Isla Foca y La Islilla: los últimos parajes del norte del país

Amenazadas por la actividad pesquera, dos zonas naturales en Piura atraen por su diversidad natural y belleza. Allí, un hombre, Justo Bancayán, ha sido declarado como el ‘Sargento de la playa’.

Amenazadas por la actividad pesquera, dos zonas naturales en Piura atraen por su diversidad natural y belleza.

El origen de la vida se encuentra en el mar. La frase puede parecer una obviedad, pero su comprensión, realmente, es producto de siglos de investigación. Hoy, los estudios continúan con titánicos esfuerzos que se preparan para un futuro en el que la Tierra sea inhabitable por culpa del cambio climático. Quizá es por eso que la NASA busca agua en las recónditas “playas” de Marte. O que por esa razón se hagan constantes pruebas para convertir el agua de los oceános en agua potable. Somos y seremos agua y dentro de esa premisa está Justo Bancayán, nacido en La Islilla hace 55 años, quien no necesitó inacabables investigaciones ni viajes interplanetarios para saber que el destino del hombre está íntimamente relacionado a la protección del mar. Solo necesitó tener la sensibilidad adecuada.

Esta historia podría iniciarse el día que, cuando niño, Justo Bancayán subió por primera vez a un bote a las orillas de su pueblo y salió a pescar. O quizá otro, en que observó sorprendido cómo muchas especies seguían vivas mucho tiempo después de salir del mar. Tal vez pudo comenzar también frente al sol agonizante en alguno de los impresionantes atardeceres norteños en que el Océano Pacífico parece devorarse días enteros, pasados y futuros. O es probable que el origen esté bajo aquella luna de Paita en la que más que extraviarse –como bromea el dicho– Justo Bancayán se encontró.

El origen es incierto, pero lo cierto es que durante los años en que Justo Bancayán dejó su pueblo atrás y trabajó como parte de la tripulación de bolicheras que hacían pesca “de arrastre”, entendió que esa es la forma más perjudicial para el fondo marino, y que solo trae escasez y depredación. Allí se dio cuenta de que quienes la practicaban carecían del más mínimo grado de sensibilidad para pensar que más que llenarse la barriga o los bolsillos, lo que estaban haciendo era acabar con una riqueza perteneciente a todos los peruanos: el mar de Piura y Tumbes proporciona entre el 50 y 60% de los recursos hidrobiológicos para consumo humano en todo el país.

Isla Foca y La Islilla: los últimos parajes del norte del país

“Me he dedicado a la pesca en Talara, Tumbes, Máncora y Puerto Pizarro. Al ver trabajar bolicheras y pesca de arrastre pude ver la realidad de cómo se matan las especies pequeñas de manera indiscriminada. Eso nos hizo a muchos tomar más consciencia de la protección que teníamos que dar”, cuenta Justo. “Al mismo tiempo, me di cuenta de que el turismo comenzó a desarrollarse y a convertir el norte en una de las potencias turísticas del país”. Fue entre 1986 y 1995, aproximadamente, que Justo Bancayán estuvo alejando de La Islilla, pescando incluso hasta en Ecuador. Pero, al volver, tenía un objetivo tan claro y transparente como las aguas que había jurado proteger.

Hoy, Justo Bancayán es “sargento de playa” en La Islilla, un pueblo ubicado a pocos kilómetros de Paita, en el departamento de Piura. Su cargo, honorífico pero respetado por sus paisanos, lo convierte en protector de las aguas y todas sus especies frente a la caza indiscriminada que pone en peligro la continuidad de la existencia de importantes habitantes de nuestras aguas. Él se opone tajantemente la extracción por arrastre, que además no respeta los periodos de veda o reproducción de las especies.

Su persecución a las bolicheras que realizan estas prácticas ilegales ya le ha valido poner en riesgo su vida: cuando él y su gente se han acercado a recriminarles a los pescadores su actitud, muchas veces han intentado voltear su bote. “Yo le pediría a la capitanía que haya un mayor control –dice–, incluso, si no hay presupuesto, un grupo de pescadores de La Islilla nos proponemos ser aliados en el patrullaje y vigilancia. Es muy peligroso que nuestros recursos estén expuestos de esa manera, es una explotación irresponsable.” Él defiende que se declara zona reservada para la pesca artesanal dentro de las 5 millas de protección que se le han pedido ya al Estado.

