Una valiosa reserva para almacenar el agua en casa

18.06.18
La escasez del recurso hídrico acecha a todo el país. Conoce cómo implementar debidamente reservorios en el hogar.
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Tan solo el 2% del agua en nuestro planeta es dulce, es decir, potencialmente potable. Con ello en mente, no sorprende que algunas grandes urbes en el mundo, a la luz del crecimiento exponencial de la población global (se cuadriplicó entre 1900 y 2000, según la ONU), ya vengan atravesando crisis en la provisión del recurso hídrico. El caso más sonado ha sido el Ciudad del Cabo (que tiene previsto agotar sus reservas el próximo año), pero ciudades como Los Ángeles o Miami podrían seguir en la lista en años próximos, de acuerdo con The Climate Reality Project, por el agotamiento de sus fuentes de agua dulce. Una gran paradoja, al tratarse de dos de las ciudades costeras más importantes de los Estados Unidos, en los lados opuestos de su territorio.

La paradoja, no obstante, convive también entre los peruanos. De acuerdo con Global Water Partnership, un ranking de 2015 ubica al Perú entre los tres países de la región con mayores reservas de agua, solo superado por Brasil y Colombia. Aun así, poco menos de la tercera parte de la población nacional sufre por la falta de conexiones a la red pública de agua y desagüe.

La última gran crisis hídrica generada por El Niño Costero 2017 ocasionó el desabastecimiento de grandes ciudades costeras, entre ellas Lima, que dejó en emergencia a 15 de los 43 distritos capitalinos.

El Niño además produjo una intensa búsqueda de agua embotellada, en los supermercados, para hacer frente a los días de caños secos.

Así, siendo los recortes en el suministro de agua un problema conocido largamente por los peruanos, muchos ya decidieron hace tiempo andar prevenidos: un tanque de almacenamiento de agua ha sido la respuesta de miles para asegurar el confort y salud en casa.

Para decidirnos por alguno en particular, lo primero es establecer la dimensión de las necesidades del hogar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona debe usar diariamente en promedio 100 litros de agua, a fin de satisfacer sus necesidades de hidratación e higiene. En el mercado local, la oferta de tanques de agua domésticos empieza, en términos de capacidad, a partir de los 250 litros. Los de mayor capacidad pueden alcanzar los 10.000 litros. Sin embargo, la mayoría de modelos que abundan están en el rango de entre los 1.000 a 2.000 litros, con lo cual una familia de tres debería ser capaz de abastecerse normalmente por una semana aproximadamente.

Escasez de agua parte 2 Escasez de agua parte 2

Los tres son fundamentales para la debida instalación y funcionamiento del tanque

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Existen en el mercado diversas opciones de marcas en la industria local, con catálogos variados de acuerdo con las diversas necesidades del consumidor. E, invariablemente, con mayores beneficios que un bote o cesto clásico.

Normalmente, los tachos o contenedores que se improvisan en casa para el almacenamiento de agua no han sido fabricados para tales fines, por lo que no solo su transporte es complicado sino que además no cuentan con cierres herméticos que impidan que insectos u otros contaminantes ingresen e impurifiquen el líquido. Con ello, descartamos la presencia del Aedes Aegypti, el mosquito que prospera en los grandes reservorios de agua quieta y que es el vector principal responsable del contagio del dengue.

Por otra parte, un pequeño descuido en la limpieza de estos botes o alguna turbulencia en el flujo del agua con que se los llena podría devenir en el desarrollo de microbios en las paredes plásticas del envase, con lo cual nuestras reservas se convertirían, más bien, en bombas de tiempo para la salud familiar. De ahí la necesidad de contar con tanques construidos con buenos materiales.

Actualmente, el estándar de los tanques producidos viene con filtros incorporados que retienen hasta el 99,99% de partículas y sedimentos, asegurando ello no solo la calidad de agua que consuma nuestra familia sino además el cuidado y protección de los aparatos que empleen este fluido, al no verse afectados por los sólidos del flujo de agua regular. Es recomendable que los filtros, independientemente del uso que se dé al tanque, sean cambiados cada seis meses, señala Gustavo Díaz, gerente de marketing de Rotoplas, firma internacional dedicada a la fabricación de tanques. Así, aseguramos que retendrán los sedimentos.

Las válvulas de llenado, los tubos de succión de sedimentos así como los escapes de aire permiten que se llene un tanque libre de burbujas y tierra, sin rebasar la capacidad total del mismo.

Tipos de tanques de agua

Asimismo, los tanques, en su mayoría hechos de polietileno de alta densidad, cuentan con revestimientos interiores que, además de no transmitir sabores, olores ni colores al agua, inhiben la proliferación de bacterias en su interior. Todo ello, sin sacrificar el cierre hermético del  contenedor. Además, son resistentes a los rayos UV y especialmente testeados para alcanzar los niveles más altos de resistencia en el material. 

