Respirar bajo el agua: cuando la humedad afecta nuestras casas

04.06.18
El agua se filtra en nuestras viviendas e impacta en nuestra salud cada invierno. Conoce las causas y soluciones al problema.
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La llegada de la segunda mitad del año en la sierra y selva del país se caracteriza por el advenimiento de heladas y friajes, los cuales cobran una alta factura sobre la salud de las personas. La costa peruana más bien se ve golpeada por un fenómeno en el que también los factores climatológicos juegan un rol determinante en el descenso de la sensación térmica. La llegada del invierno se ve acompañada de niveles extremos de humedad a lo largo de todo el litoral peruano. Grandes ciudades, como la capital, que concentra al menos el 30% de la población nacional, pueden alcanzar usualmente niveles de hasta 100% de humedad. Ello conlleva estragos sobre la salud de los habitantes, particularmente en la forma de males respiratorios. De hecho, es la humedad extrema la que, además, determina que las temperaturas registradas usualmente en el invierno costero peruano estén acompañadas de sensaciones térmicas entre 1 y 1,5 grados más bajas.

Así las cosas, las condiciones climáticas que determinan los altos niveles de humedad junto a una ventilación inadecuada pueden convertir nuestras casas en algo más parecido a peceras.

Las manchas en las paredes formadas por la condensación de agua en el ambiente son señales apenas de un enemigo para la salud que está flotando en el aire. Con ello nos referimos a los hongos y ácaros en el ambiente que prosperan bajo estas condiciones y que pueden convertir de esta manera a nuestro hogar en una vivienda insalubre.

Una de las tres causas más conocidas de la humedad en viviendas es la capilaridad de suelos paredes y muros. Pensemos en nuestra vivienda como una gran esponja en contacto con la tierra permanentemente: la capilaridad es la absorción de agua procedente del subsuelo a través de paredes y muros, de manera que el líquido asciende por los cimientos. Y se manifiesta en la forma de manchas de humedad y eflorescencias o salitre en la parte baja de las paredes (el fluido contiene regularmente sales y minerales que afloran cuando son absorbidas por las estructuras). Asimismo, se manifiesta en el descascaramiento de muros, revestimientos y pinturas, que en un extremo pueden producir agrietamientos e incluso dejar expuestos los ladrillos. En interiores cerrados, el olor a humedad es otra de las características de estos cuadros.

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Los tres son claves para impedir la entrada de la humedad a nuestros hogares

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Estos escenarios son factibles tanto en viviendas antiguas como en edificios modernos que no han recibido el debido aislamiento o impermeabilización a nivel de cimientos.

Por ende, la solución más usual es la inyección de componentes químicos aislantes que impidan en un futuro nuevas absorciones de agua a través de la porosidad de los cimientos de la vivienda. Sin embargo, en algunos casos, es también necesario reemplazar de cuajo los revestimientos en paredes que se han visto deterioradas. Usualmente, los materiales a emplear deben tener propiedades de encapsulación de sales a fin de evitar nuevas eflorescencias.

Una segunda fuente de humedad en las casas proviene de la filtración de líquido a través de fisuras en los muros o incluso de las juntas entre dos de ellos. En muchos casos se debe a fugas de agua desde tuberías en mal estado. Las consecuencias de este escenario son el deterioro de paredes y la posibilidad de un daño a nivel estructural grave. Asimismo, la presencia de agua y humedad a través de los muros puede producir algún desperfecto en las instalaciones y el cableado eléctrico y así aumentar la posibilidad de descargas y cortocircuitos imprevistos para quienes habitan en esta vivienda.

En estos casos es primordial, antes de iniciar cualquier labor de refacción, detectar la fuente primaria de la filtración a través de las paredes. Los revestimientos y las estructuras afectadas supondrán reparaciones menores; sin embargo, dar con la fuga y picar las paredes para reemplazar la tubería dañada serán la solución de raíz al problema detectado.

La tercera forma de humedad en nuestras casas tiene manifestaciones similares a las dos anteriores —esto es, manchas negras en las paredes y malos olores—. No obstante, esta tercera forma se produce particularmente en los meses de invierno, ante los niveles extremos de humedad ambiental que se registran en toda la costa peruana. Se trata de la humedad por condensación, que técnicamente se produce cuando el vapor de agua pasa a la fase líquida al contacto con las paredes, cuando la temperatura superficial de estas es inferior al punto de rocío del ambiente.

Cifras sobre la humedad en el Perú

Claramente, la presencia de este tipo de humedad, al igual que en los casos anteriores, daña estas viviendas a nivel de revestimientos y estructuras. Pero, además, afecta objetos y materiales particularmente sensibles a los niveles extremos de humedad en el ambiente, como cuadros, ropas delicadas, objetos de madera, libros y cualquier otro material que pueda servir de cuna para hongos y ácaros. Normalmente, el camino hacia una vivienda libre de humedad por condensación pasa por la implementación de estructuras que permiten la adecuada ventilación de los ambientes, a fin de descargar el exceso de humedad ambiental.

Cuando la vivienda no está bien construida, va a verse afectada por factores externos. La humedad daña cuando ha habido una mala selección de materiales o por defectos en la construcción. La humedad que se filtra en los cimientos afecta el acero, que por norma debería tener un recubrimiento de concreto separado, a una determinada distancia, dependiendo de si se trata de una viga, placa o columna. La falla constructiva está en no respetar esos recubrimientos, ya sea porque el acero se dobló mal o se pegó al exterior del concreto que, salvo tenga aditivos, no es impermeable”, señala Felipe García Pacheco, ingeniero de Capeco.

