Mamá y Familia

Los terribles 2: claves para afrontar los berrinches de tus pequeños

Ponte en sus zapatos, dale un minuto para que se exprese y dirige su conducta a través del juego.

Los terribles 2: claves para afrontar los berrinches de tus pequeños

Una de las claves es comprender lo que tu pequeño te quiere decir con ese berrinche y tratar de que exprese lo mejor que pueda sus necesidades.

Miércoles 06 de junio del 2018

Los berrinches entre los 2 y 4 años suelen ser conocidos como “la primera adolescencia”. No es una exageración. Esta edad puede ser particularmente difícil para los padres que no saben cómo enfrentar estas situaciones, sobre todo, cuando ocurren en espacios públicos. Pero recuerda, es solo una etapa y también pasará. Retroceder nunca, rendirse jamás.

Tatiana Cuadros, coach y psicóloga con especialización en Reprogramación Cognitiva y Emocional, recomienda identificar si tu hogar se encuentra o no en armonía. “Este es un factor agravante de los berrinches de los niños ya que, en primer lugar, no saben expresar sus sentimientos como los adultos y lo que hacen es estar más irritables, lo que conlleva a una pataleta y segundo, porque ellos reflejan lo que ustedes mismos como padres están sintiendo”.

Los niños son seres sensibles y perciben todo lo que les rodea. “Su corteza pre frontal no está desarrollada, por lo que no tienen el control de impulsos desarrollado y necesitan aprender de modelos hasta que vayan creciendo y esta parte de su cerebro evolucione. Si tu forma de manejar tus emociones es a través del llanto o de las rabietas. ¿Adivina qué aprenderá? Identificará que esa es la conducta adecuada ante los estímulos negativos en la vida”, agrega.

La clave está en comprender lo que tu pequeño te quiere decir con ese berrinche y tratar de que exprese lo mejor que pueda sus necesidades. Ello evitará tener a un niño frustrado más adelante y, en consecuencia, un adolescente rebelde.

PASO A PASO

La psicóloga española Rosa Jové, conocida por sus libros "Dormir sin lágrimas" y "La crianza feliz", publicó en 2011 uno de sus bestsellers más solicitados por padres alrededor del mundo. Se trata de "Ni rabietas ni conflictos". La autora resume en cinco puntos la mejor de manera de superar estos berrinches:

1. Comprende que el niño no pretende tomarte el pelo. Entendiendo este simple hecho hará que seas más flexibles con él. La autora sintetiza el sentir con esta frase: “Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite". Los niños, al igual que los padres, también la pasan mal con las rabietas.

2. Deja que pueda hacer aquello que quiere. A menos que sea algo que ponga en riesgo su vida como agarrar algún objeto filoso o ir en el auto sin cinturón de seguridad, sus deseos no deberían significar un problema. Por ejemplo, el hecho de que quieran llevar una ropa diferente a la que tú quieras no debe dar pie a un berrinche o discusión.

3. No ataques la personalidad de tu pequeño ni valores negativamente su actuar. Si tu hijo no quiere hacer algo como saludar a un familiar que acaba de llegar a casa, evita expresiones como “¿Cómo que no quieres?” “Esto está mal” “¡Eres un niño malo!” “Tía Marta te quiere mucho y tú no la quieres. Mamá no te querrá tampoco”. Con ello, solo lograrás que el pequeño empiece una pataleta o bien, ante la idea de perder el amor de su madre, va y le da un beso a la visita para tener tu cariño.

4. Evita las tentaciones. ¿Te pide regalos si lo llevas a una juguetería? Pues no le pidas que te acompañe a estas tiendas. Si uno como adulto muchas veces no puede resistirse a una tentación, imagina lo que es para un niño contenerse. Otro caso es cuando te toca pagar en la caja de algún supermercado, donde se ubican todas las golosinas y tu niño inevitablemente te pide algún dulce. Trata de pactar una solución con él, como pedirle que elija una sola.

