Conoce cómo y por qué instalar un techo verde

10.09.18
En las azoteas se puede colocar desde pequeñas plantas hasta árboles.
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Cuando la azotea de Adrián reverdeció, él volvió a ser niño. Adrián vive en una urbanización en Santa Clara, muy bonita, pero casi sin áreas verdes y, más bien, con mucho grass sintético. “En verano —cuenta la ingeniera Denisse Ikeda—, el sol calienta tanto que es imposible jugar en ese pasto”. Denisse, gerente general de Gania Cubiertas Vegetales SAC, aceptó instalar un techo verde en casa de Adrián para que al fin tenga un pequeño parque dentro de su hogar.

“En su terraza hicimos un techo verde que incluía color, enredaderas y plantas aromáticas”, recuerda Denisse. Hasta el perro de la casa volvió a retozar. Y es que en verano es insostenible pasar el tiempo en el grass artificial. La falta de áreas verdes llena de incomodidad a los peruanos. Según una encuesta de El Comercio-Ipsos, el 58% de limeños está insatisfecho por el déficit de parques en sus distritos. Razones no les faltan.

De acuerdo con cifras del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao (PLAM 2035), nuestra capital ocupa el último puesto en el ranking de espacios verdes del Índice de Ciudades Verdes de América Latina. En Lima, en promedio hay 3,1 m2 de área verde por habitante, muy por debajo de lo que exigen los organismos internacionales.

Una ciudad saludable requiere 9 metros cuadrados de área verde por persona, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En ese sentido, la instalación de techos verdes puede ser una salida para la falta de parques, aunque convertir una azotea en un jardín no es cosa sencilla. “Los problemas básicamente se dan en la relación peso-área a cubrir. A veces nos ‘emocionamos’ y preparamos empíricamente un área, por ejemplo, de 100 m2, cuando en realidad las columnas y vigas no están preparadas para esa sobrecarga”, afirma Renzo Monzón, arquitecto y profesor de la UPC.

El peso es el principal punto a controlar en la instalación de un techo verde. Según la Norma E.20 del Ministerio de Vivienda, un techo con jardines debe estar preparado para soportar, como mínimo, 100 kilos de peso por metro cuadrado, siempre y cuando se trate de una vivienda de uso privado. Y si es una azotea verde pública, la resistencia se eleva a 400 kilos por m2.

En un país como el Perú, en el que se ha autoconstruido el 80% de las viviendas, hay que tener bastante control al momento de instalar un techo verde. “Si está mal hecho, podría afectar la estructura de una casa y generar rajaduras y poner en peligro a sus habitantes. Por otro lado, una mala impermeabilización hará que se produzcan filtraciones de agua que poco a poco irán añadiendo problemas a los ambientes internos de la vivienda”, dice el arquitecto Monzón. Sin duda, este tipo de trabajo requiere una vigilancia constante de profesionales de la construcción y del rubro forestal.

TECHOS VERDES PARTE 2 TECHOS VERDES PARTE 2

Estos profesionales participan en la implementación de techos verdes

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La instalación de un techo verde reduce en 10 grados centígrados la temperatura dentro de una casa, según Gania Arquitectos.

Los techos verdes no solo enfrían las casas, sino que también ayudan a reducir la contaminación sonora. “Tenemos un gran problema de ruido en las ciudades y las plantas lo reducen de una manera increíble. Ese es otro beneficio”, dice Khaterine Verástegui, quien da cátedra en Sencico precisamente sobre instalación de jardines en azoteas. Según el portal internacional EcoHabitar, un techo verde reduce en 3 decibeles el ruido que viaja del exterior al interior de una vivienda.

La batalla por hacer azoteas ecológicas se encuentra en los municipios, pero no es sencilla de librar. El 70% de casas del Perú se ha construido sin licencia municipal, aseguran en el Ministerio de Vivienda. ¿Cómo saber, entonces, qué casas podrían soportar un techo verde?

En muchas municipalidades, por ejemplo, promueven la instalación de techos verdes. “Hace año y medio iniciamos un programa de orientación para guiar a las personas que quieran hacer un techo verde en su casa y hubo mucho interés”, dice Esteban Bravo Pacheco, subgerente de Parques y Jardines de la Municipalidad San Miguel. Precisamente en la azotea de esa comuna se instaló hace cinco años un techo verde de 100 m2.

Esteban Bravo cuenta que, en San Miguel, las nuevas edificaciones que superan los sietes pisos están obligadas, bajo ordenanza municipal, a implementar techos verdes. En San Isidro, el 50% de las azoteas de los edificios debe tener jardinería. En ese distrito se encuentra el Central Park Volterra, que posee un techo verde de 170 m2.

A continuación, te presentamos una lista con 5 techos verdes que destacan alrededor de mundo:

 

Pasos para instalar un techo verde en casa

Khaterine Verástegui enseña en Sencico cómo implementar techos verdes. Ahí ella ha impulsado un sistema para evitar la humedad excesiva en las viviendas. “Lo principal es que no filtre, porque en una filtración lo que más se daña son los fierros de las edificaciones”, cuenta Verástegui, quien ha comprobado que el empleo de mayólicas en el piso impermeabiliza totalmente la azotea.

Esteban Bravo, de San Miguel, prefiere optar por las geomembranas. “Con las geomallas se protege de la filtración del agua. Cada una puede durar cinco años”, dice, y agrega que estos materiales son aplicables en cualquier clima, sea costa, sierra o selva.

Preparar un techo verde de poca profundidad y, por lo tanto, poco peso —80 kilos de peso por metro cuadrado— podría mejorar mucho la calidad de vida de una familia y así se empezaría a reducir esas cifras que desaniman tanto. Por ejemplo, en la encuesta 2016 del observatorio ciudadano Lima Cómo Vamos, el 33,49% de limeños considera que la falta de árboles y mantenimiento de las zonas verdes es el segundo problema ambiental más grave de la ciudad.

En los techos verdes puede estar la solución a nuestro drama. Martin Luther King dijo una vez: “Si supiera que el mundo se ha de acabar mañana, yo hoy todavía plantaría un árbol”. Es hora de hacerle caso, antes de que sea demasiado tarde.

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Arq. Sisy Vidal Rodríguez
Profesora de la Universidad Nacional de Ingeniería
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Un techo verde en una edificación no hace “ecológico” al proyecto arquitectónico. Un proyecto ecológico “exige del arquitecto entender el entorno natural y sus interdependencias”, según explica el especialista Dr. Ken Yeang.”

Se requiere la observación y el estudio de la trayectoria solar, las temperaturas, la cantidad de precipitaciones, la dirección de los vientos, la radiación, la calidad del agua y del suelo, la disponibilidad de materiales y la energía renovable en la zona de intervención, entre otros aspectos. Es decir, identificar las ventajas y desventajas del entorno para ser aprovechadas o afrontadas por el proyecto ecológico. Un edificio ecológico debe promover la biodiversidad.

Con respecto a las certificaciones internacionales que garantizan las construcciones verdes —conocidas internacionalmente como green buildings—, estas brindan un puntaje importante por implementar techos verdes. Por un lado, la certificación BREEAM otorga puntuación por minimizar el impacto de la edificación en una zona de intervención con valor ecológico, por proteger la ecología de la zona de intervención, por utilizar las especies oriundas del lugar y por la sostenibilidad de los sistemas biológicos creados o regenerados a lo largo del tiempo. Por otro lado, la certificación LEED da puntos adicionales a los proyectos que restauren el hábitat que existe o existió alrededor del edificio, que protejan la ecología del lugar, que hagan buen manejo del agua y que contribuyan a disminuir el efecto de “isla de calor” de la ciudad (uso de techos verdes).

Cuando hablamos de techos verdes o paisajismos, no podemos dejar de mencionar The Roof Garden & Babylon Restaurant, arquitectura representativa de los años 30, en Londres, que tuve el placer de visitar. Jardín de estilo tudor emplazado en un sexto piso y que ha sido por más de 75 años un lugar de descanso para los londinenses. Otro ejemplo más reciente, construido en 1997, es el techo verde de la Biblioteca de Delft, que sigue siendo utilizado por los estudiantes para descansar, caminar, sociabilizar y leer, entre otras actividades. Indudablemente, en lugares con precipitaciones permanentes como las ciudades de Londres y Delft resulta más sostenible en el tiempo un techo verde.

Por otro lado, hay que notar que, en países como Suiza, Dinamarca y Argentina, en donde se implementan leyes que obligan a tener vegetación en las azoteas, existe también el privilegio de tener intensas precipitaciones, por lo que el costo de mantenimiento es bajo. En el caso de zonas en vías de desertificación, como Lima, se debe tener en cuenta el reciclaje del agua y el regadío por goteo para implementar estos techos verdes y que sean sostenibles en el tiempo.

Para construirlos se debe considerar el peso del sustrato que va a recibir la losa (consultar a un ingeniero estructural), la adecuada impermeabilización, una capa antirraíces, la selección del tipo de vegetación —que no tenga raíces muy profundas y que se adapte al clima local—, un sistema de drenaje, una capa geotextil y el sustrato orgánico para la cobertura vegetal y la vegetación a cultivar.

La implementación de un techo verde genera varias ventajas. La primera de ellas tiene que ver con la reducción del efecto de “isla de calor” en la ciudad. Otro beneficio pasa por la producción de alimentos orgánicos: una azotea ecológica puede ser una fuente de insumos para la alimentación. Un tercer beneficio está directamente relacionado con la salud de quienes viven dentro de la casa: filtra las partículas del smog al interior del edificio y aumenta los metros cuadrados de área verde por habitante. En conclusión, un techo verde mejora la calidad de vida del ciudadano. 

Los riesgos de la autoconstrucción en el Perú

23.08.18
De los 9 millones de viviendas que hay en el país, 7 millones son construidas de manera informal
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Leonor Huamán tiene 42 años, tres hijos y una casa de material noble en la ladera de un cerro en la zona Túpac Amaru, en Independencia. Ahí Leonor, ayudada solo por un maestro de obras, decidió construir este año el segundo piso de su casa, de 60 metros cuadrados. Leonor aún está tramitando su título de propiedad, no tiene planos del primer piso y, además, nunca contrató a un ingeniero civil ni a un arquitecto para que vean la estructura y el diseño de su vivienda.

Leonor cumplió el sueño de ampliar su casa y así ganar espacio por su cuenta, es decir, sin ayuda de profesionales de la construcción, y se sumó a esa estadística gruesa sobre la informalidad en las viviendas que se nombra mucho, pero no por ello debería dejar de alarmar: según la Cámara Peruana de la Construcción, el 80% de casas en el Perú son autoconstruidas. Casos como el de Leonor son estudiados por el Centro de Estudios y Prevención de Desastres (Predes) en una Guía Técnica que busca reducir el riesgo en viviendas.

“Lo que está sucediendo es que se opta por edificar en lugares inapropiados y con materiales poco convenientes, como ladrillos panderetas, por ejemplo. Además, se emplea poco fierro”, afirma José Sato Onuma, arquitecto e investigador de Predes. Si bien la construcción en el Perú está normada bajo el Reglamento Nacional de Edificaciones (RNE), donde se encuentran todos los parámetros técnicos para levantar una casa, son muchos los peruanos, como Leonor, que desconocen ese documento.

Una vivienda autoconstruida cuesta, a largo plazo, 40% más que una edificada por profesionales.

En el RNE se recomienda, por ejemplo, que en un casa o departamento con dos dormitorios solo pueden vivir tres personas. “Al no respetar las dimensiones mínimas de cada ambiente o el uso para el cual fueron diseñados, exponemos a los habitantes a una situación de inseguridad”, dice la ingeniera civil Nancy Barrenechea, inspectora técnica de la Municipalidad de Santa Anita.

En una vivienda siempre habrá sectores o áreas bien definidos, como el área de servicio, el área íntima y el área social. “Sin embargo, no debemos olvidar que también debemos tener áreas no techadas —como patios, jardines, ductos, retiros y escaleras—, cuya finalidad no solo es el confort, la ventilación y la iluminación natural, sino que muchas veces fungen de zonas seguras en caso de evacuación”, remarca Barrenechea.

Según el INEI, en los últimos diez años se han construido 1’700.000 viviendas. En la actualidad, hay 9 millones de casas en todo el país y más de 7 millones de ellas son autoconstruidas. Una construcción formal es aquella en la que participan profesionales.

AUTOCONSTRUCCIÓN PARTE 2 AUTOCONSTRUCCIÓN PARTE 2

Estos especialistas son imprescindibles en una construcción formal

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Según ManpowerGroup, en el Perú hay un déficit de técnicos en infraestructura, a pesar de que se ha proyectado un 9% de crecimiento en el mercado de la construcción.

Para el ingeniero civil Miguel Estrada, presidente ejecutivo de Sencico —entidad que pertenece al Ministerio de Vivienda—, hay varias formas de combatir la autoconstrucción. “Hay que formar más técnicos en construcción civil, a los cuales se les enseñe la forma adecuada de construir una edificación”, dice Estrada. La idea es tratar de acercar a la población al personal calificado que pueda realizar reforzamientos estructurales y ampliaciones y que trabaje de la mano de los maestros de obra.

Si los expertos no toman las riendas en la remodelación o ampliación de casas o departamentos, la informalidad en la construcción podría llegar al 90% en el Perú, advierten varios de los expertos consultados en este reportaje. En algunos lugares de nuestro país, esta estadística ya se cumple, según estudios de Capeco.

Lo más preocupante de construir sin tomar en cuenta el RNE son los efectos colaterales. “La creación de nuevos espacios dentro de una vivienda, sin la supervisión de un profesional, debilita la estructura de la edificación con las sobrecargas adicionadas o por el retiro de muros portantes. Estos cambios contribuyen a un posible colapso de la edificación”, dice la ingeniera Nancy Barrenechea.

El arquitecto de la Universidad de Ciencias y Artes de América Latina (UCAL) Rudolf Giese asegura que en Lima el 70% de las viviendas carece de garantías para soportar un sismo. Esa preocupante cifra está relacionada con la informalidad: por ejemplo, un problema muy frecuente en el Perú es la falta de techado del último piso. Quienes construyen por partes se arriesgan mucho. “El último techo no está construido como debería. Es un techo ligero, que no sirve de confinamiento a las paredes de este último nivel. Estas paredes, como no tienen un sistema de confinamiento, colapsan”, dice Miguel Estrada. 

 

Características de una construcción segura

De acuerdo con la Norma Técnica A.010, las ventanas que dan iluminación y ventilación a los ambientes “deberán tener un cierre adecuado a las condiciones del clima y contar con carpintería de materiales compatibles con los materiales del cerramiento”. Eso no se da. “Por moda, hay ventanas sin carpintería de dos lados, como si fueran templados, y son por tanto frágiles”, afirma Sato. Ante un sismo, esas ventanas podrían generar accidentes.

El arquitecto Sato Onuma agrega que, según el RNE, “las habitaciones destinadas a dormitorios, vestíbulos, comedores, cocinas y cuartos de baño serán provistas de ventilación por medio de ventanas en paredes exteriores, con un área libre de ventilación no menor a un veinteavo (1/20) del área de piso de tales habitaciones”. Por ahorrar espacio, esto no se cumple en el Perú y por ello en los veranos intensos o en los fríos extremos, por ejemplo, se generan muchos casos de enfermedades pulmonares. Por un lado, la enfermedad; por otro, la inseguridad: la autoconstrucción es sinónimo de destrucción.

“Frente a un sismo o un incendio, una mala práctica constructiva puede causar la pérdida de vidas humanas y perjuicios económicos. Por ello es importante que toda edificación se construya bajo la supervisión de un profesional competente”, remarca Nancy Barrenechea. Y es que es muy necesario acudir a los expertos en el rubro a la hora de construir. Ante un eventual sismo de grandes magnitudes, muchas vidas podrían depender de las características antisísmicas de las casas.

 

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Ing. Nancy Barrenechea
Inspectora técnica de la Municipalidad de Santa Anita 
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Una vivienda no sólo se basa en sus dimensiones, límites de propiedad, ubicación o en sus procesos constructivos.”

También responde a la distribución de sus espacios internos, los cuales deberán cumplir con las necesidades básicas de distribución y uso. La Norma A.010 sobre condiciones de diseño especifica claramente los criterios y requisitos mínimos.

Sin embargo, actividades sociales como el crecimiento poblacional y la migración interna y externa hacia las ciudades han generado la lucha constante por un espacio para la vivienda. Muchas de ellas presentan hacinamiento, pues poseen compartimentos autoconstruidos y no contemplados en el diseño inicial.