Isla Foca y La Islilla: los últimos parajes del norte del país

A menos de un un kilómetro de La Islilla, lo que significa apenas 8 minutos en bote, se encuentra Isla Foca, “una maravilla absoluta de la naturaleza”, como le llama Justo. “El 2016 hubo una competencia a nivel de la región para elegir las 8 maravillas turísticas de Piura. A través de la Municipalidad de Paita se presentó la Isla Foca y tuvimos suerte de que fuera elegida como una de ellas. Sin embargo, a pesar de eso, no se le da la atención debida ni se instalan los servicios básicos para que pueda desarrollarse”, cuenta Justo Bancayán.

La Isla Foca, que tiene un poco menos de un kilómetro de extensión total, tiene una importancia fundamental en la biodiversidad de la zona, pues se encuentra dentro del área de convergencia de la corriente de Humboldt, de aguas templadas, y la corriente ecuatorial, de aguas cálidas, lo que hace favorable la presencia de especies asociadas a ambas. Según diversos estudios, posee 34 especies de aves, 8 de las cuales anidan en la misma isla. Además, hay tres especies de mamíferos, tres de reptiles, 28 de crustáceos, 30 de equinodermos, 32 de moluscos y 54 especies de peces. Entre todas ellas es posible encontrar al pingüino de Humboldt, al piquero patas azules, al cormorán de patas rojas, al pelícano peruano, fragatas, zarcillos, la tortuga verde, las ballenas jorobadas, los lobos chuscos y finos sudamericanos, además de las destinadas al consumo humano, como la cabrilla, el cabrillín, el mero, lenguados, calamares o pulpos.

Isla Foca y La Islilla: los últimos parajes del norte del país

A pesar del gran potencial para un turismo sostenible y de haber sido elegida entre las maravillas regionales, no hay siquiera una carretera asfaltada que facilite el ingreso a La Islilla. “Solo hay una trocha, y eso no permite que haya un desarrollo más fluido en el sector del turismo, que sería muy importante para mejorar la economía de la zona. Podría mejorarse el transporte y germinar negocios de hotelería, gastronomía o artesanía, pero sin una pista de acceso adecuada no se puede”, asegura Justo.

Según él, ya hay financiamiento para la obra, pero falta que se lleve a cabo. Del mismo modo, falta que se ejecuten obras de servicios básicos, como agua y desagüe, pues en la actualidad los pobladores de la zona se abastecen de agua a través de la cisterna que llega a Paita, pues muchos tienen reservorios para almacenarla. “Sin servicios elementales no podemos promover mucho el lugar, aunque ya vienen veraneantes y gente que quiere pasar el día”, nos cuenta Justo, al mismo tiempo que menciona que sí es posible acampar tanto en la Islilla como en Isla Foca, que posee tres playas para eso: Playa Blanca, única en el norte por el color de su arena; la segunda es llamada “El Istmo” y la tercera es conocida como “El Puerto de los Paiteños”, pues se dice que desde hace siglos los pescadores reposaban en sus orillas antes de volver a casa de la faena cotidiana en el mar.

Cuando deja de lado la pesca, Justo se encarga de organizar paseos a Isla Foca en su pequeña embarcación. Sorprendentemente, y aunque su único medio de difusión es el Facebook y los comentarios de algunos amigos que han pasado por allí, es usual que lleguen grupos de turistas de España, Italia, Francia, Alemania o Estados Unidos, a quienes acompaña en paseos alrededor de la isla que pueden durar 2, 3 o 4 horas, dependiendo de por cuánto tiempo quieren los visitantes estirar su asombro por lo que ven en sus peñascos, hondonadas y acantilados y todo lo que nada o vuela cerca de ellos, como si hubieran ingresado al paraíso.  

Los pescadores de los puertos y caletas norteñas de Piura y Tumbes han recibido apoyo del Ministerio del Ambiente y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), para la creación de la Zona Reservada Mar Pacífico Tropical Peruano. Esta área protegida estará conformada por la Isla Foca, El Ñuro, los arrecifes de Punta Sal y el Banco de Máncora. Solo el Ministerio de Energía y Minas ha puesto algunos peros, al estar cerca ciertas áreas de explotación de hidrocarburos, pero Justo Bancayán y los otros pescadores y habitantes conscientes y responsables del lugar esperan que todo se resuelva pronto. La confirmación de esta zona ayudaría muchísimo a dar el siguiente paso, que es el desarrollo de un turismo consciente y sostenible, que aporte al cuidado del ecosistema local. Y es que el origen de la vida se encuentra en el mar.

 

Escribe: Ricardo Hinojosa
Fotos: Archivo del CNI

 

 

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