Mamá y Familia

¿Cómo lograr que tu hijo duerma bien?

Crear una rutina antes de acostarse ayudará a tu pequeño a prepararse para ir a la cama.

¿Cómo lograr que tu hijo duerma bien?

El 65% de los niños a partir de los 5 ó 6 años duermen de corrido. Si no es el caso de tu hijo, entonces evita tener cualquier aparato electrónico dentro de su habitación.

Martes 19 de junio del 2018

Los niños necesitan tener sus baterías bien recargadas, para descrubir el mundo que tienen por delante. Tu hijo, por tanto, requiere un sueño reparador para renovar sus energías. También para despertarse de buen humor, abrirse a nuevas experiencias, adquirir conocimientos y sentirse bien.

Ese momento del descanso es justo cuando el cerebro procesa lo aprendido durante el día y lo almacena en la memoria de largo plazo. ¿Habías notado que los niños que duermen poco tienen problemas de aprendizaje? Para evitarlo, toma en cuenta estos aconsejos para que tu hijo disfrute de un sueño plácido y profundo.

0 A 12 MESES
En esta etapa es indispensable que la cama del bebé no tenga juguetes ni peluches. Su pijama y las mantas deben protegerlo del frío. Pero solo lo necesario.

Cuando se acerque la hora de dormir, asegúrate de que tu pequeño tenga el pañal limpio, que haya comido lo suficiente y disfrutado de un baño relajante.

Mercedes Gastulo, bloguera de Mami en Apuros, aconseja acostumbrarlo a esta rutina para que la asocie con la hora de dormir. “Si la repites a diario, él aprenderá cuándo es el momento de ir a la cama. Eso sí, en época de invierno, hay que asegurarse de que esté bien abrigado”, agrega.

El siguiente paso es acostarlo cuando todavía esté despierto, pero con sueño. Acaricia su cabecita y verás cómo encuentra tranquilidad en la cama. Kim West, autora de “Good night, sleep tight”, asegura que esta técnica ayuda que los bebés duerman por sí solos y puedan conciliar el sueño más rápido cuando despierten por las noches.

No esperes que tu bebé duerma de corrido antes de cumplir el año. Es normal que se despierte más de una vez. En estos casos, espera un par de minutos antes de atenderlo, para darle la oportunidad de que se vuelva a dormir solo. Si esto no pasa, tranquilízalo con suaves caricias o palmaditas. O dale su leche, porque tal vez eso es lo que necesita.

1 A 4 AÑOS
El pediatra Roberto Somocurio señala que, a partir del año, los niños van estableciendo un patrón a la hora de dormir. Aparte, el sueño nocturno empieza a tener alta prioridad, porque se reducen las siestas durante el día.

“Es un momento de aprendizaje paulatino. Muchas mamás se preocupan por el tiempo que duerme su hijo y eso no es tan determinante. Lo importante es que su sueño sea reparador”, afirma el especialista.

Una hora antes de dormir, evita que tu pequeño use un distractor, como televisión, o un juego muy intenso que pueda estimularlo a continuar despierto. Cuando le toque ir a la cama, acompáñalo a su cuarto, acuéstalo y cuéntale un cuento o cántale una de sus canciones favoritas con un tono suave. Esta rutina no debe pasar de los 15 minutos, de lo contrario, puede motivarlo a seguir despierto.

5 AÑOS A  7 AÑOS
Mercedes Gastulo advierte que la rutina cambiará un poco a partir de los 5 años, ya que los chicos empiezan a ir al nido. Será necesario entonces armar un horario que incluya sus horas de clases. Esta etapa es la mejor para hablar con ellos y usar la lógica, porque comprenden mejor las situaciones.

“Si durante la rutina que utiliza para acostarlo  (darle el baño, la cena y leerle un cuento) el niño se niega a dormir, se debe ser firme con el horario. Sin ser duros con el pequeño, hay que explicarle que es hora de ir a la cama”, aconseja Gastulo.

Según Roberto Somocurio, 65% de los niños a partir de los 5 ó 6 años duermen de corrido. Si no es el caso de tu hijo, entonces evita tener cualquier aparato electrónico dentro de su habitación, para que no sienta la tentación de jugar o de ver televisión si despierta antes de lo previsto.

8 AÑOS A MÁS
A esta edad, los chicos tienen (o deberían tener) una rutina. Por lo general, se acuestan entre 8 y 9 de la noche. Ya cuando están en los últimos años de secundaria, entre 9:30 y 10 de la noche, como máximo. Evita que pasen esos límite. De lo contrario, no se despertarán temprano, estarán malhumorados o se dormirán en clase.

A partir de los 8 años (o antes), los chicos se van a la cama solos. Sin embargo, los padres los acompañan un momento. Algunos rezan juntos o les dan las buenas noches.

En esta etapa, no debería tener problemas para dormir. Pero sí podrían despertarse de vez en cuando a causa de una pesadilla. Aquí lo aconsejable es darles seguridad y, de ser necesario, acompañarlos hasta que se vuelvan a dormir.

✎ Escribe: Maritza Noriega

PATROCINADO POR TOTTUS

NOTAS RELACIONADAS