Al no respetar las dimensiones mínimas de cada ambiente o el uso para el cual fueron diseñados —como es el caso de los pasadizos, las escaleras y los ductos de ventilación—, exponemos a los habitantes a la inseguridad frente a un posible incendio o sismo, al no poder evacuar los ambientes con fluidez.

Una mala práctica constructiva puede causar la pérdida de vidas humanas y pérdidas económicas, ante un sismo o incendio. Por ello es importante que toda edificación se erija bajo la supervisión de un profesional competente, que garantice la distribución de espacios de acuerdo con las normativas. 

Este profesional vigilará que se construya sobre un suelo con la suficiente capacidad portante y tomará en cuenta la esbeltez de la edificación y la calidad de los materiales, de acuerdo con las especificaciones técnicas exigidas por el proyectista.

Las ventajas de construir con drywall

13.08.18
Conoce las bondades de este masivo sistema de construcción.
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Construir con drywall es una práctica que aún está en crecimiento en el Perú. Por ello, es natural que surjan algunas preguntas sobre su uso: ¿Acaso es tan resistente como el cemento y el ladrillo? ¿Y si se parte? ¿Y si la lluvia deteriora este material? Aquellas son solo algunas interrogantes sobre este sistema de construcción, que está compuesto por placas de yeso laminado y fibrocemento en otros casos, reforzadas con perfiles de acero galvanizado.

Habría que decir, en primer lugar, que el drywall tiene más de cien años en el mercado de la construcción. Para ser exactos, fue fabricado en 1916 por la United States Gypsum Company. A partir de entonces se usa en todo el mundo y se ha posicionado como un material antisísmico. Solo un ejemplo: en el terremoto de Chile de 2010 —cuya magnitud alcanzó los 8,8 grados—, quedaron en pie casi todas las construcciones de drywall, a diferencia de las moles de material noble.

Los expertos coinciden en que el drywall es 60% menos pesado que los materiales tradicionales: el cemento y el ladrillo.

“Además, el drywall es muy flexible. Las salas de cine, por ejemplo, usan mucho drywall”, dice el ingeniero Felipe García Bedoya, presidente de la Cámara Peruana de Construcción, y agrega que, además de ser antisísmico, este sistema permite que se realicen cambios dentro de una casa u oficina sin necesidad de tumbar muros. “Antes tenías que romper paredes para remodelar: ahora puedes mover los tabiques de drywall sin mayor problema”, agrega García Bedoya.

Quizás por estas bondades el consumo anual de drywall, sistema que llegó hace solo 25 años a nuestro país, es de 10 millones de metros cuadrados en el Perú, según estudios de Eternit. El arquitecto Jaime Coronel, jefe central de Producto de Eternit, cuenta que la primera obra de grandes magnitudes realizada en su totalidad con este tipo de construcción fue el centro comercial Jockey Plaza, en Surco. “La torre del Hotel Westin, de treinta pisos, no tiene ni un solo ladrillo”, dice Coronel.

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Estos tres especialistas son claves al momento de construir con drywall

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Al principio el drywall se importaba, pero hoy en día el 90% de las planchas de yeso que se requieren en el mercado interno son fabricadas en el Perú por las empresas Eternit y Volcan.

Y a propósito de las planchas de drywall, ¿existen variedades de acuerdo con el clima? ¿Qué tipo de drywall deben de usar aquellos que viven en zonas muy húmedas como en la selva o en climas fríos como en la sierra del Perú? Miguel Ángel Gil Cancino, un especialista con más de diez años de experiencia en la instalación del sistema drywall, dice que las planchas se diferencian por colores

“La plancha de color verde es la plancha sanitaria. Esta se coloca en los baños y en las zonas más expuestas a la humedad”, dice Miguel Ángel Gil. El especialista asegura que no hay drywall que resista a la exposición directa de la lluvia. “Es por ello que encima del sistema drywall [en los techos] siempre se debe colocar calaminas, tejados o cualquier superficie que evite el contacto directo del material con el agua”, detalla Gil Cancino.

El sistema drywall, además de estar diseñado para soportar la humedad, tiene una versión contraincendios que es usada —en concordancia con la Norma Técnica Peruana NTP 8336, NTP 334.185— en centros comerciales y en cines. Según los expertos de Volcan, empresa fabricante de productos para la construcción, las placas rosadas contienen en su estructura moléculas de agua. Estas moléculas retardan el avance del fuego.

El drywall puede llegar a resistir 180 minutos de exposición directa al fuego, tiempo suficiente para evacuar una zona en caso de incendio y así evitar muertes.

 

Pasos para construir en drywall

Las planchas standard, de color blanco, se colocan siempre en los interiores de las casas u oficinas. Son también antifuego, pero sobre todo son térmicas. Y las planchas negras, mucho más gruesas, se usan mucho en fachadas por su resistencia a los cambios de temperatura. Estos dos tipos de planchas se adaptan con facilidad al clima frío de la sierra peruana.

Este sistema constructivo tiene muchas cualidades y, al parecer, cada día se hace más conocido en el país. Respecto al consumo de drywall en el Perú, el arquitecto Jaime Coronel Zegarra apuesta por un crecimiento de entre 8% y 9% anual en los próximos años. Jorge Romero, gerente general en JRM ingenieros, asegura que, sobre todo, el aumento de las construcciones en drywall cada día se va a abaratar, pero “aún no reemplazará al cemento y el ladrillo”, a diferencia de países como Chile o Argentina.

El drywall ha empezado a tener acogida en el sector vivienda, “lo cual significa que el mercado crecerá en el mediano plazo: es cuestión de tiempo para que se empiece a usar de manera masiva en ese sector”, dice Vladimir Espinoza, jefe de Distribuidores Retail de Construtek. Quizás en algunas décadas alcancemos a Estados Unidos, país que lidera el ránking de consumo de drywall en todo el continente americano. Eso solo se sabrá con el pasar del tiempo.

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Ingeniero Julio Castro
Vocero del Colegio de Ingenieros del Perú
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“En mi experiencia como ingeniero, he comprobado que la humedad deteriora las planchas de drywall. Es por ello que recomiendo no instalarlas en exteriores.””

También hay que tener en cuenta que ante un movimiento sísmico severo es posible que el drywall se dañe en las esquinas o se agrieten las juntas. Eso no quita las características antisísmicas de este sistema. La fuerza sísmica que se acciona sobre una edificación está en proporción al peso de esta. Por consiguiente, el drywall suele ser más seguro frente a un movimiento sísmico.

Es necesario resaltar que la instalación de tabiques de drywall debe ser vigilada por profesionales y maestros especialistas. Muchas personas se arriesgan a autoconstruir sin tener nociones de ingeniería. Por ejemplo, en cuanto al drywall para las construcciones de vivienda de un solo nivel, dependiendo de la distribución, se requieren refuerzos metálicos. Hay una serie de pasos a seguir y eso lo saben los expertos.

Una de las ventajas más importantes del uso de tabiques de drywall es su rapidez. En un día se coloca la estructura, la plancha de cobertura y el masillado, y en el segundo día el trabajo de pintura. En cambio, en un muro convencional de albañilería la instalación y el tarrajeo demoran tres días, y en los siguientes siete días, después de que se haya secado el tarrajeo, se realizan los trabajos de pintura. Es decir, al final se emplea tres veces más de tiempo que en un tabique de drywall.

El mantenimiento de tabiques de drywall es similar al de un muro de otro material, siempre y cuando no haya golpes contra el tabique. Los tabiques pueden transportarse prearmados a lugares en donde no hay distribuidores del material. El sistema drywall tiene muchas características positivas, pero siempre hay que saber mantenerlo. Esa es la clave.

La importancia de renovar tu fachada con la pintura correcta

23.07.18
Conoce cómo y cada cuánto repintar tu vivienda y cuáles son los diversos tipos de pintura para cada uso.
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Realizar el pintado de muros y calles puede convertir un espacio en un escenario más atractivo. Lo conocen bien en Cartagena de Indias, Colombia, la colorida urbe donde sus pobladores no tienen reparos en emplear vivaces paletas de pintura para sus fachadas: la ciudad amurallada de esta localidad portuaria fue incluida en 1984, por el Comité del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, en la lista del patrimonio mundial.

Sabemos que un galón de pintura, en promedio y con dos manos de aplicación, puede rendir desde 40 m2. Sin embargo, hay más por definir: qué material emplearemos para determinados ambientes, qué productos usaremos para preparar la superficie y cómo procederemos en función a ello.

La calidad de los materiales, las condiciones del uso y los aspectos del ambiente en que se pintará son factores primordiales a tomar en cuenta antes y durante el pintado.

“Para lograr la uniformidad del color en la superficie, la resistencia del pigmento al tiempo y la durabilidad de la pintura en el material, es primordial elegir adecuadamente el material con el que se trabajará”, señala el maestro de obras Juan Morales. Las dos principales de familias de pinturas en el mercado (sin incluir las empleadas en el ámbito industrial) son la de los látex y la de los esmaltes.

La primera es la de las pinturas acrílicas estirenadas, emulsiones con pigmentos estabilizados que mantienen un color homogéneo. Estas pinturas son mezclables entre sí, en caso busques un color que no esté incluido en la gama de matizados que ofrece la tienda. Aunque deberás ser bastante cuidadoso al hacer la mezcla por cuenta propia, a fin de establecer las proporciones exactas de pinturas que resultarán en el color deseado y poder replicar la receta sucesivamente.

Los látex suelen utilizarse en muros interiores y exteriores de casas, edificios y establecimientos comerciales. También sobre madera y cartón, además del concreto. En general, la mayoría de látex tiene, por defecto, un acabado mate. Sin embargo, quienes busquen darle un acabado diferente a sus paredes pueden optar por los de textura semimate o brillante.

Pinturas parte 2 Pinturas parte 2

Todos juegan un rol en el pintado adecuado del hogar

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Es necesario iniciar con un mínimo de dos capas para asegurar una cobertura uniforme y que no se cuarteará con el paso del tiempo, la caída de la lluvia y la exposición al sol.

Morales explica que usualmente hay que rebajar la densidad de la pintura con agua: se recomienda una medida de agua por cada seis de pintura. Una vez mezclada debidamente, se puede emplear brochas, rodillos u otros equipos de pintura a fin de aplicarla. 

Entre cada pintado, se deberá esperar unas cuatro horas, a fin de que seque bien. En promedio, cada galón de látex cubre entre 40 y 60 m2 por mano, dependiendo de su calidad y precio. Usualmente, los más caros y de mejor acabado cubren más superficie.

Mientras que los esmaltes, fabricados a base de resinas sintéticas, son recomendados para superficies expuestas a un mayor tránsito o a condiciones más extremas.

Algunos de estos pueden ser empleados para el pintado de rejas, puertas y ventanas, etc. Asimismo, muros debidamente tratados. Así, este esmalte sintético puede ser aplicado con brocha, rodillo y pistola sobre madera, metal y cemento, dejando usualmente acabados brillantes que resisten mejor a la intemperie y la humedad. Otros, a base de resinas alquídicas, son ideales para el pintado, además, de muebles, zócalos y otras piezas que tienen fines exclusivamente decorativos.

No obstante, la familia de los esmaltes incluye otros compuestos que, a diferencia de los anteriormente mencionados, tienen un acabado mate y son de uso exclusivo en interiores. Estos son los esmaltes oleosos u óleos a secas, caracterizados por su alta resistencia a la abrasión, la humedad  y la exposición a la grasa. Como es de suponer, estas pinturas constituyen la primera opción cuando hablamos de pintar baños o cocinas.

La aplicación es similar a la de los látex, aunque para disolver un esmalte es necesario emplear tíner o aguarrás en proporciones similares (seis medidas de pintura por una de disolvente).

Si seguimos las instrucciones al pie de la letra que se incluyen en los envases, en términos de preparación de la superficie, disolución, aplicación y tiempos de secado, el resultado debería ser el esperado. A menos, claro, que hayamos optado por un producto de origen desconocido o en caso hayamos adquirido el material en centros de expendio de pinturas adulteradas, como Las Malvinas.

Conoce los diversos tipos de materiales

“Las marcas informales dicen que son iguales a las formales y el resultado en su uso casi siempre es un fracaso; con el tiempo cambia el color, tampoco duran lo que deben. En el ámbito industrial es más seria la cosa, porque la pintura protege equipos de un valor muy grande y en muchos casos estos se ven afectados”, señala el ingeniero Early Málaga Tapia, especialista en la producción de materiales químicos.

¿Cómo reconocer, entonces, una pintura de calidad antes de usarla? Las fábricas no colocan  necesariamente las certificaciones técnicas con las que cuentan sus productos en los envases, pues no hay una regulación que obligue a ello, señala el experto. Así las cosas, los contratistas que compran en grandes volúmenes adquieren el material de la fábrica misma, lo cual deja como la presa más fácil de la cadena al consumidor esporádico. “Muchos no reparan en si el producto cubre lo que el envase dice que cubre. Hemos visto en reiteradas oportunidades cómo la policía interviene lugares como Las Malvinas, donde venden pinturas adulteradas con envases de nombres comerciales, y aun así el consumidor eventual sigue comprando ahí. Hasta los contratistas grandes hacen sus cositas”, indica.

Este es uno de los factores críticos que mantienen al mercado de la pintura en el Perú aún en un lugar expectante, en la cola del resto de países en la región. El otro factor es la poca frecuencia con la que decidimos repintar nuestros hogares.

Es difícil establecer un estimado de tiempo para el repintado de una casa, pues cada inmueble se ve expuesto a condiciones ambientales variables. Pero en condiciones estándar, en Lima Centro Málaga propone cinco años.   

“Sin embargo, en un escenario realista, cuando uno sale y mira las casas, ve que la mayoría no ha sido repintada hace más de cinco años o que sus fachadas desgastadas evidencian el uso de material adulterado. Tan solo repintando cada cinco años, el consumo nacional podría duplicarse”, concluye.

Cambiarle el rostro a la casa, como vemos, no es una cuestión que se deba tomar a la ligera.

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Ing. Jaime Baldeón
Jefe de Línea Industrial y Marina – Qroma
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Las pinturas, en general, funcionan a base de agua o solventes. Estos últimos son inflamables en la medida en que son altamente volátiles. Si se evaporasen en sitios cerrados, pueden ser hasta explosivos, por lo que hay que tener más cuidado con ellos.”

Sin embargo, los látex o esmaltes, empleados principalmente en casas y edificios como pinturas arquitectónicas, solo suponen un riesgo mínimo. Más aun hoy, que la tendencia en la fabricación y el uso de pinturas arquitectónicas es hacerlas amigables con el medio ambiente. Si bien es cierto que las pinturas convencionales no tienen solventes que sean contaminantes, la mayor parte de ellas aún contienen ciertos aditivos que dañan el equilibrio ambiental. Así, la tendencia hacia las pinturas “verdes” establece algunos estándares, como el que sean 0 VOC (libres de componentes orgánicos volátiles), sin contenido de plomo ni metales pesados.

Estas pinturas no tienen diferencias con las convencionales. Los tipos de resinas son los mismos, por lo que en durabilidad y cobertura las características son similares. La lavabilidad de las pinturas está dada por las resinas que las componen y sus pigmentos determinan su resistencia. La pintura que tenga más resina tendrá mayor resistencia a la abrasión y mejor brillo. Existen diversos tipos de resinas, como las acrílicas y las polivinílicas estirenadas, que mejoran las propiedades de la pintura. Las acrílicas son las de mayor durabilidad.

Aún no hay mucho consumo de estos productos premium en el mercado peruano porque, si bien en los últimos años ha crecido el consumo per cápita de pintura en el país, aún no se ha implementado la costumbre de que la gente pinte sus casas a menudo.

El consumo per cápita en Chile es el doble que el del Perú. Esto se debe a que, por ejemplo, cada año en las semanas previas a sus Fiestas Patrias [18 de septiembre] los chilenos renuevan los colores de sus casas. Aquí aún no tenemos la costumbre de pintar con productos de calidad, pues cuando pintamos solo vamos a la ferretería y pedimos el producto económico. No pensamos en el aspecto ecológico ni en la durabilidad ni en cuán lavable es el material.

Las tendencias en boga entre las pinturas arquitectónicas están determinadas por la construcción. Y en tal sentido, hablamos de productos con certificación LEED, que consumen menos energía y recursos. Hoy, los edificios LEED buscan precisamente alcanzar especificaciones internacionales usando estos productos, amigables con el medio ambiente. Son más caros, pero responden a exigencias técnicas que a la larga hacen valer la inversión, además de reducir el calentamiento global.  

Restauración de viviendas: una necesidad que urge en el Perú

09.07.18
El paso del tiempo no perdona. ¿Cómo proceder y qué priorizar para renovar nuestra casa?
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La cifra revelada a fines del año pasado por el Colegio de Arquitectos del Perú es elocuente para graficar el estado de las viviendas antiguas en la capital: cada semana un inmueble antiguo es demolido en el Centro Histórico de Lima.

