Mamá y Mujer

Embarazo: Consejos para afrontar los primeros síntomas

Cada mujer tiene una experiencia diferente. Pero, en líneas generales, los tres primeros meses suelen ser de mucho malestar.

Embarazo: Consejos para afrontar los primeros síntomas

Ten en cuenta que todos los embarazos son distintos, por lo que los síntomas y malestares pueden ser presentarse de otra manera.

Miércoles 21 de noviembre del 2018

No todo en el embarazo es color de rosa. Incluso, algunas mujeres dicen que de “dulce espera” no tiene mucho. Y es que la futura mamá enfrenta una verdadera revolución hormonal que le genera emociones y síntomas que pueden ser muy incómodos, en especial, durante los primeros tres meses. Estas molestias no son graves. Sin embargo, hay que aprender a manejarlas para que resulten llevaderas.

Se debe tener en cuenta que cada embarazo es diferente. Mientras algunas tienen vómitos y cansancio. Otras, experimentan todos los síntomas que aparecen en los libros. Pero, en general, un cambio físico y emocional tan drástico suele causar cierto malestar. La doctora Lucy del Carpio Ancaya, de la dirección de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud, y la ginecóloga Alida Oblitas dan algunos consejos al respecto.

NÁUSEAS Y VÓMITOS
Son los malestares típicos al inicio de la gestación. Se producen por el rápido incremento de la hormona gonadotropina coriónica humana y de la agudización tanto del olfato como del gusto. Por eso, cualquier sabor u olor pueden provocarte repulsión. Para controlar las náuseas matutinas, desayuna jugos naturales sin azúcar y alimentos suaves como avena, tostada integral con mermelada o un pan con queso fresco y tomate. Aléjate de las frituras y de los platos muy condimentados, así como de los olores intensos. Toma líquidos y lleva siempre en el bolso un paquete de galletas para evitar descompensaciones.

MAREOS Y VÉRTIGO
Ocurren en cualquier momento. Casi siempre se manifiestan porque la presión arterial disminuye a consecuencia del aumento del volumen de sangre en el organismo. Para prevenirlos, no realices movimientos bruscos: levántate despacio y de forma progresiva, aléjate de los ambientes poco ventilados, sigue una dieta rica en hierro y no pases mucho tiempo con el estómago vacío para mantenerte hidratada y con los niveles adecuados de azúcar. Si estás aturdida o mareada, siéntate o acuéstate sobre tu lado izquierdo. De esta manera, aumentará el flujo de sangre hacia el corazón y reducirás la sensación de vértigo.

ESTREÑIMIENTO
Al incrementarse la progesterona, el movimiento intestinal se torna más lento y los deshechos no pueden evacuarse con facilidad, lo que causa constipación. Sigue una dieta balanceada, rica en fibras. Come frutas y verduras con cáscara, toma 8 vasos de líquidos y camina 30 minutos al día para no tener este problema. Además, establece horarios regulares para ir al baño, a fin de educar al intestino.

SALIVACIÓN
Algunas mujeres sienten que su boca se llena de saliva de un momento a otro, situación que les resulta muy desagradable. La salivación excesiva puede deberse a múltiples factores: náuseas, acidez estomacal, contacto con sustancias irritantes, entre otras. Tener a la mano una botella de agua o chupar un caramelo de limón, te ayudará a sentirte mejor

CAMBIOS BRUSCOS DE HUMOR
Las variaciones hormonales que experimentas también afectan a los neurotransmisores, responsables de regular el estado anímico. Algunas embarazadas pasan de la alegría al llanto en un abrir y cerrar de ojos.  No es para menos. El embarazo puede ser muy estresante, por más ilusionada que estés. Mantén la calma y cuenta hasta 10 cada vez que desees gritar. Busca un nuevo pasatiempo. Hablar con tus amigas sobre tus miedos e inseguridades y salir con tu pareja son buenas alternativas para controlar el mal genio o la melancolía.

GANAS FRECUENTES DE ORINAR
El crecimiento del útero empezará a presionar a la vejiga y eso hará que desees orinar con mayor frecuencia. Aguantar las ganas de ir al baño, no es una opción. Ve cada vez que lo necesites. Tampoco limites la cantidad de líquido que bebes, a menos que tu médico lo indique. Para que no te levantes en la madrugada, evita tomar líquidos dos horas antes de acostarte.

SENSIBILIDAD Y DOLOR DE MAMAS
Desde el inicio, muchas mujeres experimentan cambios importantes en sus senos debido al aumento de estrógeno y progesterona. Los pechos no dejan de crecer y se vuelven extremadamente sensibles. Hidratarlos a diario y darles suaves masajes circulares permiten aliviar estas molestias. Usa sostenes de algodón, con tiras anchas, sin aros ni costuras incómodas.

CANSANCIO Y SOMNOLENCIA
Es comprensible que te sientas agotada y con mucho sueño. Tu metabolismo es más lento, porque está trabajando en el desarrollo de tu futuro bebé y consumes más energía de lo habitual. Procura dormir 8 horas en la noche y, si es posible, hacer una siesta durante el día. Lleva zapatos cómodos al trabajo, así te cansarás menos si es que tienes que desplazarte de un lugar a otro. Disminuye el trajín, no es momento de corretear.

CARIES Y ENCÍAS SANGRANTES
Los ácidos de los vómitos asociados al embarazo pueden debilitar el esmalte de los dientes y favorecer la aparición de caries. Enjuágate siempre la boca después que experimentes estos episodios. Las encías inflamadas, sensibles y sangrantes también son frecuentes en esta etapa. Por ello, la prevención es clave. Lávate los dientes después de cada comida. Usa un cepillo de cerdas suaves e hilo dental todas las noches para mantener una óptima salud bucal.

✎ Escribe: Roxana Silva

 

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