Ir a una buena Universidad en el extranjero, tener un gran trabajo, destacar en su carrera. Mariana Costa, creadora de Laboratoria y una de la emprendedoras sociales más reconocidas del Perú, recuerda que eso planeaba para su vida cuando era una jovencita de 18 años. Mariana había dejado Lima para estudiar Relaciones Internacionales en Inglaterra y luego hacer una maestría en Administración Pública y Desarrollo en Nueva York. Sin embargo, durante esos años viajando por el mundo fue creciendo dentro suyo un impulso: usar su profesión para ayudar a los demás.

En Haití, había trabajado con damnificadas por el terremoto. En Kenia, con programas relacionados con la salud. En Guatemala, haciendo campañas de registro de nacimiento en aldeas indígenas. Por eso cuando regresó al Perú luego de diez años, ella se dijo: “Si voy a volver, es para hacer algo donde pueda contribuir a crear las oportunidades que yo he tenido para otros también”.

Con su esposo, un ingeniero de sistemas ecuatoriano, Mariana Costa decidió abrir una empresa de desarrollo web. Buscaron jóvenes profesionales con ideas nuevas para formar su equipo, pero se encontraron con un problema: solo el 7% de los desarrolladores web eran mujeres en el Perú. Mariana vio en ese carencia una idea para transformar esa realidad. Así nació Laboratoria.
 


El proyecto empezó en el año 2014 con un programa piloto: quince jovencitas de Villa María del Triunfo, Manchay y Ventanilla, sin posibilidad de pagar una educación superior, se convertirían en desarrolladoras web. Recibirían clases gratis e intensivas de programación y en menos de medio año estarían listas para conseguir empleo. El proceso no sería sencillo. “Al comienzo, el lenguaje de programación les parecía chino”, cuenta Mariana. Eran chicas sin experiencia laboral. Algunas no tenían correo electrónico, no sabían utilizar el navegador. A pesar de ello, casi todas aprendieron a programar luego de cinco meses.

Mariana Costa: La líder que programa el futuro de otras mujeres [VIDEO]

Mariana Costa recuerda que por esos días iba a las empresas, les contaba de Laboratoria y presentaba los perfiles de las chicas que estaban graduándose para que las contrataran. Así logró que una de las principales agencias internacionales de publicidad digital en el Perú accediera a contratar a Gabriela, una chica muy tímida, pero que había demostrado mucho potencial. Todo iba muy bien, hasta que al tercer día de trabajo, la agencia llamó a Mariana para avisarle que Gabriela no había regresado a la oficina.

“Para mí fue como si el mundo se viniera abajo —recuerda la peruana que fue elogiada por el Presidente Barack Obama y Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, al conocer el impacto de Laboratoria—. Hablé con ella, traté de entender sus razones y eran una mezcla de cosas que al final creo que tienen que ver con lo difícil que es lograr esta transformación en un tiempo relativamente corto”. La fundadora de Laboratoria recuerda que en ese momento se cuestionó el programa: ¿Será que hacer esto es posible? ¿Se puede llevar a una joven que no vive en un contexto de empleo formal a poder aprender y comenzar en una industria tan competitiva, que todavía está muy dominada por hombres?

Mariana entendió entonces que este primer “fracaso” era una oportunidad para mejorar el programa: las chicas que pasaran por Laboratoria debían prepararse no solo técnicamente, sino también a nivel personal. Hoy el programa cuenta con psicólogas que conversan con las alumnas y las ayudan a conocerse más y reforzar su autoestima. “Hay cientos de mujeres con talento que aún no se han descubierto —dice Mariana—. No queremos formar programadoras sino futuras líderes. Queremos que nuestras alumnas lleguen a donde quieran”.

Gracias a esa visión, Laboratoria está llegando cada vez más lejos. Con el apoyo de aliados financieros como el BID, Google y Telefónica, Laboratoria ha capacitado a más de 400 jóvenes de bajos recursos en México, Chile y Perú. Más del 70% de ellas han encontrado trabajo en el sector digital de sus países, y en promedio triplican su ingreso. Así logran transformar la vida de sus familias.


 Escribe: Joseph Zárate
❉ Fotos: Laboratoria, Kunan y Archivo El Comercio

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