El siglo XVI vio el nacimiento de la Casa del Oidor en las calles de Lima. Por aquel entonces, el Damero de Pizarro era el centro del universo limeño y aún hoy el cruce de los jirones Carabaya y Junín alberga los muros amarillos de adobe y  los balcones coloniales verdes que caracterizan al inmueble. No solo los años han obligado llevar a cabo una serie de restauraciones en el predio, sino también el sismo que azotó la capital en 1746 y que destruyó la mayoría de viviendas limeñas.

No obstante, no todas las viviendas a la redonda corren igual suerte. En el mismo cuadrante citadino, quintas multifamiliares –algunas, como la del Rincón del Prado, datan de mediados del siglo XVIII– se suceden afrontando el peligro de acabar derruidas por su estado ruinoso. El subgerente de Defensa Civil de la Municipalidad de Lima, Mario Casaretto, señaló en septiembre pasado que 1.500 quintas están en riesgo de derrumbe.

La falta, o acaso la superposición, de políticas eficaces de defensa del patrimonio histórico que muchas de estas viviendas encierran, capaces de establecer pautas para procesos de restauración, parecen haberlas llevado a su decadencia estructural.

Pero no solo las viviendas centenarias requieren restauraciones. De hecho, unas cuantas décadas pueden ser suficientes para pasarles una alta factura a la estructura y los ambientes de un inmueble.

¿Cómo proceder, entonces? Los especialistas coinciden en que tomar la decisión de iniciar una restauración dependerá del material y la técnica constructiva empleados en la edificación del inmueble. Se entiende, por extensión, que las viviendas en que se emplearon métodos de la albañilería confinada (que utiliza ladrillos de arcilla o bloques de concreto bordeados por piezas de concreto por sus cuatro costados) y los construidos con bloques de concreto tendrán un tiempo mayor antes de precisar ser sometidas a restauración. No obstante, en todo el país apenas 52% de viviendas tienen al ladrillo o al bloque de cemento como material predominante en las paredes exteriores y áreas de residencia, reporta el INEI, mientras que 1 de cada 3 está hecha de adobe o tapia.

Restauraciones parte 2 Restauraciones parte 2

Los tres son importantes para una restauración duradera

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El  momento para empezar a pensar en una restauración integral de una vivienda añosa dependerá del material del que está hecho su sistema estructural. En condiciones normales, es el concreto el que más debería perdurar; le siguen en durabilidad los inmuebles hechos mediante albañilería confinada (ladrillo); después, el adobe y la quincha.

“No obstante, la norma peruana (Ley 29090) dice que en el diseño actual se establece un tiempo mínimo de 50 años de duración para una vivienda. En teoría, a partir de entonces, el valor de la compra del inmueble ya se recuperó. Por lo tanto, si una casa está bien diseñada, el tiempo de duración antes de que sea necesaria una renovación debería ser el mismo para todos los materiales”, señala el ingeniero César Marín, de Sencico.

Lo primero es renovar el sistema estructural; la parte arquitectónica viene después, pues si la parte estructural a nivel vertical, de muros, no está bien, no podemos avanzar, indica. Muchas de las casonas de Lima están estructuradas sobre la base de muros cortantes (muro de carga, que soportan el peso de otros elementos estructurales); en esos casos, lo primero que hay que verificar es el estado de la cimentación, luego los muros y demás elementos verticales, y después las losas y techos. Estos al final porque, en el caso de que colapsen, constituirán fallas localizadas y no estructurales. Recién entonces podremos concentrarnos en la parte más estética del inmueble.

Lo mejor es proceder integralmente, pues ello abaratará costos. Pero, claro, esto exige una fuerte inversión inicial que no todos podemos costear, por lo que avanzar gradualmente en el proceso es una posibilidad para quienes prefieren encarar esta gestión por partes y así hacer gastos medianos periódicamente. 

Primero la parte estructural, luego la de tabiquería y finalmente la de los acabados es la hoja de ruta sugerida por Marín.

“Hace 40 o 50 años se construía sin columnas. A nivel de cimentación, se hacía una plataforma de un ladrillo tipo adobe, encima se ponía otra plataforma tipo techo y sobre ello se construía hasta tres pisos. Las bases eran de concreto y piedra, sí, pero el ladrillo únicamente se empleaba en los amarres. No había vigas ni peraltadas (refuerzos en las partes superiores de los arcos). Distritos como Pueblo Libre, La Punta o Barrios Altos conservan casas con estas características”, explica el maestro de obras Eusebio Pinto, para exponer la importancia de considerar empezar por el nivel estructural cuando hablamos de varias décadas de antigüedad.

Cifras de depreciación de inmuebles

 

Aun así, ambos especialistas coinciden en señalar que, pese a la antigüedad y los materiales, hay casas con varias décadas encima que se mantienen sin daños severos a lo largo del tiempo.

“Para restaurar esas casas había que picar todas las columnas a fin de poder reforzarlas o hacer nuevas. En esos casos, no siempre es necesario demoler, pero se tiene que hacer el picado por precaución. Y tratar de aprovechar los trabajos para así también realizar la restauración eléctrica y de gasfitería, pues antes todo eso se trabajaba con tubos de metal, galvanizados, susceptibles de oxidarse”, aclara Pinto.

Según la norma, Ley 29090 (Ley de regulación de habilitaciones urbanas y de edificaciones), las renovaciones pueden ser de varios tipos: puestas en valor arquitectónico de residencias, remodelaciones, refacciones, ampliaciones y obras nuevas. La primera categoría no se enfoca en la antigüedad, sino en el valor cultural para la ciudad. Asimismo, la norma exige hacer estudios de reforzamiento para las remodelaciones, señala Marín.

Es posible cambiar el uso que le hemos venido dando a un espacio en casa (de dormitorio a oficina, por ejemplo) o incluso el uso que ha venido recibiendo todo el inmueble (de residencial a comercial), pero esto debe hacerse tratando de respetar la tipología arquitectónica. “Lo que más vida da a una ciudad es su parte de vivienda y comercial. Sin eso, uno solo permanece en las calles brevemente; obtienes espacios muertos. De ahí la importancia de cambiar el uso de vivienda a comercio en lugares como el Centro de Lima, siempre respetando algunas condiciones. Si tengo un espacio originalmente construido para ser dormitorio y encima de este quiero disponer de un depósito, debo realizar primero un reforzamiento del techo, por ejemplo”, indica el especialista de Sencico.

A veces, concluye el ingeniero, decidimos prescindir de la opinión de un profesional de su rama o un arquitecto e “implementamos los trabajos bajo nuestro propio criterio. El Perú es el país de la autoconstrucción, pero eso al final sale más caro, al no tratarse de un proyecto optimizado ni seguro”. Por eso es necesario que, antes de iniciar e invertir en trabajos, contemos con un proyecto debidamente concebido.

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Arquitecto José Ángel Silva Santander
Profesor de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco
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El tema económico está primando por sobre la conservación de la identidad en el cambio de funciones y usos de casonas antiguas en el centro de la ciudad del Cusco.”

Ello está generando que la población originaria de estas zonas se vaya a vivir a otros lugares y el uso de viviendas empiece a ser descartado en el centro. No hay políticas en defensa del uso de inmuebles como domicilios en Cusco.

Estos mecanismos tendrían que facilitar y promover que la población originaria permanezca viviendo en la zona. Pero en su ausencia resulta hasta tedioso hacer los trámites para adecuar o renovar los inmuebles para seguir viviendo en el centro. Es más fácil para un propietario vender el predio a capitales foráneos con pretensiones de uso hotelero o comercial.

Un poblador que conoce su barrio, su casa, a sus vecinos y las casas aledañas va a implementar en su vivienda modificaciones o renovaciones coherentes con la identidad del barrio. Sin embargo, en el caso de renovaciones hechas por capitales foráneos, no se ha respetado dicha identidad. Estos proyectos de renovación muchas veces están enfocados únicamente en el retorno de la inversión, sin considerar el carácter patrimonial de las viviendas antiguas.

Así, muchos inmuebles han terminado transformados totalmente, desvirtuando su uso original. Más aún, a veces las restauraciones son únicamente a nivel de fachada, mientras que los interiores siguen en estado ruinoso y son adecuados de cualquier forma a sus nuevos usos.

A veces, estructuras que no han sido destinadas a un uso comercial y que están hechas de materiales como el adobe o la quincha hoy albergan a una gran cantidad de personas y se transforman en un peligro latente. Discotecas que originalmente eran casas antiguas concebidas para la convivencia familiar peligran ante un eventual sismo, por el exceso de aforo.

Esta pérdida de identidad a nivel de viviendas en Cusco va manifestándose en el cambio de uso de suelos en varias zonas de la ciudad, en donde ya se observan manzanas enteras que carecen de viviendas familiares por el uso extendido de inmuebles para fines hoteleros.

San Blas, por ejemplo, ya es una ciudad dormitorio, ya no es un barrio de artesanos, y todo ello a causa de la ausencia de una política coherente. Felizmente, el Cusco tiene mucho patrimonio a nivel arquitectónico por rescatar: lo que se necesita es una política en defensa de este patrimonio.

Una valiosa reserva para almacenar el agua en casa

18.06.18
La escasez del recurso hídrico acecha a todo el país. Conoce cómo implementar debidamente reservorios en el hogar.
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Tan solo el 2% del agua en nuestro planeta es dulce, es decir, potencialmente potable. Con ello en mente, no sorprende que algunas grandes urbes en el mundo, a la luz del crecimiento exponencial de la población global (se cuadriplicó entre 1900 y 2000, según la ONU), ya vengan atravesando crisis en la provisión del recurso hídrico. El caso más sonado ha sido el Ciudad del Cabo (que tiene previsto agotar sus reservas el próximo año), pero ciudades como Los Ángeles o Miami podrían seguir en la lista en años próximos, de acuerdo con The Climate Reality Project, por el agotamiento de sus fuentes de agua dulce. Una gran paradoja, al tratarse de dos de las ciudades costeras más importantes de los Estados Unidos, en los lados opuestos de su territorio.

La paradoja, no obstante, convive también entre los peruanos. De acuerdo con Global Water Partnership, un ranking de 2015 ubica al Perú entre los tres países de la región con mayores reservas de agua, solo superado por Brasil y Colombia. Aun así, poco menos de la tercera parte de la población nacional sufre por la falta de conexiones a la red pública de agua y desagüe.

La última gran crisis hídrica generada por El Niño Costero 2017 ocasionó el desabastecimiento de grandes ciudades costeras, entre ellas Lima, que dejó en emergencia a 15 de los 43 distritos capitalinos.

El Niño además produjo una intensa búsqueda de agua embotellada, en los supermercados, para hacer frente a los días de caños secos.

Así, siendo los recortes en el suministro de agua un problema conocido largamente por los peruanos, muchos ya decidieron hace tiempo andar prevenidos: un tanque de almacenamiento de agua ha sido la respuesta de miles para asegurar el confort y salud en casa.

Para decidirnos por alguno en particular, lo primero es establecer la dimensión de las necesidades del hogar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona debe usar diariamente en promedio 100 litros de agua, a fin de satisfacer sus necesidades de hidratación e higiene. En el mercado local, la oferta de tanques de agua domésticos empieza, en términos de capacidad, a partir de los 250 litros. Los de mayor capacidad pueden alcanzar los 10.000 litros. Sin embargo, la mayoría de modelos que abundan están en el rango de entre los 1.000 a 2.000 litros, con lo cual una familia de tres debería ser capaz de abastecerse normalmente por una semana aproximadamente.

Escasez de agua parte 2 Escasez de agua parte 2

Los tres son fundamentales para la debida instalación y funcionamiento del tanque

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Existen en el mercado diversas opciones de marcas en la industria local, con catálogos variados de acuerdo con las diversas necesidades del consumidor. E, invariablemente, con mayores beneficios que un bote o cesto clásico.

Normalmente, los tachos o contenedores que se improvisan en casa para el almacenamiento de agua no han sido fabricados para tales fines, por lo que no solo su transporte es complicado sino que además no cuentan con cierres herméticos que impidan que insectos u otros contaminantes ingresen e impurifiquen el líquido. Con ello, descartamos la presencia del Aedes Aegypti, el mosquito que prospera en los grandes reservorios de agua quieta y que es el vector principal responsable del contagio del dengue.

Por otra parte, un pequeño descuido en la limpieza de estos botes o alguna turbulencia en el flujo del agua con que se los llena podría devenir en el desarrollo de microbios en las paredes plásticas del envase, con lo cual nuestras reservas se convertirían, más bien, en bombas de tiempo para la salud familiar. De ahí la necesidad de contar con tanques construidos con buenos materiales.

Actualmente, el estándar de los tanques producidos viene con filtros incorporados que retienen hasta el 99,99% de partículas y sedimentos, asegurando ello no solo la calidad de agua que consuma nuestra familia sino además el cuidado y protección de los aparatos que empleen este fluido, al no verse afectados por los sólidos del flujo de agua regular. Es recomendable que los filtros, independientemente del uso que se dé al tanque, sean cambiados cada seis meses, señala Gustavo Díaz, gerente de marketing de Rotoplas, firma internacional dedicada a la fabricación de tanques. Así, aseguramos que retendrán los sedimentos.

Las válvulas de llenado, los tubos de succión de sedimentos así como los escapes de aire permiten que se llene un tanque libre de burbujas y tierra, sin rebasar la capacidad total del mismo.

Tipos de tanques de agua

Asimismo, los tanques, en su mayoría hechos de polietileno de alta densidad, cuentan con revestimientos interiores que, además de no transmitir sabores, olores ni colores al agua, inhiben la proliferación de bacterias en su interior. Todo ello, sin sacrificar el cierre hermético del  contenedor. Además, son resistentes a los rayos UV y especialmente testeados para alcanzar los niveles más altos de resistencia en el material. 

Con la inclusión de estos materiales en el tanque se evita producción de algas y bacterias, de acuerdo con las evaluaciones a las que son sometidos bajo estándares como los de la FDA de EEUU, señala Díaz.

Si bien, como mencionamos líneas arriba, los tanques en el mercado tienen diversas capacidades, Díaz afirma que el más vendido es el de 1.100 litros.

La instalación de un tanque elevado no debería ser una tarea complicada para un gasfitero o maestro de obras calificado, mientras el área destinada para el recipiente esté debidamente habilitada con las redes de agua y desagüe. A fin de procurar la debida presión que logre llevar un flujo adecuado a todos los rincones de la casa, algunas firmas recomiendan instalar sus tanques a 1,60 metros de altura sobre el techo. El proceso debería tomar entre dos a tres horas.

Para ello, hay que tener todos los accesorios necesarios a mano, como válvulas, llaves, tubería, filtros, señala el maestro de obras Enrique Pinto. Antes de ello, es menester evaluar las condiciones del lugar donde el tanque será instalado, a la luz de que, con pesos de más de una tonelada, estos recipientes generan una alta carga sobre las estructuras donde son colocados. Pinto indica que se deben buscar cuatro columnas cercanas, como los hallados normalmente entre baños o un tragaluz. Para asegurar que el techo no colapsará con el peso, sobre las columnas tiene que haber una viga y un techo aligerado.

En el caso de viviendas donde la presión del flujo de agua es baja, se debe contar además con una cisterna en la planta baja, donde se almacene el agua directamente de la red pública y que esta pueda ser bombeada, mediante una motobomba, al techo donde está instalado el tanque. “Usualmente, basta con una bomba de medio caballo de fuerza. Con una de un caballo, se bombea agua hasta un quinto piso”, señala Pinto.

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Lourdes Mindreau
Gerente del programa de agua y saneamiento de CARE Perú
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Nuestra geografía nos marca tres grandes regiones y donde hay menor disponibilidad de agua, en la costa, es donde se da el mayor patrón de asentamiento humano.”

Esta asimetría hace que donde hay menos agua se hayan planificado las ciudades más grandes. La selva tiene abundantes recursos y el patrón de asentamiento permite que se mantenga dicha abundancia. En tal sentido, necesitamos replantear nuestros hábitos de consumo. En zonas urbanas con núcleo urbano consolidado, tenemos zonas periurbanas en franco crecimiento que no va de la mano con el crecimiento de la oferta de agua. Más aún en asentamientos en zonas con difícil acceso y conexiones mucho más costosas por la topografía o distancia o porque la fuente no crece al ritmo de las ciudades y en las zonas urbanas estas crecen verticalmente. Por todo ello, millones de peruanos no gozan de estos servicios. Se cambian las tuberías en la red para abastecer a la nueva oferta inmobiliaria, sin tener en cuenta que la disponibilidad del recurso hídrico tiene un límite.

