Conoce cómo y por qué instalar un techo verde

10.09.18
En las azoteas se puede colocar desde pequeñas plantas hasta árboles.
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Cuando la azotea de Adrián reverdeció, él volvió a ser niño. Adrián vive en una urbanización en Santa Clara, muy bonita, pero casi sin áreas verdes y, más bien, con mucho grass sintético. “En verano —cuenta la ingeniera Denisse Ikeda—, el sol calienta tanto que es imposible jugar en ese pasto”. Denisse, gerente general de Gania Cubiertas Vegetales SAC, aceptó instalar un techo verde en casa de Adrián para que al fin tenga un pequeño parque dentro de su hogar.

“En su terraza hicimos un techo verde que incluía color, enredaderas y plantas aromáticas”, recuerda Denisse. Hasta el perro de la casa volvió a retozar. Y es que en verano es insostenible pasar el tiempo en el grass artificial. La falta de áreas verdes llena de incomodidad a los peruanos. Según una encuesta de El Comercio-Ipsos, el 58% de limeños está insatisfecho por el déficit de parques en sus distritos. Razones no les faltan.

De acuerdo con cifras del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao (PLAM 2035), nuestra capital ocupa el último puesto en el ranking de espacios verdes del Índice de Ciudades Verdes de América Latina. En Lima, en promedio hay 3,1 m2 de área verde por habitante, muy por debajo de lo que exigen los organismos internacionales.

Una ciudad saludable requiere 9 metros cuadrados de área verde por persona, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En ese sentido, la instalación de techos verdes puede ser una salida para la falta de parques, aunque convertir una azotea en un jardín no es cosa sencilla. “Los problemas básicamente se dan en la relación peso-área a cubrir. A veces nos ‘emocionamos’ y preparamos empíricamente un área, por ejemplo, de 100 m2, cuando en realidad las columnas y vigas no están preparadas para esa sobrecarga”, afirma Renzo Monzón, arquitecto y profesor de la UPC.

El peso es el principal punto a controlar en la instalación de un techo verde. Según la Norma E.20 del Ministerio de Vivienda, un techo con jardines debe estar preparado para soportar, como mínimo, 100 kilos de peso por metro cuadrado, siempre y cuando se trate de una vivienda de uso privado. Y si es una azotea verde pública, la resistencia se eleva a 400 kilos por m2.

En un país como el Perú, en el que se ha autoconstruido el 80% de las viviendas, hay que tener bastante control al momento de instalar un techo verde. “Si está mal hecho, podría afectar la estructura de una casa y generar rajaduras y poner en peligro a sus habitantes. Por otro lado, una mala impermeabilización hará que se produzcan filtraciones de agua que poco a poco irán añadiendo problemas a los ambientes internos de la vivienda”, dice el arquitecto Monzón. Sin duda, este tipo de trabajo requiere una vigilancia constante de profesionales de la construcción y del rubro forestal.

TECHOS VERDES PARTE 2 TECHOS VERDES PARTE 2

Estos profesionales participan en la implementación de techos verdes

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La instalación de un techo verde reduce en 10 grados centígrados la temperatura dentro de una casa, según Gania Arquitectos.

Los techos verdes no solo enfrían las casas, sino que también ayudan a reducir la contaminación sonora. “Tenemos un gran problema de ruido en las ciudades y las plantas lo reducen de una manera increíble. Ese es otro beneficio”, dice Khaterine Verástegui, quien dicta cátedra en Sencico precisamente sobre instalación de jardines en azoteas. Según el portal internacional EcoHabitar, un techo verde reduce en 3 decibeles el ruido que viaja del exterior al interior de una vivienda.

La batalla por hacer azoteas ecológicas se encuentra en los municipios, pero no es sencilla de librar. El 70% de casas del Perú se ha construido sin licencia municipal, aseguran en el Ministerio de Vivienda. ¿Cómo saber, entonces, qué casas podrían soportar un techo verde?

En muchas municipalidades, por ejemplo, promueven la instalación de techos verdes. “Hace año y medio iniciamos un programa de orientación para guiar a las personas que quieran hacer un techo verde en su casa y hubo mucho interés”, dice Esteban Bravo Pacheco, subgerente de Parques y Jardines de la Municipalidad San Miguel. Precisamente en la azotea de esa comuna se instaló hace cinco años un techo verde de 100 m2.

Esteban Bravo cuenta que, en San Miguel, las nuevas edificaciones que superan los sietes pisos están obligadas, bajo ordenanza municipal, a implementar techos verdes. En San Isidro, el 50% de las azoteas de los edificios debe tener jardinería. En ese distrito se encuentra el Central Park Volterra, que posee un techo verde de 170 m2.