5. Las rabietas se pasan con la edad. Cuando tu pequeño empiece a expresarse con palabras, verás que el llanto y las pantaletas cesarán. También llega un día en que sabe lo que "es" y "quiere" y lo pide sin llevar la contraria a nadie. Esto siempre y cuando hayas procurado criar a un niño seguro y un buen apego. Normalmente si lo ignoras en la primera infancia, estos podrían volverse más sumisos y dependientes.

1. ¿CÓMO LO CALMAMOS?

Primero tenemos que calmarnos nosotras y dejar de preocuparnos por lo que estén pensando los demás en ese momento. Debemos enfocarnos más bien en lo que el niño pueda estar sintiendo.

Segundo, nos arrodillamos a su nivel y le decimos con una voz muy dulce y mirándolo a los ojos, que nos acompañe a otro lugar. De esta manera rompemos con el patrón de agresividad y lo sacamos del contexto de inicio de la actividad errática.

Tercero, le preguntamos la razón por la cual está teniendo esa conducta. Cuando responda, le decimos que entendemos perfectamente y le contamos una historia de cuando éramos niñas o niños que refleje la frustración que nosotros también sentíamos.

Cuarto. Lo abrazamos para que sienta que los apoyamos. En esta situación, recuerda que debes mantener  el control, pues si tú pierdes los papeles va a darse cuenta que te puede manipular y querrá utilizar este mecanismo más adelante para llamar tu atención.

Quinto. cambia el foco de atención. Intenta entretenerlo con un juego de palabras o cualquier otro. Promueve alguna actividad para que el niño se sienta involucrado y feliz, pues esa edad son completamente kinestésicos.

Otro dato que funciona es cambiar el tono de voz, como si fueras anfitriona de fiesta, y mirarlo a los ojos con alegría. El niño o niña se sentirá que va a venir una celebración después y esa espera lo tranquilizará de inmediato. La idea no es complacerlo con el objeto de su pataleta, pues sucumbirías a sus deseos. Sino entretenerlo.

Hay que recordar que el niño no piensa como los adultos debido a la falta de desarrollo de su corteza pre frontal. Su pensamiento es fantasioso, así que tratémoslo como un niño, con instrucciones claras y sencillas. Entremos a su mundo de esa manera, a través de la imaginación.

¿COMO SE CALMA UNO COMO PADRE?
Es difícil. Sin embargo, el truco más efectivo es la desensibilización sistemática. ¿Por qué vas esperar que te agarren de sorpresa? De ninguna manera, tú ya eres adulto y, por lo tanto, sabes que esa conducta no va desaparecer en cuestión de segundos. Tienes que prepararte mentalmente. Así que por las noches imagínate una pataleta insostenible y haz los pasos en tu mente. Incluso, estudia la conducta de tu hijo o hija para armar un plan de acción y contingencia. ¡Esto resultará en un éxito rotundo! 

De ese modo, no te volverán a sorprender, desesperarte y tomar decisiones equivocadas. Este tipo de actividades no solo funcionan para las pataletas, se extrapolan para cualquier aspecto de tu vida.

¿SI SE TORNA AGRESIVO QUE DEBEMOS HACER?
Cumplir con las recomendaciones anteriores disminuye 80% la frecuencia y la intensidad de las pataletas. Si se torna agresivo puede ser en respuesta a un tema familiar no manifestado. Recuerda que los niños no se expresan al igual que tú. Muchas veces ellos manifiestan el malestar familiar, los pleitos matrimoniales, la precariedad económica, con rabietas porque no saben cómo manejar sus emociones. 

Es fundamental que como padres evaluemos cómo estamos manejando nuestras propias emociones, podamos monitorear nuestras conductas y ser conscientes de qué es lo que nuestros hijos nos quieren decir. 

Procuremos no empeorar la situación etiquetándolos como malcriados. Esos rótulos lo único que hacen es condicionar el pensamiento sobre ellos mismos y dirigir su vida de acuerdo con lo que se les ha decretado sobre lo que son.

✎ Escribe: Fiorella Carrera

PATROCINADO POR TOTTUS

NOTAS RELACIONADAS