Los servicios están detrás de donde crece la masa urbana pero esta crece más rápido que aquellos. Ello nos obliga a pensar en la geografía y la planificación de las ciudades, que crecen desordenadamente sin una autoridad que pongan límites. A todos les interesa vivir en una ciudad que ofrece más oportunidades laborales o educativas pero no miran la restricción de la oferta de recursos naturales. Cada ciudadano debe reflexionar al respecto de las ciudades y sus limitaciones de recursos hídricos.

Pero además de ello, urge cambiar nuestros patrones de consumo. Tenemos que estar dispuestos a incrementar nuestros pagos por agua, pagamos muy poco, por debajo de lo que pagan otros países en la región. Pagamos más por la telefonía celular o la luz pero el agua siempre queda rezagada. Si esta tarifa no cubre los aspectos financieros del servicio, entonces las empresas se vuelven inviables. Si a ello sumamos que la fuente del recurso es escasa y que el ciudadano no colabora con su uso racional, colapsa el sistema. Por lo tanto, podríamos estar dispuestos a pagar más mediante una lógica de mayor transparencia, conociendo a qué corresponde mi pago, qué servicios están implicados en la oferta de agua.

Hoy existen productos ahorradores de agua en abundancia, grifería que bota burbujas de aire con el agua sin deteriorar el confort y que consume 30% menos de agua. Asimismo, hoy tenemos inodoros de descargas reducidas de 4 a 6 litros por descarga, antes había inodoros de tanques de 20 litros. Asimismo, para reducir nuestro consumo, es necesario cuidar el control de las fugas, como la gotita que escapa del caño y el chorrito que gotea: la fuga no solo me afecta sino que también a todo el sistema entero.

Lo otro a cambiar son los hábitos, las cosas que siempre nos cuestan más como el lavado de dientes con vaso de agua, el uso de aguas residuales para regar, el uso de tinas para el lavado en lavadora. El agua la necesitamos todos y necesitamos que el sistema funcione bien.

Respirar bajo el agua: cuando la humedad afecta nuestras casas

04.06.18
El agua se filtra en nuestras viviendas e impacta en nuestra salud cada invierno. Conoce las causas y soluciones al problema.
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La llegada de la segunda mitad del año en la sierra y selva del país se caracteriza por el advenimiento de heladas y friajes, los cuales cobran una alta factura sobre la salud de las personas. La costa peruana más bien se ve golpeada por un fenómeno en el que también los factores climatológicos juegan un rol determinante en el descenso de la sensación térmica. La llegada del invierno se ve acompañada de niveles extremos de humedad a lo largo de todo el litoral peruano. Grandes ciudades, como la capital, que concentra al menos el 30% de la población nacional, pueden alcanzar usualmente niveles de hasta 100% de humedad. Ello conlleva estragos sobre la salud de los habitantes, particularmente en la forma de males respiratorios. De hecho, es la humedad extrema la que, además, determina que las temperaturas registradas usualmente en el invierno costero peruano estén acompañadas de sensaciones térmicas entre 1 y 1,5 grados más bajas.

Así las cosas, las condiciones climáticas que determinan los altos niveles de humedad junto a una ventilación inadecuada pueden convertir nuestras casas en algo más parecido a peceras.

Las manchas en las paredes formadas por la condensación de agua en el ambiente son señales apenas de un enemigo para la salud que está flotando en el aire. Con ello nos referimos a los hongos y ácaros en el ambiente que prosperan bajo estas condiciones y que pueden convertir de esta manera a nuestro hogar en una vivienda insalubre.

Una de las tres causas más conocidas de la humedad en viviendas es la capilaridad de suelos paredes y muros. Pensemos en nuestra vivienda como una gran esponja en contacto con la tierra permanentemente: la capilaridad es la absorción de agua procedente del subsuelo a través de paredes y muros, de manera que el líquido asciende por los cimientos. Y se manifiesta en la forma de manchas de humedad y eflorescencias o salitre en la parte baja de las paredes (el fluido contiene regularmente sales y minerales que afloran cuando son absorbidas por las estructuras). Asimismo, se manifiesta en el descascaramiento de muros, revestimientos y pinturas, que en un extremo pueden producir agrietamientos e incluso dejar expuestos los ladrillos. En interiores cerrados, el olor a humedad es otra de las características de estos cuadros.

Humedad parte 2 Humedad parte 2

Los tres son claves para impedir la entrada de la humedad a nuestros hogares

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Estos escenarios son factibles tanto en viviendas antiguas como en edificios modernos que no han recibido el debido aislamiento o impermeabilización a nivel de cimientos.

Por ende, la solución más usual es la inyección de componentes químicos aislantes que impidan en un futuro nuevas absorciones de agua a través de la porosidad de los cimientos de la vivienda. Sin embargo, en algunos casos, es también necesario reemplazar de cuajo los revestimientos en paredes que se han visto deterioradas. Usualmente, los materiales a emplear deben tener propiedades de encapsulación de sales a fin de evitar nuevas eflorescencias.

Una segunda fuente de humedad en las casas proviene de la filtración de líquido a través de fisuras en los muros o incluso de las juntas entre dos de ellos. En muchos casos se debe a fugas de agua desde tuberías en mal estado. Las consecuencias de este escenario son el deterioro de paredes y la posibilidad de un daño a nivel estructural grave. Asimismo, la presencia de agua y humedad a través de los muros puede producir algún desperfecto en las instalaciones y el cableado eléctrico y así aumentar la posibilidad de descargas y cortocircuitos imprevistos para quienes habitan en esta vivienda.

En estos casos es primordial, antes de iniciar cualquier labor de refacción, detectar la fuente primaria de la filtración a través de las paredes. Los revestimientos y las estructuras afectadas supondrán reparaciones menores; sin embargo, dar con la fuga y picar las paredes para reemplazar la tubería dañada serán la solución de raíz al problema detectado.

La tercera forma de humedad en nuestras casas tiene manifestaciones similares a las dos anteriores —esto es, manchas negras en las paredes y malos olores—. No obstante, esta tercera forma se produce particularmente en los meses de invierno, ante los niveles extremos de humedad ambiental que se registran en toda la costa peruana. Se trata de la humedad por condensación, que técnicamente se produce cuando el vapor de agua pasa a la fase líquida al contacto con las paredes, cuando la temperatura superficial de estas es inferior al punto de rocío del ambiente.

Cifras sobre la humedad en el Perú

Claramente, la presencia de este tipo de humedad, al igual que en los casos anteriores, daña estas viviendas a nivel de revestimientos y estructuras. Pero, además, afecta objetos y materiales particularmente sensibles a los niveles extremos de humedad en el ambiente, como cuadros, ropas delicadas, objetos de madera, libros y cualquier otro material que pueda servir de cuna para hongos y ácaros. Normalmente, el camino hacia una vivienda libre de humedad por condensación pasa por la implementación de estructuras que permiten la adecuada ventilación de los ambientes, a fin de descargar el exceso de humedad ambiental.

Cuando la vivienda no está bien construida, va a verse afectada por factores externos. La humedad daña cuando ha habido una mala selección de materiales o por defectos en la construcción. La humedad que se filtra en los cimientos afecta el acero, que por norma debería tener un recubrimiento de concreto separado, a una determinada distancia, dependiendo de si se trata de una viga, placa o columna. La falla constructiva está en no respetar esos recubrimientos, ya sea porque el acero se dobló mal o se pegó al exterior del concreto que, salvo tenga aditivos, no es impermeable”, señala Felipe García Pacheco, ingeniero de Capeco.

“Miremos los postes de concreto en la Costa Verde. Cuando la humedad penetra en ellos y llega al acero, deben ser cambiados. Por eso los renuevan cada siete u ocho años. Si el oxígeno, presente en la humedad, llega al acero, este se oxida, se hincha y revienta y con ello colapsa el concreto”, añade.

Asimismo, la mala consolidación del concreto, el famoso vibrado del concreto mediante el que se le quita el aire al interior de la mezcla, es otro error común que abre la puerta a la humedad.

Esta, cuando llega con la brisa marina, trae consigo además sales, enemigas del concreto y acero. En balnearios, cuando no se usa material adecuado como ladrillos sílico-calcáreos o bloques de concreto, las estructuras se ven seriamente comprometidas con los años por acción de la humedad.

Daniel Torrealva, jefe del Laboratorio de Estructuras Antisísmicas de la PUCP, coincide en que la humedad proviene de dos fuentes, del agua de lluvias en el ambiente o del subsuelo. Coincide en que cada una afecta de manera distinta al concreto, produciendo corrosión en la armadura. “Es un problema muy grave y muy común en toda nuestra costa, sobre todo en construcciones al lado del mar. Es como un cáncer que no se cura fácilmente”, indica.

La humedad, asegura, erosiona las paredes prácticamente agujereándolas, porque el ladrillo es más débil que el concreto. Asimismo, indica, las construcciones de adobe, sujetas a la humedad, se vuelven barro y entonces colapsan.

“Parchar el tema es muy difícil; solo podemos recurrir a paliativos. Lo principal para evitarlo es seguir un buen proceso constructivo desde el inicio, que es lo que hacemos menos en el país: no construimos bien. Usamos materiales malos o contaminados [por ejemplo, tuberías de agua y desagüe de PVC reciclado, que duran menos y resisten menos a la presión] por una razón u otra y eso trae consecuencias posteriores".

De ahí la importancia de construir bien para el futuro.

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Javier Jáuregui
Neumólogo de la Clínica Ricardo Palma
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La humedad, principalmente, afecta el aparato respiratorio, pues este está expuesto al medio ambiente; no es como el hígado o el corazón, que están protegidos por nuestro organismo.”

El aparato respiratorio, a través de las vías aéreas, como los bronquios y la nariz, tiene contacto directo con el medio ambiente y todo lo que ocurre en él va a repercutir en la anatomía y en la fisiología de estas vías, produciendo enfermedades respiratorias. La humedad es un factor importantísimo para el crecimiento de hongos y estos son los responsables, como alérgenos, de desencadenar ataques asmáticos en pacientes con asma, rinitis alérgica en los pacientes alérgicos y enfermedades de todo tipo para personas con predisposición a estos males, cuando son inhalados en el ambiente. Definitivamente, una casa tiene que estar en las mejores condiciones, no solo en lo estético de sus ambientes, sino también en sus niveles de humedad, combatiéndola a través de diferentes materiales y métodos, con paredes reforzadas con pinturas adecuadas, así como con sistemas de agua y desagüe debidamente mantenidos, libres de fugas, ya que una habitación o un departamento que suma a la humedad del medio ambiente la humedad causada por fugas o filtración complica mucho más la convivencia en su interior.

La humedad por sí sola no es el enemigo de la salud, sino más bien los hongos que puede producir en el ambiente. No podemos combatir la humedad de Lima, pues debido a su ubicación es una ciudad expuesta a este factor. Lo que sí podemos hacer en una habitación es evitar la concentración de cosas guardadas o cachivaches donde se concentren polvo, hongos, ácaros y moho. Uno de ellos es el Alternaria, que tiene que ver con los ataques asmáticos, y otro, el Aspergillus. Son los más frecuentes en el moho que se forma en la ropa, en las cosas guardadas, en las paredes y los conductos mal instalados.

Si bien es cierto que la humedad intensifica la sensación de frío, ambos factores lo que van a hacer es afectar la vía aérea, pero ello no es suficiente para crear una enfermedad. A ese frío se deben sumar factores externos y agentes como virus y bacterias, que ven facilitada su entrada a los organismos debilitados por el clima. Algunos más debilitados que otros, como los niños y ancianos cuando no están abrigados de forma adecuada o sufren cambios de temperatura bruscos.

Usar deshumedecedores no es un método salvador, pues todo el tiempo una persona no va a estar en su casa y, generalmente, en la calle está expuesta al medio ambiente. Estos aparatos son solo soluciones parciales, si es que conservamos objetos que acumulen polvo u hongos del ambiente. De esa manera, siempre vamos a poder extraer el agua de la habitación, pero aun así los hongos producto de la humedad en el ambiente seguirán atacando las vías respiratorias.

Los hongos dañan, principalmente, a las personas que tienen una sensibilidad alérgica particular, personas atópicas que tienen una predisposición de nacimiento. Ese grupo de gente tiene que reconocer su condición y vivir en zonas que estén alejadas del litoral, más secas, con viviendas adecuadas y lo suficientemente ventiladas como para evitar concentraciones mayores de humedad por condensación en su interior.

Mantenimiento de viviendas: revisa estas zonas para evitar accidentes

21.05.18
El paso del tiempo cobra una alta factura a los inmuebles. Conoce aquí cómo mantenerlos.
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Solo en el Centro Histórico de Lima —que alberga algunas de las viviendas más antiguas de la ciudad—, existen 1.500 quintas ruinosas. La cifra aparece en un reporte de septiembre de 2017, realizado por la Subgerencia de Defensa Civil de la Municipalidad de Lima Metropolitana.

El material imperante en estos inmuebles viejos es el adobe y la quincha. Por ende, es de suponer que la problemática sobre la antigüedad de nuestras viviendas se extienda a nivel nacional. Según reportes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2016 apenas 52% de viviendas en todo el país tenían al ladrillo y el concreto como material principal de sus paredes y exteriores y áreas de residencia.

Así las cosas, en un país sísmico con buena parte de casas añosas y de material no necesariamente sismorresistente, el mantenimiento no solo de estructuras sino además de redes eléctricas y de saneamiento es una necesidad urgente.

Redes eléctricas. De hecho, de acuerdo con la Asociación Gremial de Empresas de Productos Eléctricos Internacionales del Perú, o simplemente EPEI Perú, siete de cada diez incendios en viviendas tienen su origen en un desperfecto de los materiales eléctricos.

“Lima es vieja y sus redes eléctricas necesitan ser actualizadas, ya sea porque un técnico hizo mal la instalación o lo que instaló fueron productos de baja calidad que no cumplen con un estándar mínimo de acuerdo con el Código Nacional de Electricidad vigente desde 2006”, señala el ingeniero Orlando Ardito, gerente general de EPEI Perú.

La norma especifica que es necesario que se inspeccionen las instalaciones eléctricas en viviendas cada cinco años. El código añade que en zonas de alta afluencia como edificios de oficinas y comercios la revisión se debe hacer cada dos años. “Ahí juega un rol importante la municipalidad, que da la licencia de funcionamiento, así como el certificado de defensa civil”, señala el especialista.

De acuerdo con EPEI Perú, uno de cada cinco productos eléctricos instalados en las casas peruanas es falsificado. El volumen de comercialización de estos materiales en la construcción formal alcanza entre el 25 y el 30%, mientras que en el ámbito de la construcción informal alcanza el 75%. De ahí la necesidad de revisiones periódicas.

Como es de suponerse, la columna vertebral de las redes eléctricas es el cableado, que por criterio de fabricación tiene un tiempo de vida útil de 20 años. Sin embargo, los fabricantes también señalan que cuando el cabe ha sido expuesto a sobreabusos (demasiados aparatos conectados a un solo tomacorriente), su tiempo de vida disminuye. Al sobrecalentar el material, se deteriora el aislamiento plástico que lo reviste. Es entonces que este se cristaliza y se convierte en conductor. “De ahí los cortocircuitos y chispazos que devienen en incendios”.

El cambio en el cableado se puede realizar paulatinamente. Basta con evaluar periodicamente el estado del cableado y su revestimiento.

Generalmente, el foco debe ponerse en ambientes con alto uso de electrodomésticos, como cocinas y lavanderías.

Mantenimiento de viviendas parte 2 Mantenimiento de viviendas parte 2

Los tres son claves para remozar una casa y dejarla completamente funcional sin afectarla estructuralmente.

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Agua y desagüe

Si bien el cableado caduco está detrás de las paredes, por lo que su buen estado es de difícil comprobación, no ocurre lo mismo con las redes de agua y desagüe. Caños que gotean, inodoros que nunca se llenan y manchas de humedad en constante expansión en las paredes son señales evidentes de que nuestro hogar tiene fugas.

Así como los materiales eléctricos, los componentes de gasfitería como empaquetaduras y codos deberían ser revisados cada tres meses, para verificar si hay fugas, señala el ingeniero sanitario Oscar Semizo, de la Universidad Nacional de Ingeniería.

“Cuando uno cierra todos los caños en casa y ves que el medidor sigue circulando, definitivamente hay pérdida en alguna grifería o generalmente en inodoros, tanque y en la cisterna o tanque elevado, donde se almacena el agua. Normalmente, los desperfectos aparecen en las tuberías de rebose, donde es usual que una válvula de cierre malograda produzca fuga”, indica el experto.