A continuación, te presentamos una lista con 5 techos verdes que destacan alrededor de mundo:

 

Pasos para instalar un techo verde en casa

Khaterine Verástegui enseña en Sencico cómo implementar techos verdes. Ahí ella ha impulsado un sistema para evitar la humedad excesiva en las viviendas. “Lo principal es que no filtre, porque en una filtración lo que más se daña son los fierros de las edificaciones”, cuenta Verástegui, quien ha comprobado que el empleo de mayólicas en el piso impermeabiliza totalmente la azotea.

Esteban Bravo, de San Miguel, prefiere optar por las geomembranas. “Con las geomallas se protege de la filtración del agua. Cada una puede durar cinco años”, dice, y agrega que estos materiales son aplicables en cualquier clima, sea costa, sierra o selva.

Preparar un techo verde de poca profundidad y, por lo tanto, poco peso —80 kilos de peso por metro cuadrado— podría mejorar mucho la calidad de vida de una familia y así se empezaría a reducir esas cifras que desaniman tanto. Por ejemplo, en la encuesta 2016 del observatorio ciudadano Lima Cómo Vamos, el 33,49% de limeños considera que la falta de árboles y mantenimiento de las zonas verdes es el segundo problema ambiental más grave de la ciudad.

En los techos verdes puede estar la solución a nuestro drama. Martin Luther King dijo una vez: “Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana, yo hoy todavía plantaría un árbol”. Es hora de hacerle caso, antes de que sea demasiado tarde.

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Mg. Arq. Sisy Vidal Rodríguez
Investigadora de Proyectos Sostenibles - CIURP
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Un techo verde en una edificación no hace “ecológico” al proyecto arquitectónico. Un proyecto ecológico “exige del arquitecto entender el entorno natural y sus interdependencias”, según explica el especialista Dr. Ken Yeang.”

Se requiere la observación y el estudio de la trayectoria solar, las temperaturas, la cantidad de precipitaciones, la dirección de los vientos, la radiación, la calidad del agua y del suelo, la disponibilidad de materiales y la energía renovable en la zona de intervención, entre otros aspectos. Es decir, identificar las ventajas y desventajas del entorno para ser aprovechadas o afrontadas por el proyecto ecológico. Un edificio ecológico debe promover la biodiversidad.

Con respecto a las certificaciones internacionales que garantizan las construcciones verdes —conocidas internacionalmente como green buildings—, estas brindan un puntaje importante por implementar techos verdes. Por un lado, la certificación BREEAM otorga puntuación por minimizar el impacto de la edificación en una zona de intervención con valor ecológico, por proteger la ecología de la zona de intervención, por utilizar las especies oriundas del lugar y por la sostenibilidad de los sistemas biológicos creados o regenerados a lo largo del tiempo. Por otro lado, la certificación LEED da puntos adicionales a los proyectos que restauren el hábitat que existe o existió alrededor del edificio, que protejan la ecología del lugar, que hagan buen manejo del agua y que contribuyan a disminuir el efecto de “isla de calor” de la ciudad (uso de techos verdes).

Cuando hablamos de techos verdes o paisajismos, no podemos dejar de mencionar The Roof Garden & Babylon Restaurant, arquitectura representativa de los años 30, en Londres, que tuve el placer de visitar. Jardín de estilo tudor emplazado en un sexto piso y que ha sido por más de 75 años un lugar de descanso para los londinenses. Otro ejemplo más reciente, construido en 1997, es el techo verde de la Biblioteca de Delft, que sigue siendo utilizado por los estudiantes para descansar, caminar, sociabilizar y leer, entre otras actividades. Indudablemente, en lugares con precipitaciones permanentes como las ciudades de Londres y Delft resulta más sostenible en el tiempo un techo verde.

Por otro lado, hay que notar que, en países como Suiza, Dinamarca y Argentina, en donde se implementan leyes que obligan a tener vegetación en las azoteas, existe también el privilegio de tener intensas precipitaciones, por lo que el costo de mantenimiento es bajo. En el caso de zonas en vías de desertificación, como Lima, se debe tener en cuenta el reciclaje del agua y el regadío por goteo para implementar estos techos verdes y que sean sostenibles en el tiempo.

Para construirlos se debe considerar el peso del sustrato que va a recibir la losa (consultar a un ingeniero estructural), la adecuada impermeabilización, una capa antirraíces, la selección del tipo de vegetación —que no tenga raíces muy profundas y que se adapte al clima local—, un sistema de drenaje, una capa geotextil y el sustrato orgánico para la cobertura vegetal y la vegetación a cultivar.

La implementación de un techo verde genera varias ventajas. La primera de ellas tiene que ver con la reducción del efecto de “isla de calor” en la ciudad. Otro beneficio pasa por la producción de alimentos orgánicos: una azotea ecológica puede ser una fuente de insumos para la alimentación. Un tercer beneficio está directamente relacionado con la salud de quienes viven dentro de la casa: filtra las partículas del smog al interior del edificio y aumenta los metros cuadrados de área verde por habitante. En conclusión, un techo verde mejora la calidad de vida del ciudadano.