“Miremos los postes de concreto en la Costa Verde. Cuando la humedad penetra en ellos y llega al acero, deben ser cambiados. Por eso los renuevan cada siete u ocho años. Si el oxígeno, presente en la humedad, llega al acero, este se oxida, se hincha y revienta y con ello colapsa el concreto”, añade.

Asimismo, la mala consolidación del concreto, el famoso vibrado del concreto mediante el que se le quita el aire al interior de la mezcla, es otro error común que abre la puerta a la humedad.

Esta, cuando llega con la brisa marina, trae consigo además sales, enemigas del concreto y acero. En balnearios, cuando no se usa material adecuado como ladrillos sílico-calcáreos o bloques de concreto, las estructuras se ven seriamente comprometidas con los años por acción de la humedad.

Daniel Torrealva, jefe del Laboratorio de Estructuras Antisísmicas de la PUCP, coincide en que la humedad proviene de dos fuentes, del agua de lluvias en el ambiente o del subsuelo. Coincide en que cada una afecta de manera distinta al concreto, produciendo corrosión en la armadura. “Es un problema muy grave y muy común en toda nuestra costa, sobre todo en construcciones al lado del mar. Es como un cáncer que no se cura fácilmente”, indica.

La humedad, asegura, erosiona las paredes prácticamente agujereándolas, porque el ladrillo es más débil que el concreto. Asimismo, indica, las construcciones de adobe, sujetas a la humedad, se vuelven barro y entonces colapsan.

“Parchar el tema es muy difícil; solo podemos recurrir a paliativos. Lo principal para evitarlo es seguir un buen proceso constructivo desde el inicio, que es lo que hacemos menos en el país: no construimos bien. Usamos materiales malos o contaminados [por ejemplo, tuberías de agua y desagüe de PVC reciclado, que duran menos y resisten menos a la presión] por una razón u otra y eso trae consecuencias posteriores".

De ahí la importancia de construir bien para el futuro.

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Javier Jáuregui
Neumólogo de la Clínica Ricardo Palma
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La humedad, principalmente, afecta el aparato respiratorio, pues este está expuesto al medio ambiente; no es como el hígado o el corazón, que están protegidos por nuestro organismo.”

El aparato respiratorio, a través de las vías aéreas, como los bronquios y la nariz, tiene contacto directo con el medio ambiente y todo lo que ocurre en él va a repercutir en la anatomía y en la fisiología de estas vías, produciendo enfermedades respiratorias. La humedad es un factor importantísimo para el crecimiento de hongos y estos son los responsables, como alérgenos, de desencadenar ataques asmáticos en pacientes con asma, rinitis alérgica en los pacientes alérgicos y enfermedades de todo tipo para personas con predisposición a estos males, cuando son inhalados en el ambiente. Definitivamente, una casa tiene que estar en las mejores condiciones, no solo en lo estético de sus ambientes, sino también en sus niveles de humedad, combatiéndola a través de diferentes materiales y métodos, con paredes reforzadas con pinturas adecuadas, así como con sistemas de agua y desagüe debidamente mantenidos, libres de fugas, ya que una habitación o un departamento que suma a la humedad del medio ambiente la humedad causada por fugas o filtración complica mucho más la convivencia en su interior.

La humedad por sí sola no es el enemigo de la salud, sino más bien los hongos que puede producir en el ambiente. No podemos combatir la humedad de Lima, pues debido a su ubicación es una ciudad expuesta a este factor. Lo que sí podemos hacer en una habitación es evitar la concentración de cosas guardadas o cachivaches donde se concentren polvo, hongos, ácaros y moho. Uno de ellos es el Alternaria, que tiene que ver con los ataques asmáticos, y otro, el Aspergillus. Son los más frecuentes en el moho que se forma en la ropa, en las cosas guardadas, en las paredes y los conductos mal instalados.

Si bien es cierto que la humedad intensifica la sensación de frío, ambos factores lo que van a hacer es afectar la vía aérea, pero ello no es suficiente para crear una enfermedad. A ese frío se deben sumar factores externos y agentes como virus y bacterias, que ven facilitada su entrada a los organismos debilitados por el clima. Algunos más debilitados que otros, como los niños y ancianos cuando no están abrigados de forma adecuada o sufren cambios de temperatura bruscos.

Usar deshumedecedores no es un método salvador, pues todo el tiempo una persona no va a estar en su casa y, generalmente, en la calle está expuesta al medio ambiente. Estos aparatos son solo soluciones parciales, si es que conservamos objetos que acumulen polvo u hongos del ambiente. De esa manera, siempre vamos a poder extraer el agua de la habitación, pero aun así los hongos producto de la humedad en el ambiente seguirán atacando las vías respiratorias.

Los hongos dañan, principalmente, a las personas que tienen una sensibilidad alérgica particular, personas atópicas que tienen una predisposición de nacimiento. Ese grupo de gente tiene que reconocer su condición y vivir en zonas que estén alejadas del litoral, más secas, con viviendas adecuadas y lo suficientemente ventiladas como para evitar concentraciones mayores de humedad por condensación en su interior.