Así, tanto las válvulas y estructuras de almacenamiento de agua, como las redes de desagüe deberían recibir cada seis meses mantenimiento general, con el fin de ver si hay atoros en cajas de registro.

Un factor a tomar en cuenta es que las tuberías de PVC —el estándar actual— son diseñadas para durar por un periodo de funcionalidad de 20 años. Pero pueden existir fugas antes de ello por una mala instalación de los tubos. Normalmente en las paredes de cocinas o lavanderías se pueden divisar manchas negras de humedad, alrededor de las cuales crecen hongos, producto de la pérdida.

También hay que considerar que hay viviendas con escasos y esporádicos ocupantes. Con ello, las redes deberían tener una duración algo más extendida. Como sea, si el tanque, la cisterna y el inodoro funcionan normalmente y los tubos no gotean, hay que ver los planos y buscar las manchas oscuras en las paredes antes de considerar realizar el mantenimiento.

Lo recomendable es contar con personal calificado para ello. Caso contrario, y aun contando con material certificado, nos exponemos a prácticas que rebajan la durabilidad de las redes. “Cuando queman las tuberías para cambiarles de dirección, por evitar poner un codo, la tubería pierde sus propiedades físicas y queda debilitada”, señala Semizo.

Todo el sistema de agua y desagüe en un inmueble trabaja a ciertas presiones que fluctúan. Particularmente, las tuberías de edificios multifamiliares, por sus dimensiones y alturas, resisten niveles inusuales de presión, que podrían hacerlas colapsar en caso de haber sido expuestas al calentamiento. 

En este caso, como es de suponer, es complicado y costoso picar todas las paredes en una casa, de cuajo, para reemplazar la red por completo; para eso, además, hay que tener los planos finales de la construcción, ya que estos normalmente difieren de los originales, siempre hay modificaciones.

“Si es un tubo de material de dudosa calidad, a los 3 años aparecerán las manchas de humedad”, señala el especialista.

Redes de saneamiento y eléctricas en cifras

Mantenimiento estructural

El sismo del último jueves, de 5,5 grados de magnitud, en Mala, es uno más en la lista de cerca de 100 que han sido registrados por el Instituto Geofísico del Perú en lo que va del año. El asedio de los movimientos telúricos suele quedar impreso en nuestras paredes en la forma de grietas. En casos extremos, estas grietas pueden devenir en daños estructurales irreparables que podemos neutralizar oportunamente.

De acuerdo con el Manual de Autoconstrucción y Mejoramiento de Vivienda, de la Municipalidad de Lima, las rajaduras en los muros pueden tener varias causas: uso de materiales de mala calidad, proceso constructivo defectuoso, estructura deficiente, ausencia de muros confinados en las dos direcciones (muros de ladrillos con columnas y vigas de cemento y fierro enmarcándolos), o cimentación no adecuada en suelos blandos o sueltos.

Las grietas pueden darse en tres formas: diagonales, cruzando el muro; de flexión, perpendiculares, registradas en medio del muro; o de esquina, en las uniones de paredes. Prestar atención a la aparición de estas señales, de acuerdo con los especialistas, es un deber a fin de determinar si es momento de acudir a un profesional de la construcción para implementar las acciones de refacción.

Las reparaciones consistirán en labores de albañilería menores que requerirán material mínimo y la presencia de personal calificado. Lo mismo ocurre con desperfectos como la corrosión del acero en vigas y columnas (cuando el concreto de recubrimiento es muy delgado); la eflorescencia (emanaciones blanquecinas en paredes de ladrillo o de concreto por las sales en suelos acuosos); o la humedad por tuberías con desperfectos.

Sin embargo, reformas estructurales más amplias como la falta de columnas de reforzamiento (que implica demoler muros y construir nuevos con columnas y placas); resolver el problema de pisos blandos (que requiere añadir nuevos muros de concreto armado); o el reforzamiento de tabiques con ladrillos pandereta (que nunca deben ser usados para muros que soporten carga), mediante la instalación de mallas electrosoldadas, son modificaciones de mayor rango. Estas implican mayores presupuestos, la presencia de más profesionales de la construcción y un cronograma de más largo aliento.

Felipe García Bedoya, ingeniero de Capeco, señala que el mantenimiento estructural se puede dar, regularmente, de manera periódica, aunque siempre hay que estar atento a nueva señales de deterioro. Los años pesan en las construcciones y mantenerlas jóvenes es una necesidad para la saludable convivencia en su interior.

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Arquitecto José Carlos Cano
Gerente de Caisson SAC
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Si esperamos vender una vivienda tenemos que realizar un estudio de mercado local para darnos una idea del valor por m² de inmuebles que puedan ser similares al que queremos ofertar.”

En segundo lugar, debemos establecer nuestro margen de ganancia, es decir, contrastar cuánto nos costó comprar la propiedad y a cuánto la podemos vender; de acuerdo a eso, ya podemos tener una idea de cuánto podemos invertir en refaccionar el inmueble.

Teniendo esta base económica, debemos establecer el estado de nuestra propiedad en cuanto a antigüedad, conservación de acabados, funcionalidad de las instalaciones y estado de la estructura. Y en base a un breve análisis debemos priorizar lo que tenemos que invertir para conseguir el mejor precio de reventa, de acuerdo con el presupuesto que nos hemos planteado.

En cuanto al estado de las instalaciones y a la estructura del inmueble, si notamos que funciona con normalidad y no presenta fallas aparentes, no es necesario intervenir en estos dos aspectos. Lo importante es que en la casa funcione, por ejemplo, el sistema eléctrico, los interruptores, tomacorrientes, los puntos de luz, que tenga un tablero adecuado (se recomienda uno que cuente con llaves térmicas y diferenciales). Respecto a las instalaciones sanitarias, tenemos que observar que no existan fugas de agua o desagüe, que los aparatos sanitarios funcionen de manera correcta, que no presenten goteos o atoros o cualquier otro desperfecto que sea evidente.

Sobre los acabados, es recomendable hacer un estudio de la oferta inmobiliaria en zonas aledañas, si es que hubiese, para determinar qué tipo de acabados tienen esas viviendas. Los acabados principalmente están sectorizados por el sector socio económico para el que se ofertan las viviendas. Por ejemplo, en los sectores A, los acabados en pisos son de madera, porcelanatos importados, pepelmas, etc. Para sectores B, los pisos pueden ser de madera estructurada, madera laminada, porcelanato nacional, etc. Para sectores C y D, los materiales pueden ir desde madera laminada nacional, porcelanato nacional o cerámicos nacionales.

La mayor inversión se debe destinar -siempre y cuando no tengamos problemas graves en cuanto a las instalaciones ni en la estructura- a la parte de acabados, de acuerdo con el presupuesto que tengamos. También debemos tener en cuenta que no disfrutaremos de los cambios que vayamos a realizar, sino que estos ponen en valor la propiedad para venderla. De perder este enfoque, podríamos gastar más de lo que teníamos presupuestado inicialmente, pues no necesariamente nuestros gustos son compatibles con los del mercado. Debemos escoger materiales estándar y, por ejemplo, para la pintura de las paredes, colores claros como el blanco humo, el alabastro, que den amplitud e iluminación a los ambientes.

Enemigo en casa: cuando compramos materiales 'bamba'

07.05.18
Productos de construcción son adulterados en ciertos emporios, pese a que lo barato no solo es caro, sino riesgoso.
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Lo único que tenían a la mano era lo mismo con lo que trabajaban en jornadas de hasta doce horas diarias: blandiendo un fluorescente bamba a través de una rendija de apenas unos centímetros de ancho, Jovi Herrera Alania (21), uno de los jóvenes fallecidos en junio de 2017, en el incendio de Las Malvinas, pedía así ayuda. Ayuda para no morir engullido por las llamas y encerrado en un container en donde falsificaba fluorescentes chinos, haciéndolos pasar por unos de marca. Ecolux, la firma para la que trabajaba, importó al Perú —entre 2014 y 2017—108 toneladas de tubos de luz y lámparas, a fin de hacerlos pasar por materiales originales.

No extraña que, pese a las tragedias ocurridas y los operativos policiales para combatirlas, la piratería y la adulteración de materiales continúen instaladas en el país.

“Tratan de abaratar costos y al final lo que tenemos son obras que se empiezan a deteriorar con una rapidez que antes no se veía. En estos mercados, el consumidor no necesariamente está comprando los productos adecuados”, señala Crisólogo Cáceres, presidente de ASPEC.

Destornilladores que se deforman y desgastan hasta la inutilidad al primer contacto con un tornillo reacio; pintura que comienza a descascararse tras apenas unas semanas de exposición al sol; cables eléctricos que se calientan con solo minutos de uso: todos estos pueden ser materiales adulterados presentes en casa, que, por su constitución, ponen en peligro la durabilidad de inmuebles y equipos y, en el peor de los casos, la vida de quienes los emplean.

Las galerías alrededor del recinto comercial de Las Malvinas, las tiendas desplegadas cerca del mercado de Magdalena o los negocios detrás del mercado de Surquillo son ejemplos de centros ferreteros en donde lo original convive con lo bamba, donde lo certificado se vende a la par de productos “hechizos” (otra forma de llamar a estos objetos en el mercado negro). Muchas de estas versiones “económicas” (que es como se ofrecen en tiendas los materiales adulterados) de mercadería original corresponden a marcas locales, en la medida en que varias de estas han sabido hacerse de una reputación valorada en el mercado. Esta amplia oferta existe en la medida en que la demanda del mercado se mantiene, pese a los antecedentes.

Materiales bamba parte 2 Materiales bamba parte 2

Los tres colaboran en la tarea de construir con materiales adecuados y certificados.

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De hecho, nuestros productos y materiales eléctricos no tienen nada que envidiarles a los de reconocidas marcas internacionales, señala Felipe García Bedoya, ingeniero de Capeco.

Buena parte de los materiales que se venden con una marca falsa proviene del extranjero. “Traen productos de fábricas chinas para, ya en Perú, ser adulterados con lijas de agua, como hacían los fallecidos en Las Malvinas, y así poder imprimirles sellos de marcas reconocidas”, señala el experto.

“Entonces, entra basura de material [al mercado peruano]”. Tomacorrientes, interruptores y hasta cables de corta vida útil se venden producto de este intercambio. De más está decir que dichos componentes exponen a quienes los instalan y usan a riesgo permanente de descargas eléctricas.

En el caso de elementos lumínicos, tenemos fluorescentes que se venden a un 30% menos que el precio de los originales.

No obstante, su durabilidad se ve, igualmente, mermada. “Comprando tres obtendrán el mismo tiempo de durabilidad que con un fluorescente de marca”, afirma García Bedoya.

Más aún, el consumidor, al adquirir materiales sin origen certificado, puede estar comprando productos autorizados pero con distintas especificaciones técnicas, por estándares inadecuados de producción y etiquetado.

En breve, el consumidor puede no necesariamente estar comprando los productos adecuados para sus necesidades, afirma el maestro de obras Juan Morales. De ahí, resalta, la importancia de asesorarse adecuadamente e ir de compras acompañado de conocedores o acudir a tiendas formales, donde los productos pasan por certificaciones previas. “Es importante cambiar la cultura de consumo en este sector”, afirma Morales.

El problema también alcanza a la edificación de estructuras. Los especialistas apuntan a la adecuada supervisión de los procesos constructivos, no solo a nivel de ingeniería, sino además en el uso correcto de los materiales. Asesorarse por los comerciantes de estos negocios es una mala idea, en la medida en que existen ladrillos de diversos tipos para diferentes usos. Los ladrillos de mayor solidez son los adecuados para la construcción de vigas y columnas. Si se trata únicamente de separación de espacios, se pueden usar los tipo pandereta, de menor precio.

Efectos de la falsificación y el contrabando

Por su parte, los muros portantes soportan la carga de la construcción, por lo que deben llevar ladrillos tipo King Kong, con un asentado de cabeza. Sin embargo, en las zonas periféricas de la ciudad, la autoconstrucción viene abusando del uso de pandereta sin confinar muros con elementos de concreto como vigas y columnas, para abaratar las obras.

Señala García Bedoya que las diferencias entre ladrillos industrializados y artesanales son a todas luces notorias, tanto “como comparar una sayonara y un zapato”. No obstante, hay un ladrillo industrial de calidad y otro que no cumple con las normas y que, al provenir de fábricas clandestinas, no pasa por controles de calidad. Este material es de venta corriente en negocios de productos “hechizos”.

Por otro lado, desde la óptica de maestros de obras como Morales, se encuentra que en el mercado hay una amplia gama de productos que llegan del extranjero, como varillas de fierro, y que reciben el logo de empresas peruanas reconocidas, con lo cual se acaba recibiendo un producto que no es idóneo, al no ser aquello por lo que se pagó. Y, como señala Cáceres, el concepto de idoneidad está en el Código del Consumidor.

Peor aún, más allá de la falta de idoneidad, el uso de material adulterado expone a los habitantes de una vivienda a colapsos estructurales en casos de sismo. Y este aspecto es, precisamente, uno de los que mejor ha sabido controlar el Gobierno chileno para conseguir mejorar la resistencia de las viviendas en su territorio, como parte de una política multisectorial de prevención de desastres sísmicos. “Chile posee un sistema de control férreo de los materiales de construcción, validado y estandarizado, a fin de construir para resistir sismos. En consecuencia, los estándares se cumplen no solo durante el proceso constructivo, sino desde la fabricación”, señala García Bedoya.

Así las cosas, no basta con tomar conciencia de que “lo barato sale caro”, sino que, además, nos deja en una situación de riesgo.

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Jaris Mujica
Grupo Interdisciplinario de Criminología de la Pontificia Universidad Católica del Perú
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Si bien asociamos el comercio de falsificaciones, contrabando y objetos robados a un mercado paralelo al legal (un mercado ilegal), en la práctica, en varios países de América Latina (y en el Perú en particular) estas lógicas aparecen y funcionan en mercados legales.”

Es raro encontrar mercados (establecimientos) que sean completamente ilegales y estén proscritos. En Lima, los grandes centros de venta de objetos de contrabando, falsificaciones y objetos robados –por ejemplo, las galerías alrededor de Las Malvinas, Polvos Azules, Paruro, Leticia, San Jacinto– son, en mayor parte, legales. Muchos de los comerciantes se han organizado en asociaciones, las galerías y tiendas tienen títulos de propiedad registrados, tienen licencias de funcionamiento de la municipalidad y de Defensa Civil, y emiten boletas de venta. Gran parte tienen sistemas de pago electrónico y una gran diversidad de mercadería con un amplio stock. Es evidente, sin embargo, que estas lógicas no son solo una dinámica de los sectores de bajos recursos económicos. Por ejemplo, algunas tiendas en las galerías Compu Palace (en el distrito de sector medio alto de Miraflores) venden contrabando y piratería.

Lo relevante es que la piratería, el contrabando y la compraventa de objetos robados funcionan en una dinámica incorporada en las estructuras formales. Tanto que el “consumidor” puede elegir según calidad y costo si comprar un objeto legal, uno falsificado, de contrabando o robado. Así, es indiscutible que gran parte de los limeños consume (o ha consumido) piratería, y parte de los ciudadanos han comprado alguna vez objetos robados. Es difícil estimar la cantidad de personas que tienen software o películas piratas, que ha comprado una autoparte robada –después de ser víctima de un robo– o que ha preferido un producto de contrabando para pagar menos por él (probablemente es la mayoría).

¿Por qué preferimos este tipo de productos? La respuesta es clara: un mucho menor costo por un producto que es equivalente (o cuya menor calidad no es determinante para su disfrute); está disponible y es fácil de encontrar; no hay sanciones para el comprador y hay una amplia tolerancia social al consumo de objetos no legales.

La dicotomía es, por lo tanto, discutible: lo legal no parece implicar la eliminación de lo ilegal, sino una adaptación. La economía subterránea –que implica la economía informal e ilegal, y las actividades que no se ajustan a los estándares del mercado formal– ha sido muy importante en la economía peruana; tanto que durante los años noventa del siglo XX e inicios de este siglo representaba alrededor del 66% del PBI (según el estudio de J. Escobar realizado para el CIES en 2008).

La relevancia de la economía informal llevó a procesos que generaron “formalizaciones nominales”. Así, si bien se suponía que la formalización debería reducir la informalidad, en la práctica la informalidad y la ilegalidad conviven con la legalidad.

