Mamá y Familia

Atención padres: ¿Qué hacer cuando tu hijo tiene mucha energía?

El carácter impulsivo y el constante movimiento de tu niño pueden tener una causa médica: Trastorno por Déficit de Atención.

Atención padres: ¿Qué hacer cuando tu hijo tiene mucha energía?

Toma nota a las señales de alarma. Recuerda que solo un médico puede diagnosticar que tu hijo tiene hiperactividad.

Martes 23 de octubre del 2018

Una niña que no entiende indicaciones aunque se le hable detenidamente. Un púber que estrella a otro niño contra la pared. Un niño que hace un vergonzoso berrinche en el supermercado para conseguir que su mamá le compre un álbum. Estos tres casos, que parecen aislados, tienen algo en común: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Los niños con energía no son simplemente inquietos, extrovertidos o malcriados. Esta condición es una alteración real de la conducta. “Hablamos de hiperactividad en niños cuando existe un comportamiento hiperquinético, de excesivos movimientos.

Generalmente suele ser síntoma de algún trastorno psicológico o problema de salud o físico, por ejemplo, TDAH o algún trastorno de ansiedad”, explica la Mag. Fernanda Rodríguez – Muguruza, psicóloga infantil en “Nidos Caminemos”.

Existen diversos factores que conllevan al desarrollo del TDAH que van desde la genética hasta la intoxicación continua y generalizada con algunos químicos como el plomo. También se atribuye a problemas en el sistema nervioso central o la desorganización emocional, que produce que el niño no puede expresar sus emociones a través del lenguaje y lo hace con sus movimientos.

SEÑALES DE ALARMA
Esta condición se puede empezar a notar desde los tres hasta los 12 años de edad, con conductas repetitivas durante seis meses. “Los síntomas frecuentes de la hiperactividad son: movimiento continuo en manos y pies, estiramientos, movimientos en el asiento, correr o caminar de un lado a otro, saltar, inquietud motora al realizar actividades como jugar o trabajar”, comenta la psicóloga Pamela Páez Trujillo, encargada del Departamento de Psicodiagnóstico de Aletheia Internacional.

El TDAH ocurre con mayor frecuencia en varones que en mujeres. Las conductas pueden ser diferentes de acuerdo con el sexo. Los niños, por ejemplo, suelen ser más hiperactivos, mientras que las niñas tienden a ser distraídas en silencio. 

¿CUÁNDO ES MOMENTO DE PEDIR AYUDA?
Se debe acudir a un profesional cuando su condición afecta al niño a nivel emocional, social, físico o escolar. “Los chicos con hiperactividad pueden mostrarse depresivos, con baja tolerancia a la frustración, bajo control de los impulsos. A nivel social, pueden mostrarse más agresivos, con dificultades para relacionarse con sus pares o intolerantes a esperar turnos. Además, suelen mostrar dificultades en la escuela, sobre todo en asignaturas en las que se requiere tener una atención sostenida y concentración por un lapso largo”, indica la Mag. Rodríguez- Muguruza.

¿A QUIÉN ACUDIR?
Un médico neuropediatra es el especialista idóneo para hacer el diagnóstico correcto de los problemas conductuales en los niños. Luego, se puede apoyar el tratamiento en psicólogos, neuropsicólogos y maestros de escuela para que te brinden técnicas de control o manejo de estos trastornos en el comportamiento.

En caso de que tu hijo haya sido diagnosticado con el TDAH por un profesional, la Dra. Caroline Malamud, médico neurólogo y neurofisiólogo clínico recomienda lo siguiente: 

-Sé consecuente. Establece límites y consecuencias claras para el comportamiento de tu hijo.

-Arma una rutina diaria. Crea roles con expectativas claras, que incluyan actividades con horarios específicos como acostarse, comer, ver televisión o jugar.

-Prioriza las actividades. Evita cargarte de tareas cuando estés hablando con tu hijo, realiza contacto visual cuando le des instrucciones y guárdate algunos minutos todos los días para elogiarlo.

-Capacítate para criarlo bien. Trabaja con profesores y personas responsables de su cuidado para identificar problemas en forma temprana, a fin de disminuir el impacto del 
trastorno en la vida de tu hijo.

Es positivo que, a la par, el niño practique deportes que fomenten la disciplina como las artes marciales, talleres extraescolares para mejorar su atención y concentración como artes plásticas. Cuida su alimentación, evita el exceso de azúcares y golosinas.

Recuerda que es responsabilidad de los padres que esa energía de Big Bang que todo niño tiene dentro de sí, se concrete en un futuro lleno de vida y éxito.

 

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