Construcciones sostenibles para sobrevivir al futuro

26.03.18
Nuestro país afrontará una crisis de recursos en las próximas décadas. Las viviendas verdes proponen una solución.
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Una rápida consulta a viejos posts en el portal turístico TripAdvisor acerca de la calidad del agua del caño en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, nos arroja comentarios de lugareños que se enorgullecen no solo de la calidad sino hasta del sabor de su recurso hídrico. Pero de eso ya hace mucho: a inicios de año, esta urbe de más de tres millones de habitantes redujo al 15% su provisión de agua (tan solo en 2013 llegaba al 100%). En 2019 sus caños se secarían por completo.

Perú no es la excepción. Ya el cambio climático viene afectando considerablemente fuentes como los glaciares. De acuerdo con el glaciólogo francés Bernard Francou, desde 1975 el país perdió el 50% de la cobertura de estas aguas congeladas.

Pese a ello, señala Sedapal, el peruano promedio consume 163 litros de agua por día; mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de 100 litros diarios.

El 30% de la población nacional se concentra en Lima metropolitana, la segunda capital más árida del planeta (solo superada por El Cairo), donde solo llueve 7 mm al año.

Las señales están ahí: nuestro consumo de agua urge recortarse para hacer frente a la crisis planetaria de recursos ordenada por el calentamiento global.

La respuesta está en nuestras casas y las casas del futuro. No solo para ahorrar agua, sino también energía eléctrica, a través del uso inteligente de los recursos que ya nos empiezan a faltar. Y más: las viviendas también pueden ser una parte crucial en el combate por enfriar nuestro planeta.

Las construcciones verdes, en su diseño, construcción u operación, reducen o eliminan los impactos negativos de su uso y más bien impactan positivamente en el clima y entorno natural, de acuerdo con el Green Building Council (GBC), organismo internacional dedicado a la certificación de estos inmuebles con estándar ecológico, ya sean de oficinas o de vivienda multifamiliares.

“Un edificio sostenible es aquel que busca maximizar la eficiencia del uso de los recursos y materiales, se trata de proyectos pensados no solo en etapa de construcción sino de operación y mantenimiento, para que empleen menos agua y energía. Además, sus espacios interiores están diseñados para brindar una mejor calidad de vida a los usuarios. Si se trata de ambientes de oficina, estos logran ser más frescos e iluminados generando mucho menos emisiones de CO2 en el ambiente”, señala Francesca Mayer, CEO de Perú GBC.

Construcciones sostenibles parte 2 Construcciones sostenibles parte 2

Todos colaboran en edificar un inmueble seguro y decoroso que aproveche al máximo los recursos disponibles.

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Asimismo, el desarrollo de una vivienda verde debe considerar el uso de materiales que puedan ser sean reutilizables en nuevas construcciones y que con los años no produzcan desechos contaminantes.

Con ello, nos referimos a materiales que mantengan una armonía con la naturaleza del espacio en que se encuentra la obra (en la campiña de Kampong Cham, Cambodia, se extiende sobre un río un puente hecho de bambú de unos 300 m de largo para el tránsito de personas y vehículos, por ejemplo). A estos materiales tradicionales —como la madera, la tierra o las pacas de heno— se suman nuevos como el plástico reciclado, el ashcrete (cenizas producto de la combustión del carbón que reemplazan al 97% de los materiales que componen el concreto tradicional) y hasta el hempcrete, un concreto ligero y resistente desarrollado a partir de la cal y la fibra de la marihuana.

En el mercado local, que empieza a despertar hacia esta tendencia, se puede hallar, por ejemplo, fierro reciclado de alta calidad y resistencia, así como madera certificada que mantenga la sostenibilidad del bosque del que provenga, y hasta granos autóctonos preferibles a pinturas con textura, que contienen elementos volátiles orgánicos que se pueden respirar en el aire y que están asociados a algunos tipos de cáncer.

“Estructuralmente, son viviendas muy similares a una convencional, no hay modificaciones significativas, pero tiene elementos que permiten el ahorro en facturas de agua y luz de al menos el 30%”, señala el viceministro de Vivienda y Urbanismo, Jorge Arévalo.

Entonces, ¿qué diferencia a un edificio verde del resto? El Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, conjuntamente con la cartera del Ambiente y otros organismos públicos, suscribió ya hace tres años el Código Técnico de Construcción Sostenible, que establece criterios técnicos para el diseño y construcción de viviendas verdes en el Perú. En términos del uso de agua, la norma señala que los edificios sostenibles deben contar con sistemas ahorradores en la grifería, ducha e inodoros, que supongan una reducción a partir del 30% en el uso del recurso. Incluso los establecimientos comerciales donde se lavan autos deben contar con mangueras de alta presión para tales fines.

Por otro lado, la eficiencia energética debe traducirse en focos ahorradores en la totalidad de ambientes del inmueble, así como en la entrega de viviendas nuevas con refrigeradores que consuman menos electricidad. Por otro lado, y dependiendo de la zona bioclimática del Perú en que se ubique el inmueble, estos deben contar con sistemas de calefacción de agua a base de energía solar.

 

Beneficios globales de los edificios verdes (Harvard, 2018)

Asimismo, las nuevas viviendas sostenibles deben ser entregadas con instalaciones sanitarias para el tratamiento de aguas grises domésticas, a fin de ser reusadas en el riego de áreas verdes, por ejemplo.

