y San Bartolomé en Huarochirí. Una noticia que ellas han recibido con alegría e ilusión, pues el legado de sus abuelas y bisabuelas ya no será conocido solo en sus comunidades, ahora podrá ser apreciado en todo el país como algo único e histórico.

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Giobahana Urbano Díaz es otra tejedora de San Andrés de Tupicocha. Su madre le enseñó a tejer las shicras cuando ella tenía 14 años. Con el tiempo —ahora tiene 40—, ella ha aprendido que elaborar estas bolsas requiere de esfuerzo y paciencia. Giobahana debe caminar dos horas hasta la localidad de Colmanche, donde crece la planta conocida como casca o agrave. Ahí, corta algunas hojas y las lleva a su casa, donde empieza un proceso largo y cuidadoso para obtener el material para tejer. Cada hoja es chancada hasta eliminar todo el jugo. Luego, cada hebra es lavada entre 20 a 25 veces. Una vez que están secas, se las tiñe y quedan listas para ser tejidas.

Yobahana Urbano, tejedora de Tupicocha

Yobahana Urbano, tejedora de Tupicocha, en el proceso de molido de maguey. [Foto: Ministerio de Cultura]

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Para elaborar la shicra no se utiliza ninguna herramienta, solo las manos. Las tejedoras usan las uñas y las yemas para realizar el anillado y torcido, una técnica tediosa y difícil de dominar, pues tejer una bolsa de tamaño mediano puede demorar casi un mes si se trabaja entre dos a tres horas diarias.

Esta técnica tan compleja tiene una antigüedad de alrededor de 10.000 años. “Los primeros vestigios de la manipulación de fibras vegetales aparecen en la cueva Guitarrero, ubicada en el callejón de Huaylas. Se confeccionaba cordelería, según las investigaciones realizadas por el arqueólogo Thomas Lynch. Lo interesante es que la técnica se ha seguido manteniendo usando diferentes materiales, no exactamente el agave”, explica María Elena del Solar, antropóloga que trabajó el expediente para sustentar el pedido para declarar las shicras como patrimonio nacional.

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Del Solar llegó a San Andrés de Tupicocha el 2007. Estaba realizando una exposición acerca de textiles en Lima y quería información sobre las shicras. Comenzó a preguntar entre las pobladoras, pero le decían que ya nadie tejía esas bolsas. Buscó, casa por casa, hasta que algunas personas le comentaron que todavía las hacían, aunque no con frecuencia. Finalmente encontró hasta 200 tejedoras de shicras en este distrito de Huarochirí. Como resultado de su investigación, publicó el libro Las shicras de casca.

Detalle del tejido de las Shicras

Detalle del tejido de las shicras. [Foto: Ministerio de Cultura]

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“Si las tejedoras ven que van a recibir un pago justo por las shicras, que actualmente son un signo de identidad, reconocido por todas las comunidades de la zona, este comportamiento se expresa en la producción de bolsas y entonces cobra más valor”, comenta Del Solar.

Cada día más turistas visitan las localidades de Huarochirí en busca de shicras, pero todavía es un desafío concientizar a las personas sobre su valor. Desde el Ministerio de Cultura se está impulsando el mercado de las shicras. “Todos los años las tejedoras están invitadas a las dos ediciones de Ruraq Maki – Hecho a Mano, porque es un arte tradicional que genera ingresos. Además estamos proponiendo que una delegación de artesanos vaya a la Feria del Libro de Santiago de Chile, entre ellos están las tejedoras de shicras de Tupicocha”, explica Soledad Mujica, directora de Patrimonio Inmaterial del Ministerio de Cultura.

en Caral
El tejido con fibras vegetales está entre los tejidos más antiguos del Perú; por eso, el nombre shicra no solo se encuentra en Huarochirí, sino también en Caral. Los caralinos utilizaban el junco para tejer shicras que rellanaban con piedras. Estas bolsas se colocaban en la bases de los edificios como una técnica antisísmica.

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