Un refugio contra el frío: casas termoaisladas en las alturas

23.04.18
Las heladas empiezan a azotar, como cada año, a nuestro país. Superarlas tiene a las viviendas como factor clave.
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La jornada diaria de un agricultor o un criador de alpacas en las alturas superiores a los 3.500 m.s.n.m. de Puno puede ser esta: tras un desayuno de alto calibre, que consiste generalmente en un caldo que caliente el cuerpo por buen rato, cerca de las 7 u 8 de la mañana toca hacerse al campo, ya sea para el pastoreo o el labrado; para la tarde, el retorno a casa, cerca de las 5 o 6 de la tarde, supone seguir realizando labores en los ambientes aledaños al hogar, para luego descansar y reponer energías para el próximo día. La rutina, no obstante, se complica entre abril y septiembre cada año, cuando las heladas hacen descender las temperaturas nocturnas en estas latitudes hasta -20 °C. Buscar refugio en casa es en vano, pues el frío en su interior, por las noches, alcanza los -3 °C, detalla la arquitecta Sofía Rodríguez Larraín, coordinadora del Grupo del Centro Tierra de la PUCP, que ha desarrollado un modelo de vivienda para sobrevivir al azote de este frío.

Así, el frío en época de heladas va cobrando un alto precio a la salud de las poblaciones en riesgo, a diario. Tan solo en la temporada de 2017, fueron más de 220 distritos expuestos en 14 regiones, principalmente en Puno, Cusco y Huancavelica, de acuerdo con el Plan Multisectorial ante Heladas y Friaje.

Según el INEI, en los cuatro distritos con temperaturas más bajas registradas, una tercera parte de la población está en edad vulnerable (niños menores de 12 años y adultos mayores de 65).

Ahí, las paredes exteriores de la mayoría de viviendas están hechas de adobe o tapia; en otros casos, es la piedra con barro el principal componente de estas estructuras, mientras que los techos están hechos principalmente de planchas de calamina, fibra de cemento o similares. Los pisos, por otro lado, no presentan revestimiento alguno y son, en la práctica, la misma tierra.

Se trata de materiales y métodos de construcción tradicionales, muchos de los cuales han sido empleados por siglos para sobrevivir en estas zonas, pese a que no se trata de tecnologías idóneas para superar los meses con noches bajo cero.

Viviendas frente a las heladas parte 2 Viviendas frente a las heladas parte 2

Los tres son claves para convertir una casa en una vivienda adecuada para pernoctar bajo las inclementes heladas.

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La sierra peruana no es el único lugar que en años recientes experimenta heladas más intensas pese al calentamiento global.

Y es que lo podemos ver así: mientras el frío de la temporada de heladas es el efectivo que llevamos en la billetera, el calentamiento global es nuestra cuenta de ahorros (Kendra Pierre-Louis/The New York Times). La presencia de frentes de aire frío con mayor presión —a raíz del aumento mundial de temperaturas— en los polos hace que el avance de estos frentes gélidos sea mayor, lo cual compromete las condiciones en que viven nuestros compatriotas en la sierra y selva alta.

El ingeniero Adolfo Gálvez explica que ya existe en el extranjero y en el Perú una serie de tecnologías de construcción para que las viviendas conserven el calor del sol que entra por el día, lo almacenen y eviten que se disipe en la noche.

La solución para transformar estas viviendas de congelados habitados a casas confortables principalmente pasa por dos procesos: aprovechar al máximo el valioso recurso ilimitado en estos lugares, el calor producido por el brillo solar; y sellar la vivienda de manera que durante la noche, cuando el sol no brilla, no pierda el calor que ha acumulado en horas diurnas.

En lugares como la localidad india de Ladakh, donde al igual que en nuestra sierra brilla el sol la mayor parte del año, se alcanzan temperaturas de -20 °C, se construye con piedra y adobes de barro y se emplean muros Trombe para calentar las viviendas. Se trata de un sistema que, mediante la colocación de un vidrio y un vacío de aire en los exteriores de las paredes, logra calentar y encapsular el calor en las estructuras.

¿Por qué no hemos ensayado una respuesta a las heladas con esta solución de más de medio siglo en el mercado? El de las localidades peruanas azotadas por el intenso frío cada año hasta septiembre es un clima intertropical de altura, una circunstancia peculiar y, para más señas, con alta concentración en el Perú. Son lugares que alcanzan altitudes superiores a los 3.000 y 4.000 m.s.n.m., con latitudes muy cercanas al ecuador. Por lo tanto, allí brilla el sol verticalmente o con muy poca inclinación.

Lo que paga el Perú por las heladas

“Es un tema de orientación de viviendas, que aparentemente se construyen sin considerar la técnicamente más adecuada. En esos casos se tiene que rehacer la vivienda y orientarla adecuadamente en función a por dónde sale y se pone el sol, así como la inclinación de los techos y por donde sopla el viento”, señala Gálvez.

Así las cosas, y aunque parezca contradictorio, abrirle la entrada al sol es una poderosa herramienta para aumentar la captación de calor. Ya sea en forma de claraboyas o ductos en el techo, los expertos coinciden en proponer que mientras más luz solar pueda calentar los ambientes interiores de una vivienda, más llevadera será la noche.

Por la ocurrencia de lluvias y granizo, los techos suelen ser a dos aguas, a fin de proveer una inclinación que impida la acumulación de agua o aguanieve sobre la casa. Este es otro punto abordado por modelos de viviendas térmicamente confortables, como la desarrollada por CARE y la Unión Europea para poblaciones arriba de los 3.500 m.s.n.m. en Huancavelica. En estas, se propone que a los tragaluces —que en todos los casos deben ser cerrados herméticamente por las noches para evitar la fuga de calor— se añada un techo raso, con tapajuntas y rodones, sujeto a un soporte de madera, que facilite la hermetización de la vivienda. Estas partes del inmueble son la principal puerta de entrada a la luz del sol.

Felipe García Bedoya, ingeniero de Capeco, precisa que el material de construcción más popular en la zona es el adobe para muros; los techos son de paja y/o calamina; y los pisos, de tierra. Usualmente, se incorpora al interior de los espacios monohabitacionales la cocina, para generar calor, aunque si esta no es mejorada, se producirá un problema de contaminación del aire.

 “La paja se tiene que cambiar cada año, pues de lo contrario pasa el agua y el frio. La calamina es más barata y durable, pero, al ser una lata, convierte una vivienda en un congelador. Se requieren tumbadillos y falsos techos rasos, así como la reparación de fallas y rajaduras en muros y ventanas (que deben ser chicas y cerradas herméticamente) para evitar fugas de calor. Todo ello requiere mano de obra calificada”, señala.

La implementación de estas soluciones, por otra parte, no tiene que resultar engorrosa ni cara, sino que puede incluir materiales naturales y locales. Rodríguez Larraín señala que el módulo del Grupo del Centro Tierra no es un módulo típico de vivienda, “sino tecnologías y estrategias aplicables en cualquier contexto climático”, basadas en un diseño bioclimático que considera la orientación, el uso de materiales locales y los recursos energéticos (como el sol) en zonas altoandinas.

“Los recursos que hay en zonas a 4.700 m.s.n.m. son muy pocos: piedra, tierra, ichu. Pero hay madera y, además, bosta de alpacas para generar calor. Sobre todo, en lugares como Puno [donde ha trabajado el Grupo], cerca del lago Titicaca, crece la totora, extremadamente aislante por su conformación, una fibra con muchos tubos de aire en su interior”, señala la especialista.

En ello repararon durante su investigación los expertos de la PUCP, cuando descubrieron que los colchones hechos de totora usados en estos lugares, conocidos como quesanas, eran preferidos por su capacidad de almacenar el calor.

Hay también en el mercado ventanas y puertas insuladas; para el piso, hay mezclas de madera y resinas plásticas, usadas como si fueran un terrazo. En los techos también se usan dos planchas de metal con polietileno expandido colocado en medio, señala García Bedoya, quien fue el jefe del proyecto de mejora de viviendas rurales contra las heladas, en el marco del Plan Nacional de Reconstrucción de Viviendas durante el pasado gobierno.

Hay una diversidad de soluciones disponibles, provenientes de la sociedad civil y el sector privado. Hace falta la adopción de un modelo general. El ingeniero Gálvez, también ex miembro del consejo directivo de Concytec, señala que la voluntad política será clave para implementar, promover y difundir un modelo definitivo.

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Lucy Harman
Gerente de Emergencias y Gestión de Riesgo de Desastres de CARE Perú
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En temporada de heladas, los picos son las crisis en que la población se ve expuesta a temperaturas muy bajas.”

En CARE Perú, desarrollamos el concepto de confort térmico, bajo la lógica de conservarlo allí en donde permanece la familia, colegio y vivienda. La importancia de mantener la temperatura intradomiciliaria lo más cómoda posible impacta en el aprovechamiento de la ingesta alimenticia. En buenas condiciones, el organismo de los chicos y la población en general puede emplear lo que come para aumentar su crecimiento y desarrollo y mantener su salud, en vez de usarlo en mantener su temperatura, un proceso en que se pierde demasiada energía.

Se puede mejorar la temperatura, como ya se ha visto, mediante una serie de mejoras, eliminando la capilaridad del suelo para que la humedad no penetre, erradicando las oquedades que permiten que entre el frío como un cuchillo entre la pared y los techos, puertas y ventanas. Todo ello baja la temperatura en la vivienda y en muchos casos no hay diferencia entre la temperatura interior y la exterior, de acuerdo con lo que hemos medido en trabajo de campo.

En este escenario, es importante considerar la ventilación a la par con el manejo del calor, a fin de tener elementos que te permitan abrir la ventana y puertas para que la casa se pueda ventilar y se implementen prácticas de limpieza y mantenimiento, como las de manejo de humos.

Estas prácticas de conservación de temperaturas e higiene deberían estar aplicadas también a   escuelas rurales pequeñas, a fin de que los niños aprovechen mejor su ingesta y así mejoren su capacidad de aprendizaje y concentración, al no estar sufriendo frío. Aparentemente se trata de un tema trivial, pero en realidad tiene un impacto en los niveles de aprendizaje.

Por otro lado, es complicado implementar en estas viviendas y colegios un único modelo porque no hay nada más privado que una casa y es la familia la que hace lo que mejor le parece con ella. Además, pese a que las opciones de tecnología son de fácil instalación y no son muy caras, procesos como aislar el suelo requieren de asistencia y acompañamiento técnico, con profesionales calificados.

La clave entonces pasa por desarrollar ampliamente habilidades para la construcción entre los maestros de obra locales y así promover mejor la idea de que el confort térmico no es un lujo, sino una necesidad para maximizar la ingesta alimenticia y capacidades en estos lugares.

Casas sismorresistentes: ante un gran terremoto al acecho

09.04.18
Vivimos en la zona más sísmica del planeta, pero seguimos construyendo de espaldas a la amenaza.
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A poco más de 50 km de profundidad, la colisión de las cuatro placas tectónicas, que a diario causan en promedio 40 sismos en territorio mexicano, generó el pasado 19 de septiembre el terremoto más importante de 2017. Pese a que el epicentro fue registrado en Puebla, por la naturaleza de su suelo (está asentada sobre el lecho de una laguna prehistórica) y su densidad demográfica, fue Ciudad de México la localidad más afectada. En la capital, al menos 44 edificios (de un total mayor de afectados) colapsaron durante el sismo y atraparon en sus escombros a cientos de personas. El USGS, servicio sismológico de los Estados Unidos, lo explica así: “En general, la población en esta región reside en estructuras que son una combinación de construcciones vulnerables y otras sismorresistentes. Los tipos de edificios vulnerables predominantes están hechos con bloques de adobe con vigas de hormigón y paredes de adobe”.

El escenario en nuestro país no es muy distinto: de acuerdo con Felipe García Bedoya, director del Instituto Capeco, hay un 60% de construcciones informales tan solo en Lima y, a pesar de que no hay estudios a nivel nacional, se estima que en provincias la proporción de estas viviendas es aún mayor, pues fuera de las capitales de provincias hay poco control.

En lo que va del año, en nuestro país ya se han reportado cerca de 60 sismos, de acuerdo con el Instituto Geofísico del Perú. La gran mayoría se produjo en la costa.

“El desastre de una ciudad a raíz de un sismo no depende de su intensidad, sino de la manera en que sus construcciones respondan a las vibraciones del suelo”, explica Hernando Tavera, presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP). Así las cosas, no solo urge rescatar lecciones aprendidas en México o en nuestro altamente sísmico vecino, Chile: también es necesario abrazar las normas de construcción que nos garanticen una vivienda sismorresistente.

Como punto de partida, podemos tomar la normatividad técnica del Reglamento Nacional de Construcciones, que indica que para cada tipo de construcción —como casas, edificios, centros educativos o de salud— existe una normatividad determinada y especificaciones técnicas que deben ser consideradas para que las estructuras soporten de la mejor manera un sismo.

Viviendas sismorresistentes parte 2 Viviendas sismorresistentes parte 2

Los tres suman en la tarea de construir un inmueble capaz de resistir adecuadamente un movimiento telúrico intenso.

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Naturalmente, esta reglamentación debe ser respetada y concretada bajo la batuta de profesionales en construcción, como ingenieros civiles y arquitectos.

El ingeniero se abocará al diseño estructural de la vivienda, mientras que el arquitecto debe hacer lo propio con la disposición de los ambientes. “En la etapa de cálculo estructural, los profesionales evaluarán cuál debe ser el diseño de una vivienda de acuerdo con proyecciones en todos los escenarios de ondas sísmicas que sacudan al inmueble en diferentes direcciones, a fin de lograr un diseño lo más seguro posible”, señala García Bedoya.

La dirección de las ondas va a depender del tipo de sismo, no hay recetas fijas para superarlas; sin embargo, el tipo de suelo sí permite vislumbrar cómo se comportará una construcción sometida a determinadas ondas. De ahí la importancia, como paso previo al diseño estructural, del estudio debido de los suelos y la ubicación de la vivienda, que recae en los ingenieros civiles.

Mapas de Lima por calidad de suelo y nivel de peligro por sismo (Indeci).

La calidad del suelo, por ejemplo, es la que determinará si es necesario construir una platea de cimentación, el tipo de estructura sobre la que se levantará la vivienda. Pese a ser una pieza vital para resistir un terremoto, en muchas laderas de cerros la construcción informal da pie a la aparición de casas asentadas sobre pircas o muros de rocas o llantas. “Durante un sismo, es la platea de cimentación lo que va a determinar que el hundimiento del inmueble sea mínimo. La norma técnica nos permite saber el ancho y la profundidad de la cimentación y hasta el tipo de ladrillo necesario para cada edificación, de acuerdo con el suelo sobre el que se erige. Construir sobre pircas es someter a una casa a rebotar durante un sismo y posiblemente a derrumbarse cerro abajo”, precisa el jefe del Indeci, general Jorge Chávez.

Lima tiene una amplia diversidad en cuanto a calidad de suelos [ver mapa] y conocer la superficie sobre la que vamos a construir es vital para hacerlo bien. Pero no es lo único a tomar en cuenta. Incluso una vivienda de material noble que no haya sido debidamente erigida será severamente dañada, mientras que una de adobe que utilice nuevas técnicas de reforzamiento —con geomallas, por ejemplo [ver video]— podrá soportar mejor sismos severos, sin colapsar.

El procedimiento constructivo adecuado parte del diseño de un modelo que tenga las consideraciones estructurales que la norma estipula para que un proyecto se desarrolle. De esta manera, si bien la principal consideración es la ubicación de la vivienda —fuera de zonas vulnerables, que puedan soportar inundaciones, deslizamiento de tierra, huaicos, etcétera—, se debe evaluar el tipo de suelo para, de acuerdo con ello, hacer el diseño de la cimentación y estructura de la vivienda. “Uno puede construir incluso sobre la arena con una técnica de construcción adecuada. Un ejemplo de ello es la torre Burj Khalifa, de 830 metros de altura, erigida sobre el desierto de Dubái”, acota García Bedoya.

Daño sísmico sufrido por viviendas en el Perú y el mundo

El correcto procedimiento constructivo no es otra cosa que hacer bien las mezclas de materiales, asentar debidamente los ladrillos, vaciar adecuadamente el concreto y colocar apropiadamente el acero que brindará flexibilidad a columnas y vigas. Confiar este aspecto a empíricos de la construcción no solo significa arriesgar la inversión de toda una vida en la edificación de la vivienda, sino además condenarla a ser una potencial tumba ante la ocurrencia de un sismo.

