Mamá y Familia

Mamá, ¿juegas conmigo?: Conoce cómo manejarlo cuando no puedes

Sé directa y explícale los motivos que te lo impiden. Organizarte te ayudará a lidiar mejor con esos momentos.

Mamá, ¿juegas conmigo?: Conoce cómo manejarlo cuando no puedes

Los padres desarrollan dos roles importantes cuando juegan con sus hijos. Por un lado, como observadores y, por otro, como participantes activos.

Jueves 24 de enero del 2019

Reconócelo. La culpa te ahoga cada vez que tu hijo te pide jugar con él y tus pendientes no te lo permiten. Se te estruja el corazón, pero tienes que preparar la cena, responderle ese correo a tu jefe o atender al hermanito menor. Tu niño no se detiene y continúa proponiéndote que te unas a su juego. ¿Cómo manejar esa situación?

Antes, pregúntate en voz baja: ¿puedo dedicar tiempo a jugar?, ¿realmente tengo ganas de hacerlo?, ¿algo de la vida cotidiana puede esperar? La honestidad contigo te ayudará a desterrar ese sentimiento de culpa para poder aterrizar en el meollo principal: tu pequeño quiere a toda costa que te tires al piso a jugar con él.

Jugar por jugar o hacer como que juegas no supone ningún acompañamiento óptimo para tu hijo, porque a los niños el impulso por jugar les nace desde dentro y lo hacen con los cinco sentidos. “Termina sucediendo que los padres no se involucran y no es un momento realmente provechoso para ambos”, comenta Ximena Meneses, psicóloga y especialista en arteterapia y juego.

¿CÓMO RESPONDER?
Lo primero es verbalizar lo que está ocurriendo y comunicarle la razón que te impide jugar con él. Es preferible explicarles el porqué de nuestra renuencia a responder con un apático “ahora no puedo” o “juega tú solo”. A menudo, los niños hacen sus propias interpretaciones y esas respuestas lo pueden llevar a concluir que mamá se aburre cuando juegan juntos o que no lo quiere. 

Si después de haberle expresado los motivos que te frenan a compartir ese momento que tanto demanda y sigue reiterándote el mismo pedido, lo mejor es poner en pausa tus actividades y unirte al juego por 20 minutos, propone Ximena. Eso sí, debes estar absolutamente presente; con el cuerpo, la mente y el alma. Eso implica resetear tu cabeza y concentrarte únicamente en jugar con tu hijo.

La otra cara de la moneda es que no te apetezca hacerlo y es preferible no jugar obligado. En su lugar, es mejor ser transparente y decirle: “yo no deseo jugar, pero estaré a tu lado y te estaré observando”. Estar presente acompañando la actividad, sin ocupar un papel activo, también puede satisfacer la necesidad de presencia y cercanía que tu pequeño demanda.

“La mayoría de las veces no es falta de tiempo para jugar con los hijos, sino fallo en la organización”, afirma la psicóloga Karel Montoya.

ORGANÍZATE PARA JUGAR
Para aprovechar esos momentos al máximo y reducir la aparición de suplicas para jugar, te proponemos algunas sugerencias:

- Estructura un calendario que contemple los días de juego con tu hijo. De ser posible, precisa la cantidad de tiempo que dedicarán y quiénes protagonizarán la actividad (mamá, papá o ambos).

- Muestra una actitud abierta, nunca impositiva, al momento de jugar. Da ideas, haz propuestas y también prepárate para recibir opiniones y hasta críticas. Mantente flexible y tolerante en cualquier escenario.

- Dale todos los recursos al niño para que juegue libremente, ya sea espacios apropiados, materiales y vestimenta que le permita desenvolverse de forma cómoda.

- Pon a un lado el celular, la laptop y cualquier objeto o actividad que te distraiga. Si tu hijo te siente plena a su lado, aunque sea un rato, seguramente será capaz de sostener su propia propuesta de juego y no demandará con tanta insistencia que tengas un lugar activo.

✎ Escribe: Fiorella Iberico

 

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