Se estima que existen entre 5.000 y 10.000 tigres en cautiverio privado, frente a los cerca de 4.000 que aún quedan en estado silvestre en el resto del mundo. (Foto: AFP PHOTO / NETFLIX)
Se estima que existen entre 5.000 y 10.000 tigres en cautiverio privado, frente a los cerca de 4.000 que aún quedan en estado silvestre en el resto del mundo. (Foto: AFP PHOTO / NETFLIX)
Juan Luis Nugent

Millones han quedado fascinados y horrorizados por igual con la serie documental Tiger King de Netflix. El show nos introduce en el estrambótico y desquiciado mundo de un sujeto que se hace llamar Joe Exotic y que se dedica a la crianza de tigres en un rancho en Oklahoma.

Sin ánimos de soltar spoilers o de indagar en la truculenta trama, la serie muestra que muchos en Estados Unidos crían de manera ilegal felinos como tigres, leones, leopardos, linces, entre otros. Se estima que existen entre 5.000 y 10.000 tigres en cautiverio privado, frente a los cerca de 4.000 que aún quedan en estado silvestre en el resto del mundo. Como señala un reportaje de The New York Times, desafortunadamente, el tratamiento de la historia se centra en los aspectos más escandalosos y retorcidos de la vida de los criadores y no en denunciar la realidad del cautiverio, abuso y explotación a la que son sometidos estos animales.

En una entrevista para Wired, John Goodrich, científico y director de Panthera, una ONG de preservación animal, explica que el principal problema con estos animales víctimas de los criadores y comerciantes es que nunca van a poder ser liberados si acaso se llegaran a vetar definitivamente los establecimientos en que se los cría y exhibe. Se trata de animales que, por ser el resultado de varias generaciones de selección artificial dentro de una misma familia, no tendrían cómo adaptarse al entorno en el que fueran liberados. Goodrich refiere, además, que no solo se han cruzado animales de un mismo linaje familiar, sino que se han mezclado subespecies, cada una con características específicas de acuerdo a las de su hábitat natural. Ni qué decir de las mezclas entre especies, como el “ligre” (león con tigre). Proscribir este negocio y tráfico de especies salvajes no permitirá poner en libertad a los miles de felinos cautivos actualmente, pero tal vez asegure que sean los últimos.

Borrando huellas

Las emisiones de carbono podrían disminuir un 5 % debido a las restricciones impuestas por la pandemia. (Foto: REUTERS/Kevin Frayer via WPP).
Las emisiones de carbono podrían disminuir un 5 % debido a las restricciones impuestas por la pandemia. (Foto: REUTERS/Kevin Frayer via WPP).

Como lo anticipaban estudiosos en la materia, las medidas que para frenar el avance del coronavirus tendrán un impacto positivo en la contaminación ambiental. Según The Guardian, se esperaba que las emisiones de combustibles fósiles superaran las casi 37.000 millones de toneladas de dióxido de carbono registradas en 2019. Pero, ante el evento inesperado que ha paralizado el mundo, ahora se prevé que las emisiones caigan en alrededor de 2.500 millones de toneladas. Sin embargo, no debemos cantar victoria, pues, como señala el director de la Agencia Internacional de Energía, la idea es que la reducción sea el resultado de políticas sostenibles, no de emergencias sanitarias globales. Sabemos que el impacto de este virus será de magnitudes inconmensurables, pero una vez que pase habrá que replantear lo que alguna vez llamamos “normalidad”. Si no se consideran nuevos modelos de sostenibilidad energética, poco habremos aprendido de la oportunidad que surge en medio del desasosiego.

Zoom a la vista

En la deep web, ya se están vendiendo videos filtrados de miles de cuentas de la popular aplicación de videollamadas. (Foto: Gabby Jones/Bloomberg)
En la deep web, ya se están vendiendo videos filtrados de miles de cuentas de la popular aplicación de videollamadas. (Foto: Gabby Jones/Bloomberg)

Cyble, una compañía de seguridad cibernética, alertó esta semana que cerca de medio millón de cuentas de usuarios de Zoom, el popular servicio de videollamadas en estos días de confinamiento, están siendo vendidas en los rincones más sórdidos del internet.

Según reporta Mashable, los hackers que se han apropiado de las credenciales de estos usuarios han utilizado una técnica en la que se cruza información como el correo con el que se crea la cuenta con bases de datos de contraseñas robadas previamente. Dado que es común que las personas usen la misma contraseña en más de un servicio, es posible apropiarse de manera masiva de muchas cuentas. Si bien la compañía ha referido que ya está ocupándose de estos casos, desalienta saber que no solamente basta con cuidarse del virus en estos días.


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