Con la inclusión de estos materiales en el tanque se evita producción de algas y bacterias, de acuerdo con las evaluaciones a las que son sometidos bajo estándares como los de la FDA de EEUU, señala Díaz.

Si bien, como mencionamos líneas arriba, los tanques en el mercado tienen diversas capacidades, Díaz afirma que el más vendido es el de 1.100 litros.

La instalación de un tanque elevado no debería ser una tarea complicada para un gasfitero o maestro de obras calificado, mientras el área destinada para el recipiente esté debidamente habilitada con las redes de agua y desagüe. A fin de procurar la debida presión que logre llevar un flujo adecuado a todos los rincones de la casa, algunas firmas recomiendan instalar sus tanques a 1,60 metros de altura sobre el techo. El proceso debería tomar entre dos a tres horas.

Para ello, hay que tener todos los accesorios necesarios a mano, como válvulas, llaves, tubería, filtros, señala el maestro de obras Enrique Pinto. Antes de ello, es menester evaluar las condiciones del lugar donde el tanque será instalado, a la luz de que, con pesos de más de una tonelada, estos recipientes generan una alta carga sobre las estructuras donde son colocados. Pinto indica que se deben buscar cuatro columnas cercanas, como los hallados normalmente entre baños o un tragaluz. Para asegurar que el techo no colapsará con el peso, sobre las columnas tiene que haber una viga y un techo aligerado.

En el caso de viviendas donde la presión del flujo de agua es baja, se debe contar además con una cisterna en la planta baja, donde se almacene el agua directamente de la red pública y que esta pueda ser bombeada, mediante una motobomba, al techo donde está instalado el tanque. “Usualmente, basta con una bomba de medio caballo de fuerza. Con una de un caballo, se bombea agua hasta un quinto piso”, señala Pinto.

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Lourdes Mindreau
Gerente del programa de agua y saneamiento de CARE Perú
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Nuestra geografía nos marca tres grandes regiones y donde hay menor disponibilidad de agua, en la costa, es donde se da el mayor patrón de asentamiento humano.”

Esta asimetría hace que donde hay menos agua se hayan planificado las ciudades más grandes. La selva tiene abundantes recursos y el patrón de asentamiento permite que se mantenga dicha abundancia. En tal sentido, necesitamos replantear nuestros hábitos de consumo. En zonas urbanas con núcleo urbano consolidado, tenemos zonas periurbanas en franco crecimiento que no va de la mano con el crecimiento de la oferta de agua. Más aún en asentamientos en zonas con difícil acceso y conexiones mucho más costosas por la topografía o distancia o porque la fuente no crece al ritmo de las ciudades y en las zonas urbanas estas crecen verticalmente. Por todo ello, millones de peruanos no gozan de estos servicios. Se cambian las tuberías en la red para abastecer a la nueva oferta inmobiliaria, sin tener en cuenta que la disponibilidad del recurso hídrico tiene un límite.

Los servicios están detrás de donde crece la masa urbana pero esta crece más rápido que aquellos. Ello nos obliga a pensar en la geografía y la planificación de las ciudades, que crecen desordenadamente sin una autoridad que pongan límites. A todos les interesa vivir en una ciudad que ofrece más oportunidades laborales o educativas pero no miran la restricción de la oferta de recursos naturales. Cada ciudadano debe reflexionar al respecto de las ciudades y sus limitaciones de recursos hídricos.

Pero además de ello, urge cambiar nuestros patrones de consumo. Tenemos que estar dispuestos a incrementar nuestros pagos por agua, pagamos muy poco, por debajo de lo que pagan otros países en la región. Pagamos más por la telefonía celular o la luz pero el agua siempre queda rezagada. Si esta tarifa no cubre los aspectos financieros del servicio, entonces las empresas se vuelven inviables. Si a ello sumamos que la fuente del recurso es escasa y que el ciudadano no colabora con su uso racional, colapsa el sistema. Por lo tanto, podríamos estar dispuestos a pagar más mediante una lógica de mayor transparencia, conociendo a qué corresponde mi pago, qué servicios están implicados en la oferta de agua.

Hoy existen productos ahorradores de agua en abundancia, grifería que bota burbujas de aire con el agua sin deteriorar el confort y que consume 30% menos de agua. Asimismo, hoy tenemos inodoros de descargas reducidas de 4 a 6 litros por descarga, antes había inodoros de tanques de 20 litros. Asimismo, para reducir nuestro consumo, es necesario cuidar el control de las fugas, como la gotita que escapa del caño y el chorrito que gotea: la fuga no solo me afecta sino que también a todo el sistema entero.

Lo otro a cambiar son los hábitos, las cosas que siempre nos cuestan más como el lavado de dientes con vaso de agua, el uso de aguas residuales para regar, el uso de tinas para el lavado en lavadora. El agua la necesitamos todos y necesitamos que el sistema funcione bien.