El Indeci ha identificado tres puntos en nuestra costa que podrían sufrir las consecuencias más severas del próximo gran terremoto en suelo peruano. Uno de ellos, entre Moquegua y Tacna, afectado por una falla en el norte chileno; otro, entre Ica y Arequipa, expuesto como todo el litoral peruano a la fricción de las placas de Nasca y Continental (sobre la que se asienta nuestro país); y el tercero, frente a Lima, cuyo efecto podría repercutir en Áncash. De hecho, los estudios de riesgo sísmico proponen a nuestra capital como el epicentro del próximo gran terremoto peruano. Tavera lo explica así: “Los sismos más grandes suponen mayores tiempos de acumulación de energía sísmica. Frente a la costa de Lima hay una extensión de 350 a 400 km que está acumulando energía desde 1746, año en que se dio el último gran evento sísmico que ha afectado esta región. Por ello se proyecta que el movimiento llegará a magnitudes por encima de 8,5 en la escala de Richter”. Aunque no hay información cuantitativa sobre aquel terremoto, se sabe que fue percibido desde Arica hasta Guayaquil y dejó más del 90% de viviendas colapsadas en la capital de entonces. También generó un tsunami que en el Callao, de 5.000 habitantes, solo dejó vivos a 200. Un sismo de tal magnitud en la actual Lima supondría un escenario altamente crítico.

Daño sísmico sufrido por viviendas en el Perú y el mundo

Los expertos consultados coinciden en señalar que viviendas en suelos arenosos como los de Villa El Salvador y en cerros como el San Cristóbal deben tener un muro de contención al inicio de su perfil para garantizar la estabilidad. Asimismo, en su armado se debe evitar el uso de maderas y llantas y optar más bien por el concreto.

Construir sobre un lecho de roca como el de algunos cerros puede ser seguro, aunque sin una debida cimentación ni columnas la casa va a caer, producto de una falta de flexibilidad ante el sismo. Si la vivienda está hecha de madera, es necesario aumentar la cantidad de vigas y columnas para reforzar su estructura. Si está hecha de ladrillo, se tiene que formar uniones que den un mayor sustento a la vivienda. Actualmente, en Lima se vienen empleando juntas de dilatación —piezas estructurales creadas para resistir el estiramiento o la contracción de los materiales de construcción—, en las cuales se colocan planchas de tecnopor de 5 o 6 cm de espesor para hacer más sismorresistente a la estructura. Asimismo, cada vez más proyectos inmobiliarios multifamiliares y edificios de oficinas están apostando por la instalación de aisladores (grandes estructuras en los cimientos que absorben como resortes la energía del sismo) o dispersores (que facilitan la difusión del movimiento para reducir su efecto en las estructuras). No obstante, el cambio es aún lento. La Universidad Nacional de Ingeniería ha identificado en un estudio más de un millón y medio de viviendas mal construidas con riesgo de colapsar y que requieren reforzamiento inmediato en Lima.

Aún nos resta aprender y tomar rutas trazadas ya por países como Chile, que desde 2010 incrementó de 13 a más de 110 la cantidad de edificios con estas tecnologías buena parte de ellos de oficinas de la administración pública, por política de Estado. Acaso la tregua que la Tierra nos ha venido dando, y que cada día se acorta inmisericordemente, nos alcance para ello.

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Ingeniero Adolfo Guillermo Gálvez
Profesor de la Sección de Posgrado de Ingeniería Civil de la UNI
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El primer problema de la autoconstrucción en el Perú es que se da mayormente en suelos de mala calidad.”

En segundo lugar, no se usa mano de obra calificada y debidamente supervisada. Incluso, no necesitamos contar con un ingeniero permanentemente en una obra —lo cual resultaría sumamente caro— para asegurarnos de que esta será sismorresistente. Basta la supervisión constante de un ingeniero al menos una vez por semana, a fin de cerciorarse de la correcta preparación de la mezcla, la verticalidad de los muros y el espesor del mortero en el colocado de los ladrillos, pues eso es lo que le da calidad estructural a la edificación.

En tercer lugar, se emplea en algunos casos ladrillo pandereta en vez de ladrillo macizo, pese a que el pandereta debería usarse solamente en tabiquería que no recibe carga, como cercos. Para paredes y cimientos deberíamos utilizar ladrillo sólido, que según la norma tiene hasta 30% de vacío. Este se diferencia del pandereta en que tiene los huecos paralelos al lado más corto, no al más largo.

Con respecto a los planos de una vivienda sismorresistente, estos deben considerar muros cortantes en ambos sentidos. Lo ideal es que se tenga una densidad de muros de no menos del 2% del área techada en cada sentido: si usted tiene una vivienda de 100 metros cuadrados, todos los muros deben tener una sección recta de 2 metros cuadrados en cada sentido; teniendo en cuenta que los muros son de 13 centímetros de espesor, esto da una idea de cuál debe ser la longitud de los muros: unos 10 metros lineales.

Desde el punto de vista de la calidad de ejecución del trabajo, debemos considerar tener cimientos adecuados. Generalmente, para el tipo de suelo en Lima, un cimiento debe tener al menos 60 cm de profundidad y 40 de ancho. Si se va a construir en suelos arenosos, se debe considerar 1,4 o 1,5 metros de profundidad.

Mientras en el Perú la informalidad en la construcción es mayor al 60%, en Chile hay muy poca, entre 15 y 20%. Lo han logrado a través de la educación de la gente, que tiene que entender que es más conveniente construir formalmente. Así mismo, ellos han dado facilidades en el trámite para que la población haga sus construcciones.

Para implementar esta simplificación administrativa en el Perú, podríamos, a nivel de municipios, tener bancos de proyectos previamente autorizados, de manera que si se tiene un lote de 5 por 15 o de 5 por 20, ya se cuente con una plantilla de proyectos predeterminados y no se tenga que contratar a nadie para que estos sean certificados.

Construcciones sostenibles para sobrevivir al futuro

26.03.18
Nuestro país afrontará una crisis de recursos en las próximas décadas. Las viviendas verdes proponen una solución.
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Una rápida consulta a viejos posts en el portal turístico TripAdvisor acerca de la calidad del agua del caño en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, nos arroja comentarios de lugareños que se enorgullecen no solo de la calidad sino hasta del sabor de su recurso hídrico. Pero de eso ya hace mucho: a inicios de año, esta urbe de más de tres millones de habitantes redujo al 15% su provisión de agua (tan solo en 2013 llegaba al 100%). En 2019 sus caños se secarían por completo.

Perú no es la excepción. Ya el cambio climático viene afectando considerablemente fuentes como los glaciares. De acuerdo con el glaciólogo francés Bernard Francou, desde 1975 el país perdió el 50% de la cobertura de estas aguas congeladas.

Pese a ello, señala Sedapal, el peruano promedio consume 163 litros de agua por día; mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de 100 litros diarios.

El 30% de la población nacional se concentra en Lima metropolitana, la segunda capital más árida del planeta (solo superada por El Cairo), donde solo llueve 7 mm al año.

Las señales están ahí: nuestro consumo de agua urge recortarse para hacer frente a la crisis planetaria de recursos ordenada por el calentamiento global.

La respuesta está en nuestras casas y las casas del futuro. No solo para ahorrar agua, sino también energía eléctrica, a través del uso inteligente de los recursos que ya nos empiezan a faltar. Y más: las viviendas también pueden ser una parte crucial en el combate por enfriar nuestro planeta.

Las construcciones verdes, en su diseño, construcción u operación, reducen o eliminan los impactos negativos de su uso y más bien impactan positivamente en el clima y entorno natural, de acuerdo con el Green Building Council (GBC), organismo internacional dedicado a la certificación de estos inmuebles con estándar ecológico, ya sean de oficinas o de vivienda multifamiliares.

“Un edificio sostenible es aquel que busca maximizar la eficiencia del uso de los recursos y materiales, se trata de proyectos pensados no solo en etapa de construcción sino de operación y mantenimiento, para que empleen menos agua y energía. Además, sus espacios interiores están diseñados para brindar una mejor calidad de vida a los usuarios. Si se trata de ambientes de oficina, estos logran ser más frescos e iluminados generando mucho menos emisiones de CO2 en el ambiente”, señala Francesca Mayer, CEO de Perú GBC.

Construcciones sostenibles parte 2 Construcciones sostenibles parte 2

Todos colaboran en edificar un inmueble seguro y decoroso que aproveche al máximo los recursos disponibles.

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Asimismo, el desarrollo de una vivienda verde debe considerar el uso de materiales que puedan ser sean reutilizables en nuevas construcciones y que con los años no produzcan desechos contaminantes.

Con ello, nos referimos a materiales que mantengan una armonía con la naturaleza del espacio en que se encuentra la obra (en la campiña de Kampong Cham, Cambodia, se extiende sobre un río un puente hecho de bambú de unos 300 m de largo para el tránsito de personas y vehículos, por ejemplo). A estos materiales tradicionales —como la madera, la tierra o las pacas de heno— se suman nuevos como el plástico reciclado, el ashcrete (cenizas producto de la combustión del carbón que reemplazan al 97% de los materiales que componen el concreto tradicional) y hasta el hempcrete, un concreto ligero y resistente desarrollado a partir de la cal y la fibra de la marihuana.

En el mercado local, que empieza a despertar hacia esta tendencia, se puede hallar, por ejemplo, fierro reciclado de alta calidad y resistencia, así como madera certificada que mantenga la sostenibilidad del bosque del que provenga, y hasta granos autóctonos preferibles a pinturas con textura, que contienen elementos volátiles orgánicos que se pueden respirar en el aire y que están asociados a algunos tipos de cáncer.

“Estructuralmente, son viviendas muy similares a una convencional, no hay modificaciones significativas, pero tiene elementos que permiten el ahorro en facturas de agua y luz de al menos el 30%”, señala el viceministro de Vivienda y Urbanismo, Jorge Arévalo.

Entonces, ¿qué diferencia a un edificio verde del resto? El Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, conjuntamente con la cartera del Ambiente y otros organismos públicos, suscribió ya hace tres años el Código Técnico de Construcción Sostenible, que establece criterios técnicos para el diseño y construcción de viviendas verdes en el Perú. En términos del uso de agua, la norma señala que los edificios sostenibles deben contar con sistemas ahorradores en la grifería, ducha e inodoros, que supongan una reducción a partir del 30% en el uso del recurso. Incluso los establecimientos comerciales donde se lavan autos deben contar con mangueras de alta presión para tales fines.

Por otro lado, la eficiencia energética debe traducirse en focos ahorradores en la totalidad de ambientes del inmueble, así como en la entrega de viviendas nuevas con refrigeradores que consuman menos electricidad. Por otro lado, y dependiendo de la zona bioclimática del Perú en que se ubique el inmueble, estos deben contar con sistemas de calefacción de agua a base de energía solar.

 

Beneficios globales de los edificios verdes (Harvard, 2018)

Asimismo, las nuevas viviendas sostenibles deben ser entregadas con instalaciones sanitarias para el tratamiento de aguas grises domésticas, a fin de ser reusadas en el riego de áreas verdes, por ejemplo.

Mayer destaca que, además, estos edificios requieren de un análisis bioclimático y una evaluación de las funciones que priorizará el inmueble. Requieren estimar si su lobby o sus oficinas recibirán la mayor parte del tránsito de personas, si se deberá favorecer es aislamiento térmico de las oficinas o más bien la iluminación en la recepción, por ejemplo.

¿Y por qué buscar tales ahorros? A inicios de este año, un grupo de científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard publicó un estudio que cuantificó los beneficios climatológicos y en salud generados entre los años 2000 y 2016 por edificios verdes con certificación LEED en los Estados Unidos, China, India, Alemania, Brasil y Turquía. El trabajo arrojó ahorros en gastos sanitarios por US$4.400 millones (cuantificados a partir de una reducción de muertes, internamientos hospitalarios, días perdidos de trabajo y escuela, por ejemplo). En costos ambientales, la cifra alcanzó los US$1.400 millones por reducciones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Los inmuebles estudiados por Harvard apenas representan un 30% del total de los de su tipo en todo el planeta, por lo que se presume que el beneficio total de estas construcciones es aún mayor.

Por ello, no es de extrañar que el Perú gradualmente venga abrazando esta ola verde, con un interés cada vez mayor en el mercado de edificios sostenibles. La certificación LEED es la más popular en el mundo (32% del total de construcciones ecoamigables), no obstante el gobierno peruano viene impulsando un estándar propio para promover la edificación de nuevos inmuebles con estas características. El programa Mivivienda Verde, desarrollado por Vivienda y la Agencia Francesa para el Desarrollo, establece parámetros para estos edificios, similares a los de la norma de 2015.

Además, los créditos del programa para estos proyectos inmobiliarios incluyen el Bono del buen pagador, una tasa preferencial y adicionalmente, dependiendo del grado de certificación, un descuento del saldo de ese crédito del 3 ó 4%. Así, se espera no solo acelerar la edificación de estos proyectos, sino también aumentar la demanda y la velocidad de venta, que alcancen para compensar algún que otro material sostenible, cuya diferencia de precios con los convencionales es cada vez menor.

“Tarapoto, Piura, Chiclayo, Arequipa, Trujillo e Ica cuentan ya con proyectos en proceso de certificación. Tenemos 6.000 viviendas certificadas y 4.000 en proceso y esperamos cerrar el año con 20.000 certificadas”, señala el viceministro Arévalo.

Es un hecho que el cambio climático nos alcanzará a todos. Buscar mitigarlo desde una casa que aproveche mejor los recursos es, acaso, el comienzo de la solución.

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Gamaliel Velarde
Gerente general de Refugios Ecológicos, Arequipa
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Construir viviendas sostenibles es parte del proceso de desarrollo de comunidades en el respeto irrestricto al entorno natural.”

El modelo hoy según la Unesco es tomar en cuenta la dependencia del medio ambiente al pensar nuestras ciudades. El primer objetivo es conseguir el desarrollo sostenible en torno al uso de todo tipo de materiales reutilizables. Lo segundo es coordinar el desarrollo de viviendas en armonía con la naturaleza y con el desarrollo económico y social.

Asimismo, las construcciones ecológicas deben promover la defensa de espacios naturales y rurales, si tenemos como propósito la vivienda sostenible, hay que respetar el entorno del paisaje, la topografía y los medios estructurales de la zona para dar un realce al paisaje, mejorándolo y respetándolo.

Es necesario evaluar el medio ambiente donde se erigirá la construcción en términos de clima, viento cruzado, asoleamiento y temporadas climatológicas, como parte del control del medio ambiente que favorezca a los habitantes del inmueble y a la naturaleza a su alrededor.

En medios como el arequipeño, donde venimos desarrollando viviendas de este tipo, debemos tomar en cuenta la topografía del terreno, si es una colina o una planicie, si se está cerca al mar, la climatología del lugar y también el valor paisajístico para sacar provecho a los vanos en el interior y que estos permitan el disfrute de la vista exterior desde la mayor cantidad de puntos posible.

Asimismo, y sobre todo en provincias, estas viviendas deben contemplar materiales que no agredan el paisaje sino que mantengan su equilibrio, mediante el uso de recursos de la zona. Si vamos a construir en la serranía, no podemos llevar sillar por ejemplo, pues transforma el paisaje. Los materiales más bien deben enriquecer el paisaje, lo cual no está reñido con elegancia y la seguridad, es cuestión de investigar y emplear técnicas apropiadas para volver antisísmicos materiales como la tierra, por ejemplo. Escasez de recursos no debe ser sinónimo de fragilidad cuando hablamos de estos inmuebles.

Nosotros rescatamos la construcción con tierra en base a nuestros ensayos, para hacerla estable a través de diferentes técnicas y en diferentes escenarios. Cuando estas construcciones colapsan por la lluvia se revela que no tienen los ingredientes de cohesión adecuados. Materiales como este tienen una serie de propiedades beneficiosas: evitan la humedad, en climas extremos mantienen su estabilidad térmica mejor que otros. La tierra también es un buen aislante de ruido. Estas cualidades específicas facilitan el respeto a las áreas verdes donde se circunscribe la vivienda sostenible.

Que El Niño no nos encuentre desprevenidos

12.03.18
El fenómeno de El Niño costero dejó más de 66 mil viviendas destruidas en el Perú. ¿Cuáles son las zonas de mayor riesgo?
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Si hoy se presentara el fenómeno de El Niño, este golpearía hasta al 60% de las viviendas e infraestructura en las zonas de riesgo del país. Y es que la reconstrucción posterior a El Niño costero solo ha avanzado entre 30% y 40%, según confirmó el Indeci.

El problema, sin embargo, no es El Niño. Como todo fenómeno natural recurrente en el Perú, sus características ya se han hecho sentir en el país en otras ocasiones: lluvias intensas, huaicos y aumento de temperatura, entre otras. Sabemos que va a regresar.

“Es importante entender que todos los eventos disruptivos, particularmente los relacionados a aspectos climatológicos o de geografía propia de nuestro país, como el fenómeno de El Niño, son ante todo naturales. Es decir, tenemos que convivir con ellos. Así como hay un periodo de día y otro de noche, esto tampoco podemos evitarlo”, resalta el doctor Jorge Vargas, coordinador del Grupo de Manejo de Crisis y Desastres de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

¿Cuándo se convierte en un problema, entonces? “Cuando ese evento disruptivo se ve expuesto a la presencia de una comunidad”, añade Vargas. Es en este momento que el nivel de informalidad en las viviendas del país sale a flote y se lamentan pérdidas que pudieron evitarse.

