Mamá y Familia

¿Tu hijo no quiere comer? Sigue los consejos de un pediatra

La inapetencia responde a múltiples factores. Consulta a un médico, en primera instancia. Y sigue estas recomendaciones.

¿Tu hijo no quiere comer? Sigue los consejos de un pediatra

No obligues a tu hijo a consumir un tipo de alimento, pues a la larga terminará rechazándolo.

Martes 30 de octubre del 2018

“Una cucharada por tu papá, otra por tu abuelita”, se le oía decir a Rosa, mamá de Julieta, cuando le intentaba dar de comer. Sus artílugios eran múltiples. Y cada vez que llegaba la hora de la comida, ella utilizaba un recurso nuevo: la televisión encendida, su juguete favorito o cucharadas que vuelan en el aire como pequeños aviones. Pero por más que lo intentaba, la pequeña no quería probar bocado. Incluso, lo vomitaba.

No ocurría lo mismo cuando Julieta iba a casa de su tía Mónica. Ahí comía de todo y sin problemas. Esa situación le generaba a Rosa un poco de frustración y le asaltaban las dudas: ¿Será acaso que mi sazón no le gusta o que no me ve como una autoridad en las comidas?, se preguntaba.

La orientación de su pediatra le aclaró sus inquietudes. Rosa logró así una variación del comportamiento de Julieta. Ahora, ella come sola hasta dejar el plato limpio. ¿Qué ocurría? Julieta es intolerante a la lactosa y su mamá no lo sabía. Por esta razón, la niña rechazaba casi todas las comidas que tuvieran leche, porque le caían mal.

VISITA AL PEDIATRA
Ante una situación similar, lo primero es visitar al pediatra. Este especialista puede ayudar a descubrir si el niño es alérgico a algún alimento –como en el caso de Julieta- o descartar parasitosis o anemia. En ambos casos, uno de los síntomas es la falta de apetito.

“Pero, si vemos que el niño consume solo determinados alimentos y se niega a comer otros, es muy probable que no le agrade lo que se le está ofreciendo o se encuentra aburrido de comer lo mismo siempre. Por este motivo es importante ofrecer una dieta variada, para que conozca nuevos sabores, texturas y colores”, recomienda Carmen Henderson Negrillo, nutricionista y dietista de Consultorios Libera.

Toma en cuenta que un niño en crecimiento tiene capacidad estomacal de 100 gramos por comida, indica la nutricionista Sandra Carreras. En consecuencia, se llenará rápido con dos cucharadas de cereal –como el arroz- y 60 gramos de carne con vegetales. A esta edad, el desgaste físico de un niño es alto y como su capacidad gástrica es pequeña, deberás balancear la cantidad de grasas y carbohidratos para que pueda cumplir con sus tareas sin problemas.

“Desde que inicia el período de la alimentación complementaria a los seis meses, los padres deben introducirle uno a uno los alimentos y cada semana ofrecerle uno diferente, como lentejas, pallares, garbanzos, quinua, trigo, pescado, pollo, vísceras, tubérculos –papa, camote o yuca-, junto con vegetales”, detalla Carreras Polack, del consultorio Nutrición Sandra

No lo obligues a ingerir alimentos que ni siquiera sus mismos familiares consumen, como verduras o menestras. “Recuerda que los niños muchas veces actúan por imitación. Pasa que, por un tema de horarios, los chicos no realizan las comidas acompañados de sus padres. Entonces al encontrarse solos frente al plato de comida no encuentran motivación ni disfrute alguno”, sostiene Herderson.

CONSEJOS DEL ESPECIALISTA
Con ese precedente, Carmen Henderson brinda algunas recomendaciones para optimizar las comidas en familia:

 Para saber qué le gusta a tu hijo o hija es importante observar, preguntarle qué es lo que más le agrada comer, analizar si disfruta o no lo que está comiendo. Observa el tiempo que se demora en acabar el alimento y, en algunos casos, si pide volver a consumirlo.

 Si es inapetente, evita darle golosinas entre comidas. De lo contrario, se llenará de dulces y no querrá comer la comida que le preparas.

✔ Procura que la familia consuma los mismos alimentos cuando están juntos, en un ambiente libre de distractores como la televisión, celulares, juguetes o computadora.

✔ Realiza de 5 a 6 comidas pequeñas durante el día. 

 Invítalo a participar en la preparación de algún snack saludable o tal vez llévalo contigo al supermercado para realizar las compras del menú. Así estarás involucrando más a tus hijos en su alimentación.

✔ No lo obligues a terminar toda la comida o a consumir determinado alimento, porque es muy probable que termine rechazándolos más.

 La actividad física es un buen facilitador del apetito. Haz que tu hijo practique -en la medida de sus posibilidades- un deporte para que a la hora de la comida tenga hambre.

Aprovecha las formas y colores de las verduras para tener presentaciones más creativas y aprende sobre el valor nutricional de los alimentos para crear una dieta balanceada, que le permita a tu hijo un desarrollo regular. Poco a poco, lograrás que tenga un mayor gusto por la comida, para que crezca más sano y fuerte.

✎ Escribe: María Inés Ching

 

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