Mayer destaca que, además, estos edificios requieren de un análisis bioclimático y una evaluación de las funciones que priorizará el inmueble. Requieren estimar si su lobby o sus oficinas recibirán la mayor parte del tránsito de personas, si se deberá favorecer es aislamiento térmico de las oficinas o más bien la iluminación en la recepción, por ejemplo.

¿Y por qué buscar tales ahorros? A inicios de este año, un grupo de científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard publicó un estudio que cuantificó los beneficios climatológicos y en salud generados entre los años 2000 y 2016 por edificios verdes con certificación LEED en los Estados Unidos, China, India, Alemania, Brasil y Turquía. El trabajo arrojó ahorros en gastos sanitarios por US$4.400 millones (cuantificados a partir de una reducción de muertes, internamientos hospitalarios, días perdidos de trabajo y escuela, por ejemplo). En costos ambientales, la cifra alcanzó los US$1.400 millones por reducciones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Los inmuebles estudiados por Harvard apenas representan un 30% del total de los de su tipo en todo el planeta, por lo que se presume que el beneficio total de estas construcciones es aún mayor.

Por ello, no es de extrañar que el Perú gradualmente venga abrazando esta ola verde, con un interés cada vez mayor en el mercado de edificios sostenibles. La certificación LEED es la más popular en el mundo (32% del total de construcciones ecoamigables), no obstante el gobierno peruano viene impulsando un estándar propio para promover la edificación de nuevos inmuebles con estas características. El programa Mivivienda Verde, desarrollado por Vivienda y la Agencia Francesa para el Desarrollo, establece parámetros para estos edificios, similares a los de la norma de 2015.

Además, los créditos del programa para estos proyectos inmobiliarios incluyen el Bono del buen pagador, una tasa preferencial y adicionalmente, dependiendo del grado de certificación, un descuento del saldo de ese crédito del 3 ó 4%. Así, se espera no solo acelerar la edificación de estos proyectos, sino también aumentar la demanda y la velocidad de venta, que alcancen para compensar algún que otro material sostenible, cuya diferencia de precios con los convencionales es cada vez menor.

“Tarapoto, Piura, Chiclayo, Arequipa, Trujillo e Ica cuentan ya con proyectos en proceso de certificación. Tenemos 6.000 viviendas certificadas y 4.000 en proceso y esperamos cerrar el año con 20.000 certificadas”, señala el viceministro Arévalo.

Es un hecho que el cambio climático nos alcanzará a todos. Buscar mitigarlo desde una casa que aproveche mejor los recursos es, acaso, el comienzo de la solución.

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Gamaliel Velarde
Gerente general de Refugios Ecológicos, Arequipa
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Construir viviendas sostenibles es parte del proceso de desarrollo de comunidades en el respeto irrestricto al entorno natural.”

El modelo hoy según la Unesco es tomar en cuenta la dependencia del medio ambiente al pensar nuestras ciudades. El primer objetivo es conseguir el desarrollo sostenible en torno al uso de todo tipo de materiales reutilizables. Lo segundo es coordinar el desarrollo de viviendas en armonía con la naturaleza y con el desarrollo económico y social.

Asimismo, las construcciones ecológicas deben promover la defensa de espacios naturales y rurales, si tenemos como propósito la vivienda sostenible, hay que respetar el entorno del paisaje, la topografía y los medios estructurales de la zona para dar un realce al paisaje, mejorándolo y respetándolo.

Es necesario evaluar el medio ambiente donde se erigirá la construcción en términos de clima, viento cruzado, asoleamiento y temporadas climatológicas, como parte del control del medio ambiente que favorezca a los habitantes del inmueble y a la naturaleza a su alrededor.

En medios como el arequipeño, donde venimos desarrollando viviendas de este tipo, debemos tomar en cuenta la topografía del terreno, si es una colina o una planicie, si se está cerca al mar, la climatología del lugar y también el valor paisajístico para sacar provecho a los vanos en el interior y que estos permitan el disfrute de la vista exterior desde la mayor cantidad de puntos posible.

Asimismo, y sobre todo en provincias, estas viviendas deben contemplar materiales que no agredan el paisaje sino que mantengan su equilibrio, mediante el uso de recursos de la zona. Si vamos a construir en la serranía, no podemos llevar sillar por ejemplo, pues transforma el paisaje. Los materiales más bien deben enriquecer el paisaje, lo cual no está reñido con elegancia y la seguridad, es cuestión de investigar y emplear técnicas apropiadas para volver antisísmicos materiales como la tierra, por ejemplo. Escasez de recursos no debe ser sinónimo de fragilidad cuando hablamos de estos inmuebles.

Nosotros rescatamos la construcción con tierra en base a nuestros ensayos, para hacerla estable a través de diferentes técnicas y en diferentes escenarios. Cuando estas construcciones colapsan por la lluvia se revela que no tienen los ingredientes de cohesión adecuados. Materiales como este tienen una serie de propiedades beneficiosas: evitan la humedad, en climas extremos mantienen su estabilidad térmica mejor que otros. La tierra también es un buen aislante de ruido. Estas cualidades específicas facilitan el respeto a las áreas verdes donde se circunscribe la vivienda sostenible.