Las lluvias intensas afectan en mayor medida a las zonas costeras, donde las precipitaciones no son tan comunes y las construcciones cuentan con menores medidas de prevención.

Los especialistas coinciden en que las lluvias intensas causadas por los fenómenos de El Niño, La Niña y el reciente Niño costero afectan en mayor medida a las zonas con menos prevención, en este caso, la costa y la sierra de las regiones costeras, donde las precipitaciones no son tan comunes.

“Una de las primeras cosas que uno debe tomar en cuenta antes de construir una vivienda es la vulnerabilidad de la zona, es decir, si está expuesta a huaicos, inundaciones o tiene malos suelos”, puntualiza Luis Amado Travesaño, presidente de la Comisión del Fenómeno de El Niño, Riesgos y Desastres del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP).

“Lo segundo es que sea un espacio seguro, que sea edificado de manera técnica. ¿Y eso quién lo hace? Los profesionales. Por ejemplo, si tienes un problema del corazón, vas al cardiólogo. Lo mismo pasa en construcción: se tiene que ir a donde el arquitecto y el ingeniero”, agrega Travesaño. Lo que lleva a los tres pilares de la construcción: el arquitecto, el ingeniero y el infaltable maestro de obras.

Niño parte 2 Niño parte 2

Los tres son imprescindibles y trabajan en conjunto para una edificación segura y funcional

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Antes que mitigar las probables consecuencias de los desastres naturales, lo importante es la prevención.

“La prevención lo es todo. Si yo prevengo, tanto el costo social como el económico serán mínimos”, advierte por su parte el presidente del Instituto de Defensa Civil (Indeci), el general de brigada EP Jorge Chávez.

Los representantes del Indeci y el CIP especifican las tres zonas de mayor riesgo frente al fenómeno de El Niño. Una de ellas son las cuencas de los ríos. Si bien los ciudadanos son responsables de construir en lugares seguros –con las respectivas licencias de los municipios–, los Gobiernos regionales también tienen una gran cuota de compromiso.

Durante El Niño costero del 2017, por ejemplo, se puso a prueba las obras realizadas en las cuencas de río de Piura y Bajo Piura, como en Catacaos, Chato Chico y Chato Grande. “Los trabajos estaban hechos para que las cuencas del río Piura aguanten un caudal de 2.400 m3/s [ignorando] que el recuento histórico indicaba que había llegado a 4.000 m3/s ”, precisa el titular del Indeci. Entonces, pasó lo evidente: llegó El Niño costero y el agua subió más de lo previsto, exactamente hasta 3.400 m3/s, por lo tanto, el río se desbordó.

Asimismo, otras zonas de riesgo son las quebradas y las laderas de los cerros. En el primer caso, muchas familias no son conscientes de la extensión natural de un río. “Es un problema que se ve en la sierra y costa”, observa Chávez.

“Cuando el río es angosto, la gente se acerca a vivir a los costados. Es lo que pasó en Arequipa. Las personas se acercaron para cultivar y pusieron sus casas temporales; luego, en época de precipitaciones, el río aumentó su anchura sin siquiera llegar a su extensión total y la gente dijo que era un desborde. No era así. El río no pide permiso y crece a su extensión natural”, explica la autoridad.

Chávez destaca que es por una razón similar que esto no pasa en la selva en la misma magnitud: “Allí sí se trabaja de manera preventiva. Las casas no se ven afectadas, porque, a pesar de que el río incrementa su caudal, la estructura hace que la casa esté a una altura de seis o siete metros”.

Finalmente, las laderas de los cerros son propensas a deslizamientos provocados por las épocas de lluvias. Por esta razón, por ejemplo, se cerró la Carretera Central durante El Niño costero del año pasado.

En estos casos, la mitigación de los posibles daños de huaicos pasa por derivar el movimiento del agua. Una solución a nivel estatal y de autoridad local es la colocación de geomallas, como se ha hecho en Chosica, para detener los elementos sólidos de los huaicos, como rocas, aunque igual vaya a transcurrir el agua. Otra es el uso de sacos terreros para evitar que el huaico ingrese a la vivienda.

El ingeniero del CIP Luis Travesaño añade que es vital, sobre todo en viviendas ubicadas en zonas de riesgo, que las personas conozcan las rutas de evacuación y los puntos seguros. Otros consejos para los habitantes de este mismo tipo de vivienda se pueden observar en esta ilustración interactiva.

Zonas del país en riesgo ante lluvias intensas

Otro punto importante en la prevención de desastres por el fenómeno de El Niño es la acción del Estado y los Gobiernos regionales. Indeci apunta que es imprescindible y urgente mejorar el sistema de drenaje y alcantarillado. “No puede ser que, cuando el río aumenta su caudal, sus aguas estén en nivel más alto que las ciudades. Esto también difiere mucho entre costa y selva. En Madre de Dios, por ejemplo, puede llover a cántaros por horas y algunas zonas se inundan, pero se evacúa y en unas seis horas ya está seca la ciudad nuevamente”, resalta el presidente del Instituto de Defensa Civil.

Otros aspectos son el manejo de las cuencas para que puedan soportar aumentos considerables de su caudal, así como un mejor manejo de la infraestructura, en especial los puentes que se ubican sobre los ríos.

Por su lado, el ingeniero Travesaño hace mención de una investigación realizada por la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE), que determinó en el 2013 que un bajísimo porcentaje de Gobiernos locales había implementado los procesos de riesgos ante desastres. “Ni los que están en Lima lo tienen implementado, peor aún los del interior del país”, lamenta.

Teniendo en cuenta esta época de precipitaciones (que hasta hace unas semanas se debatía si era un fenómeno de La Niña), le mostramos a continuación un mapa del país en el que se señalan las zonas que serían golpeadas por lluvias constantes.

Los especialistas coinciden en que las lluvias intensas causadas por los fenómenos de El Niño, La Niña y el reciente Niño costero afectan en mayor medida a las zonas con menos prevención, en este caso, la costa y la sierra de las regiones costeras, donde las precipitaciones no son tan comunes.

En el 2017, las cifras fueron contundentes: más de un millón de damnificados, 162 personas fallecidas, 19 desaparecidas y más de 371 mil viviendas dañadas, según las cifras del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) y el Indeci. Además, más de 66 mil viviendas quedaron destruidas.

Estos números suenan más alarmantes si tomamos en cuenta que estos fenómenos son recurrentes en el Perú. De ahí que el doctor Vargas remarque la necesidad de tener personas y comunidades resilientes, es decir que tengan la capacidad de superar eventos traumáticos y se organicen para estar mejor preparadas.

Porque, ante un contexto como el nuestro, tal como sentencia el presidente del Indeci, no hay duda de algo: “En época de precipitaciones intensas, la naturaleza va a ocupar el terreno que le fue invadido”.

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Jonathan Rossi
Director social de TECHO
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Con El Niño costero del 2017, comprendimos que los primeros en actuar ante una emergencia son las mismas poblaciones afectadas mediante líderes comunitarios, y no los Gobiernos locales.”

Si los líderes comunitarios son fortalecidos y capacitados en gestión de riesgos y desastres, entonces las comunidades obtienen mayor capacidad de reacción frente a una emergencia, incluso de manera preventiva. Y es que son las mismas familias las que poco a poco van aumentando su capacidad de resiliencia.

Por otro lado, nos dimos con la sorpresa de que los Gobiernos locales, sobre todo los distritales, no tienen conocimiento de cuál es el protocolo de reacción ante desastres naturales como el fenómeno de El Niño. Tampoco tienen identificadas a las poblaciones de mayor riesgo. Entonces, ante este tipo de emergencias las más afectadas son las poblaciones que no existen en el mapa.

La llegada de El Niño costero también nos hizo dar cuenta de que hay asentamientos que tienen precariedad habitacional y están al costado del río, pero tienen título de propiedad y servicios básicos. Y esto se da porque las municipalidades han usado la expansión de la ciudad y las licencias con fines políticos.

Para los sectores de menos capacidad adquisitiva, no hay un programa social de vivienda como lo hay para las clases medias, por ejemplo. Tampoco se ve una capacidad de respuesta por parte de los Gobiernos locales para llevar a cabo un desplazamiento hacia otro lugar. En el Bajo Piura, por ejemplo, aún un año después hay incertidumbre al respecto.

Sin embargo, con miedo por haberlo perdido todo, las familias sí están dispuestas a ser movilizadas, pero mediante un diálogo, no como imposición.

Finalmente, un punto muy importante del lado de la comunidad es que su capacidad constructiva está determinada por el maestro del barrio. Hemos visto mejores niveles de construcción en comunidades donde hay muchos más maestros. Y es que este convoca a los jóvenes de la comunidad y les enseña con su praxis. Si se les capacita correctamente, entonces estaremos mejorando el nivel técnico de la construcción de la vivienda del barrio.

El alto riesgo de las viviendas informales

26.02.18
En el Perú, se estima que solo el 20% son viviendas formales. ¿Qué significa esto y cuáles son los riesgos que implica?
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En construcción, como en muchos otros campos, lo barato puede salir caro. Tan caro que puede costar la vida misma. Construcciones de varios pisos sin planificación multifamiliar, remodelaciones poco funcionales, edificaciones en zonas no habilitadas o sin la participación de profesionales… Lo que empezó como un bonito proyecto familiar podría acabar en un dolor de cabeza o una tragedia.

La cifra es tan contundente como peligrosa: solo en Lima, el 70% de las viviendas son informales, según un estudio del instituto Capeco. A nivel nacional, esta cifra se puede elevar hasta 80%. De acuerdo con el Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (Cismid), en las zonas periféricas de las ciudades, el nivel de informalidad en la construcción puede alcanzar el 90% incluso.

Esto significa que, ante un eventual sismo de gran escala o un huaico, son muchas más las viviendas que correrían riesgo de desplomarse o dañarse severamente que las que lo soportarían.

En el Perú se construyen decenas de miles de viviendas informales al año, pese a que, constantemente, somos testigos de que vivimos en un país proclive a sufrir fenómenos naturales.

Varios criterios diferencian una vivienda informal de una formal. El primero y más básico es el factor legal: poseer un título de propiedad y una licencia de construcción. Esta última, otorgada por la municipalidad, da al propietario la confianza de que su edificación se va a establecer en un suelo seguro y con los planos técnicos correspondientes.

Asimismo, durante las fases de diseño y construcción, se necesita contar con dos profesionales en específico: el arquitecto y el ingeniero, respectivamente. En esta última, además, con el maestro de obras. Finalmente, se requiere la supervisión del municipio.

Autoconstrucción segunda parte Autoconstrucción segunda parte

Los tres son imprescindibles y trabajan en conjunto para una edificación segura y funcional

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No todos estos requisitos se cumplen. Según un estudio de Arellano Marketing, solo el 6% de la autoconstrucción en Lima consulta a un profesional.

Esto tiene consecuencias negativas. “Hoy vemos el abuso del ladrillo pandereta como si fuera estructural, cuando en realidad solo se debe usar para tabiquerías. No está hecho para soportar una edificación”, afirma con preocupación Felipe García Bedoya, director del Instituto Capeco. El también ingeniero cuestiona la deficiente elección de los materiales en la autoconstrucción: mal uso de los fierros en las columnas, mala calidad del cemento y peor mezcla, malas instalaciones eléctricas y redes sanitarias, y la lista continúa.

La inseguridad a la que se expone una vivienda informal es preocupante, especialmente cuando no se tiene en consideración un aspecto determinante: los suelos. “Si no se toma esto en consideración, se podría estar construyendo en lugares donde las ondas sísmicas se amplifican”, advierte Miguel Estrada, director del Cismid. Y llama la atención sobre algunos efectos colaterales de un terremoto en edificaciones informales: desplome de estructuras débiles y no funcionales; fuga de agua, cuya humedad afecta los materiales estructurales; y cortocircuitos que se convierten en incendios.

El ingeniero critica las malas construcciones en las laderas de los cerros, un problema a su vez recalcado por el director de CapecoGarcía Bedoya también hace hincapié en los cimientos defectuosos sobre terrenos un poco blandos y la construcción sobre rellenos sanitarios.

Sobre este tema también se pronuncia la decana del Colegio de Arquitectos del Perú (CAP) Regional Lima, Constanza Remar. La arquitecta reprocha las edificaciones que se asientan en zonas de alto riesgo no mitigable, es decir, donde no hay posibilidad de contener un desastre natural, por ejemplo, un desborde del río o un huaico.

Foto: Archivo El Comercio

La autoconstrucción en cifras

Para Remar, son dos los factores que llevan a las familias a optar por construir una vivienda informal. El primero es la falsa creencia del ahorro. “Por ejemplo, hay quienes piensan que se ahorran la contratación de un arquitecto al tratar directamente con un maestro de obras; sin embargo, este puede tener experiencia en uso de materiales, pero no en la planificación”, anota la decana. Para que una construcción sea óptima, esta debe contar con ambos perfiles, quienes trabajan en conjunto.

En consecuencia, tarde o temprano la edificación va a presentar desperfectos, ya sea por fallas estructurales o funcionales. “Es ahí cuando hay que gastar en remodelar el problema ocasionado por el famoso ahorro”, puntualiza la arquitecta, y agrega: “Si se gasta un 5% o 10% más al inicio, se evita un aumento de 100% en el gasto causado por la remodelación”. Si a esto se le añade que la compra de materiales al por menor es 40% más cara que al por mayor, estamos hablando –ahora sí– de un ahorro sustancial y precavido.

Esto se aplica, también, para el segundo caso, uno de los más comunes de las viviendas informales: la autoconstrucción de nuevos pisos para convertir la casa en una vivienda multifamiliar. Estas edificaciones crecen, usualmente, porque los miembros de una familia aumentan y construyen sus propios pisos.

Aquí, nuevamente, se recurre a “empíricos de la construcción”, en palabras del representante de Capeco. Cada familiar decide según su propio gusto y el albañil acata o recomienda sin conocimientos sólidos. Y aquí, otra vez, surgen los problemas técnicos a solucionar.

En estas condiciones, “reparar es más que caro que construir algo nuevo”, enfatiza García Bedoya, que incluso afirma que este tipo de viviendas “nunca se termina de recomponer”.

Así las cosas, resulta imprescindible prestar atención a las construcciones con menos recursos, que son las más vulnerables. “No vamos a detener la autoconstrucción, pero sí podemos regularla”, asegura el director de Capeco.

¿Cómo lograrlo? Para la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI Perú), es necesario promover nuevas alternativas de fuentes de financiamiento, generar nuevos suelos habilitados, fomentar el desarrollo de infraestructura que garantice los servicios públicos necesarios y optimizar la gestión de licencias y títulos.

A su vez, el ingeniero García Bedoya propone formar mejor a los albañiles y a los maestros de obras, así como a los propietarios, para que tengan las consideraciones idóneas durante la construcción. De otra manera, las familias podrían perder los ahorros de varios años o, en el peor de los casos, arriesgar sus propias vidas.

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Nancy Barrenechea
Presidenta de la Comisión de Inspectores Técnicos en las Construcciones del Colegio de Ingenieros del Perú
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Uno de los principales problemas del rol de supervisor de construcciones que tienen las municipalidades es la falta de recursos.”

En Lima, por ejemplo, hay municipios con suficientes recursos, incluso para supervisar de modo satélite, pero otros, como Villa María del Triunfo, El Agustino, Los Olivos o Villa El Salvador, no se dan abasto.

En el interior del país, como en Huancavelica o Ayacucho, la situación es peor. Los profesionales no están capacitados, y si lo están, no tienen los elementos necesarios para poder trabajar correctamente.

Esto se agrava en las zonas alejadas del centro de la ciudad, como laderas de cerros. ¿Quién controla a esas personas que quizá han sido llevadas allí por tráfico de tierras, por la ilusión de un terreno barato que finalmente les saldrá más caro?

A la falta de recursos profesionales se suma el hecho de que muchos puestos de supervisores son de confianza, y entonces difícilmente se puede encontrar a un buen ingeniero, uno con la categoría suficiente para hacer la revisión.

Finalmente, está el inconveniente de la llamada regularización. Uno puede construir su casa como cree o como le dice una persona que hace de maestro de obras pero no está calificada para serlo, y luego esa construcción se presenta a la municipalidad para regularizar. No participaron ni ingenieros ni arquitectos, pero finalmente presentan un plano, pagan una multa y solucionado el tema. ¿Y dónde quedan los profesionales que deben evaluar esos proyectos?