Conoce las medidas de prevención ante un fenómeno natural

05.11.18
La instalación de techos y el reforzamiento de columnas son solo algunos de los métodos constructivos a realizar
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Han pasado casi dos años del paso del fenómeno de El Niño costero y aún no nos recuperamos de los estragos que causó. En el norte del Perú, 66.093 casas quedaron totalmente  destruidas, de las cuales hasta julio de este año solo se han levantado 4.600, según el último informe de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC).

Piura, sin duda, ha sido la más afectada por El Niño costero: 5.724 viviendas colapsaron. Si bien el Ejecutivo ha destinado más de S/ 2.900 millones para esta región, aún la reconstrucción es lenta. Dos de los grandes complejos habitacionales proyectados para Piura —que se traducen en 2 mil casas para damnificados— aún no se concretan. Mientras tanto, los que menos tienen se encuentran a la espera de ayuda.

El Niño costero dejó 149.848 damnificados, según el Banco Central de Reserva.

La reconstrucción del norte todavía es incipiente y si bien no se puede calcular cuántas personas están en peligro, urge estar preparados ante la llegada de otro desastre natural en 2019. El ingeniero Yuri Escajadillo, climatólogo del Senamhi, ha dicho que existen muchas probabilidades de que el próximo año se dé un fenómeno de El Niño. La magnitud aún no se puede calcular, pero es muy probable que ocurran lluvias fuertes. Se requieren, por tanto, medidas urgentes de prevención.

Para el ingeniero civil Jorge Gutiérrez Muñoz, gerente general de Tierra Nuestra, empresa dedicada al uso de energía renovable, muchas ciudades del Perú no están preparadas para una fuerte precipitación fluvial. “Un método preventivo sería instalar canales fluviales en los asentamientos humanos. Así se podría drenar el agua de la lluvia porque si no lo hacemos ahora, esos terrenos se van a desmoronar”, afirma Gutiérrez. Ese tipo de obras de construcción tienen que ser implementadas por profesionales expertos.

PREVENCIÓN DESASTRES PARTE 2 PREVENCIÓN DESASTRES PARTE 2

Estos especialistas trabajan en la preparar una casa ante cualquier desastre

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En los próximos dos meses se entregarán 20 mil casas a los afectados por El Niño costero, según información del Ministerio de Vivienda.

Las viviendas de estreno, sin duda, mejorarán las condiciones de vida de miles de damnificados. Sin embargo, en las 13 regiones golpeadas por El Niño costero aún existen muchas familias que habitan en viviendas autoconstruidas. Estas casas presentan muchas deficiencias.

El ingeniero mecánico eléctrico Juan Díaz, gerente de Díaz & Díaz Luy Ingeniería SAC, asegura que como método preventivo es necesario inspeccionar todas las instalaciones eléctricas de la casa. “El mantenimiento de los cables tiene que hacerse para verificar que estos mantengan la flexibilidad original y que el aislamiento no se ha cristalizado. La revisión debería hacerse dos veces al año”, dice Díaz Luy.

Hay que reparar en que las lluvias intensas o el colapso de las instalaciones a consecuencia de un sismo podrían generar un corto circuito. Como sabemos, tras El Niño costero casi 350 mil viviendas sufrieron daños estructurales. Muchas de estas casas y edificios no han sido inspeccionados por las autoridades correspondientes.

Si bien las cifras del Gobierno, en cuanto a inversión, parecen auspiciosas, la reconstrucción no es solo tarea del Estado. Ante la llegada de un inminente desastre natural, otro método constructivo a tomar en cuenta es la verificación de cañerías y la renovación de las válvulas de agua. “Las inspecciones y el mantenimiento se deben hacer en las redes de agua y luego en las de desagüe. Sobre todo en esta últimas, porque se generan algunos atoros en las cajas de registro y otros”, dice el ingeniero Wilfredo Gutiérrez, docente de Sencico.

Los expertos también recomiendan que, como método de prevención, se refuercen las estructuras de las casas. Se sugiere emplear mallas electrosoldadas para los muros o columnas de la vivienda. Estas servirán como barrera de protección en caso de sismo.

