[VIDEO] Liberato Kani: la resistencia del quechua en hip hop

Tiene 23 años y quiere defender una lengua de más de 3 millones de hablantes con su música. ¿Puede el hip hop ser el nuevo impulso para el quechua?

Tras cerrar su presentación en el Gran Teatro Nacional, Liberato Kani bajó del escenario con lágrimas en los ojos y la sensación de satisfacción más grande que a sus 21 años había podido experimentar. Aquella noche de abril del 2015, junto a las bandas de rock La Sarita y Uchpa, él sintió que pudo emocionar al público a pesar de que este no entendía del todo el significado de sus rimas. Pero más que el solo hecho de hacer una gran presentación, Liberato Kani, el joven músico que salió del movimiento hip hop del distrito de San Juan de Lurigancho y que había aprendido a hablar en quechua por su abuela, estaba haciendo un acto de resistencia: protegía con su voz una lengua que hablan más de tres millones de peruanos, poco más del 10% de la población del país.

[VIDEO] Liberato Kani: la resistencia del quechua en hip hop

Con la música fusión de ritmos andinos, afroperuanos y urbanos, Liberato Kani (Ricardo Flores, según su partida de nacimiento), hoy hace que el quechua en clave de hip hop se escuche en universidades, talleres académicos, programas de televisión, conciertos, las redes sociales (tiene más de 10.000 seguidores en Facebook) y la calle, siempre la calle. “Me gustaría ser conocido por algo transformador. Como [José María] Arguedas, él era un rebelde, transformaba, buscaba un nuevo país”, dice ahora, mientras está sentado en uno de los ámbientes de la Casa de la Literatura, en el Centro de Lima.

[VIDEO] Liberato Kani: la resistencia del quechua en hip hop
                                  

Hablar de José María Arguedas para Liberato Kani es tan significativo como hablar de su madre. O como hablar de él mismo. A pesar de haber nacido en Lima, Ricardo Flores (hoy Liberato Kani) guarda el recuerdo de la sierra en sus venas. Dos años al lado de su abuela en Umamarca, un distrito a tres horas de la ciudad de Andahuaylas, le enseñaron a amar la tierra, pisar el barro y a hablar en quechua. A los 9 años, estaba tan determinado a convertirse en niño de la sierra que lavó su rostro con agua helada para agrietar sus mejillas como sus amigos. También cambió los zapatos por las ojotas y los buzos por el poncho andino. No quería que nadie más le dijera que era un limeño delicado. Y siguió con la determinación hasta que a los 15 años descubrió en el hip hop el ritmo necesario para gritar con libertad todo lo que sentía.

Hoy Liberato Kani dice que el arte y la rebeldía las sacó de su abuela, una danzante de tijeras, fuerte y aguerrida como las mujeres de la sierra. Ella le enseñó las palabras necesarias con las que años después compondría sus canciones de resistencia. “Al hacer esta música de fusión se está dando voz a mucha gente. Es una lucha enorme. El rap es un género de protesta, cuando yo hago rap en quechua no puedo hablar disparates, tengo que protestar”.

 

                                                        

El camino de Liberato Kani ha sido tan imparable como sus rimas. Primero hacía versos con sus amigos y así nació la canción “Hip Hop rurachkani”. La canción llegó a oídos de unos productores, quienes lo llevaron a aquella noche del 2015 al Teatro Nacional. Luego, siguió el lanzamiento de “Rimay Pueblo”, su primer disco, en el 2016 (disponible en Spotify y iTunes). Y la realización del viodeclip de “Kaykunapi”, una de las canciones de esa producción.

“El quechua para mí en estos tiempos es una lengua de resistencia. Hay muchos que son discriminados, sobre todo en Lima. Personas que sienten que si no aprenden castellano, no van a estar en este mundo globalizado, que no van a encajar en la sociedad peruana si hablan quechua”, dice Liberato Kani para afirmar el motivo de su resistencia. Su camino, afirma, recién empieza. “Quiero crear algo de calidad, que cuando tú escuches mi música sepas que es rap andino, que digas esto es rap andino del Perú. Rap andino de Liberato Kani”.
 

 

Escribe: Katheryn Leonardo
Fotos: Nancy Dueñas y Facebook

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