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Aprende cómo preparar papillas para tu bebé en pocos minutos

Las comidas de tu bebé deben incluir tres grupos de alimentos: energía, vitaminas y proteínas

Aprende cómo preparar papillas para tu bebé en pocos minutos

Las papillas aún deben seguir acompañando a la leche materna.

Martes 05 de junio del 2018

Tu bebé bordea los seis meses y tu pediatra te indica que ya es hora de combinar la leche materna con los primeros alimentos sólidos. Sentado en su silla de comer, tu pequeño comenzará a probar sabores y a hacer gestos. A continuación, te damos consejos para preparar papillas. Y lo mejor es que son fáciles de hacer y en pocos minutos.

LOS PRIMEROS SABORES
De acuerdo con la pediatra Mireya Bobbio, las primeras papillas deben contener un solo alimento. Es decir, se debe probar cada uno por separado, ya sean verduras, carbohidratos o frutas. De esta manera puedes observar si tu bebé presenta alguna intolerancia o alergia a algunos de los insumos.

“El bebé disfrutará de los diferentes gustos, olores, colores y texturas de los alimentos, pero, al principio, deben administrarse por separado. Si son bien tolerados, después se puede empezar a mezclar”, afirma Bobbio.

Durante un mes, puedes darle un mismo alimento tres días seguidos. Puedes hacer papillas de espinaca, de plátano de la isla, de pera, de zapallo, de camote o de papas. Si prefieres, puedes agregarles algunas cucharaditas de leche materna para familiarizar el sabor. Y no te demorarás ni diez minutos hacer estas preparaciones.

PAPILLAS
A los siete meses, tu bebé ya puede combinar alimentos. Las papillas deben contener tres tipos de alimentos: los que dan energía (carbohidratos), los que aportan proteínas (provenientes de animales) y los que dan vitaminas y minerales (verduras y frutas).

Los carbohidratos ayudarán al desarrollo psicomotor de tu niño y a las demás funciones corporales. Las proteínas ayudan al crecimiento y la formación de los tejidos, así como al desarrollo intelectual y del sistema inmunológico. Las vitaminas y los minerales garantizarán un adecuado desarrollo y crecimiento.

Dentro del primer grupo, la nutricionista Dolores Caycho recomienda considerar los siguientes:

✔ Carbohidratos: papa, arroz y yuca
✔ Proteínas: hígado de pollo, sangrecita y carne de res, de pavita o de pollo
✔ Minerales y vitaminas: zanahoria, acelga, alcachofa y espinaca.

“Un día puedes mezclar, por ejemplo, papa, hígado de pollo y zanahoria. Al otro día puedes darles arroz con sangrecita y espinaca, y al otro día una yuca con sangrecita y acelga. A estas papillas puedes agregarle una cucharadita de aceite de maíz o de girasol para favorecer la digestión”, señala Caycho.

Otras combinaciones pueden incluir estos alimentos:

✔Camote, hígado y zapallo
✔Quinua, arvejas y trozos de pavita
✔Beterraga, papa y pechuga de pollo.

Lo mejor es programar tu menú de la semana para sancochar los alimentos del junto los de tu almuerzo, cuidando de que no adquieran otros sabores. Es decir, si haces ají de gallina, sancocha todas las papas juntas. Si preparas sopa de verduras, sancocha la yuca en la misma olla. Así no invertirás más tiempo, solo unos cuantos minutos para triturar los ingredientes, seguramente ni diez minutos.

TEXTURA DE LA COMIDA
Ten en cuenta que en esta etapa tu bebé empieza a fortalecer los músculos que le permiten masticar. Por eso, dale los alimentos triturados o chancados (no licuados). A partir del octavo mes, incluye trocitos de carne o verduras cortadas.

Del siguiente mes en adelante, ya está preparado para comer los mismos alimentos que tú. Pero, eso sí, él no puede consumir condimentos ni frituras. También considera algunas excepciones, como los mariscos y los embutidos, que se consumen hasta pasados los dos años.

Y, atención, en el primer año tampoco comen fresas ni cítricos ni huevo (al menos no la clara). Esto para evitar alergias.

LA HORA DE COMER
Cuando llega el momento donde tu bebé tiene que comer, debes aprovechar para propiciar su desarrollo físico y emocional. “Es un momento para saborear, ver, oler, palpar el alimento y ensuciarse al tocarlo. Es un placer compartido con la persona que le da de comer con afecto. Así, cuando crezca, sentirá el gusto por hacerlo y no habrá problemas alimenticios psicológicos”, señala Bobbio.

Por último, no olvides que las papillas se siguen acompañando de la leche materna. Y algo muy importante, toma estas indicaciones como referencia, no olvides consultar siempre con tu pediatra. ¡Bon apétit, bebé!

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