Otra forma de prepararnos para un desastre natural pasa por impermeabilizar los techos, con lo cual se evitan las filtraciones por lluvias intensas. No cumplir esta medida puede aumentar el riesgo en una vivienda.

 

SEIS MEDIDAS DE PREVENCIÓN ANTE LLUVIAS

Si bien estas ciudades son las que más peligran, todo aquel que vive muy cerca de un río caudaloso se encuentra en zona roja. Estamos hablando de más de 460 mil peruanos, según la Autoridad Nacional del Agua (ANA). “Hay que colocar muros de contención en las riberas, pues cientos de miles de personas viven ahí y lamentablemente algunos no se quieren reubicar”, dice la ingeniera Nancy Barrenechea, vicepresidenta de la comisión de Riesgos y Desastres del Colegio de Ingenieros del Perú.

Según Barrenechea, estos muros pueden estar reforzados con piedras y revestidos con geomallas o pueden levantarse con cemento y ladrillo macizo. Este tipo de métodos constructivos puede salvar muchas vidas.

Es necesario poner en práctica las recomendaciones del Instituto de Defensa Civil porque, en muchos casos, podrían salvarnos la vida. La pregunta es cuántos peruanos conocen estas medidas. El ingeniero Julio Kuroiwa asegura que necesitamos un plan maestro de prevención en desastres con miras al 2021, pues de lo contrario seguiremos siendo “un país subdesarrollado”. Urge estar preparados. Y es que el próximo año el fenómeno de El Niño podría azotar aún más el norte del país. Ya lo sabemos, para reducir riesgos en desastres es necesario prevenir.

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Arq. Renzo Monzón
Experto en prevención de desastres y catedrático de la UPC
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Innumerables veces escuchamos la palabra ‘prevención’, la cual no está enraizada en nuestra cultura. Tiene que pasar algo fortuito para recién tomar conciencia”

Vemos ahora que desastres naturales como los terremotos, tsunamis e inundaciones se dan cada vez más en el mundo. La falta de planificación y prevención hace que cada verano, por ejemplo, veamos en los medios como los huaicos afectan a nuestras ciudades costeras.

Sin embargo, en países vecinos como Ecuador —cuyo litoral también es golpeado por el fenómeno de El Niño—, se tomaron las previsiones del caso y se decidió hacer una inversión en el reforzamiento de sus cuencas hidrográficas. Se realizaron canales de drenaje, además del sistema Bulubulu, un proyecto que controla y previene los riesgos de inundaciones en el río Bulubulu.

Esta iniciativa de mitigación de inundaciones, incluida la construcción de diques y presas para redireccionar los cauces de los ríos Bulubulu, Cañar y Naranjal, apuntan a proteger 100 mil hectáreas de terrenos cultivables y, además, en el proyecto se ha planteado la reubicación de 100 mil personas. A esto debemos agregar el sistema ecuatoriano de seguros contra desastres que protege a los agricultores. Solo así en los últimos años han reducido los daños ocasionados por el fenómeno de El Niño. De eso se trata la inversión en prevención.

Lo mismo pasó en Chile en el último terremoto, en 2010. En ese país la planificación, en cuanto a las normas sísmicas en las estructuras, fue gravitante para minimizar los daños del gran sismo que azotó a los sureños. El sismo fue incluso más fuerte que el de Haití —sucedió el mismo año—, pero los daños fueron menores.

En Chile, a manera de prevención, se ha implementado como plan social de vivienda la realización de núcleos básicos de servicios que enfatizan la necesidad de cimentar las estructuras de acuerdo con las normas técnicas de edificación. Poco a poco, la gente está dejando de construir de manera empírica en ese país.

Pasamos muchos años ahorrando para construir una vivienda, y el peor gasto que podemos hacer es la no prevención. Creo que es un reto para los nuevos alcaldes, sobre todo en las ciudades costeras, tener un plan a corto plazo para minimizar los impactos que estos fenómenos pueden generar.

Una de las medidas de planificación es que nuestras cuencas hidrográficas dejen de ser soleadas y sean grandes bosques y grandes parques. Esto haría que la fuerza de la naturaleza sea disipada.

Además, no debemos pensar erróneamente que los elementos estructurales deben ser demasiado robustos, pues no solo basta esto, sino que también sean flexibles. Planificación es ahorro.