Mamá y Familia

¿Cómo afecta la hiperpaternidad en nuestros hijos?

Aprende a identificar si entras al grupo de las llamadas 'mamá helicóptero'.

¿Cómo afecta la hiperpaternidad en nuestros hijos?

Evita ceder a todo lo que te pidan tus hijos o adelantarte a sus necesidades.

Martes 07 de agosto del 2018

Admítelo. Eres de las madres que están detrás de sus hijos para que hagan la tarea, se cepillen los dientes y no cometan errores ni se resbalen… ¿Acaso sientes que en vez de prepararlos para la vida, los proteges de ella? Bienvenida al mundo de las mamás helicóptero.

Haim Ginott -autor del libro "Between parent and teenager"- acuñó este término en 1969. Se inspiró en un adolescente que le decía: "Mi madre vuela bajo, sobre mí, como un helicóptero".

La situación era rara en ese entonces. Los chicos solían ser independientes. Jugaban en la calle, viajaban en micro, iban solos a la panadería, resolvían sus problemas por su cuenta y estaban libres de los grupos de Whatsapp de mamás.

Entrados los 2000, el panorama cambió. Comenzaron a proliferar las familias de clase media que practicaban la llamada hiperpaternidad. Y el resto de los papás, en mayor o menor medida, nos pusimos un poco ansiosos y controladores.

“A veces soy una madre helicóptero, porque estoy encima de mis hijos para que se cambien y preparen la mochila o los ‘arreo’, aunque sé que ellos deberían asumir responsabilidades. Pero cuando tengo paciencia y les doy tiempo, lo hacen todo solos y bien”, confiesa Kristin Morris, la bloguera de Mami.S.Cool.

NO A LA SOBREPROTECCIÓN
Hay varios grados de hiperpaternidad, pero una mamá helicóptero extrema le hace creer a su hijo que es incapaz de hacer las cosas por sí mismo. Con el tiempo, ese niño se convierte en un adulto que no asume responsabilidades, inseguro y dependiente.

“Las personas sobreprotegidas pueden ser maltratadas y permanecer a la espera de que otros resuelvan sus problemas. O se sienten dueñas del mundo, se vuelven engreídas, incluso agresivas y creen que lo merecen todo”, advierte David Villarreal, director del Instituto Peruano de Orientación Psicológica.

Las consecuencias negativas se extienden incluso a las mamás. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington reveló que las madres sobreprotectoras están más expuestas a la depresión y el estrés, porque cargan sobre sus hombros los problemas y necesidades de la familia.

La escritora Eva Millet, en su libro “Hiperpaternidad”, comenta que una joven universitaria se quedó atrapada en el ascensor de un centro educativo en Barcelona (España) y no se le ocurrió apretar el botón de alarma. Más bien, llamó a su mamá, que estaba en Estados Unidos, para que pidiera auxilio por ella.

AUTÓNOMOS, SÍ
Kristin reconoce que una forma de evitar ser una mamá helicóptero es hacer las cosas con anticipación. “Así no andamos apuradas y nuestros hijos tienen tiempo para practicar hacer sus cosas por sí mismos y sin ayuda”.

Esa es clave. Los chicos tienen que ser autónomos para que desarrollen su personalidad, se valgan por sí mismos y se relacionen con los demás de manera más eficiente.

Empieza por poner reglas. Por ejemplo, que ellos mismos dejen la ropa sucia en el cesto, que mantengan su cuarto arreglado, organicen sus mochilas de colegio y de paseos, se bañen solos desde los 7 años y hagan sus tareas sin que tú los persigas.

Permíteles decidir y resolver. Si no hicieron la tarea, no los excuses, que enfrenten la situación en el colegio. Ante una dificultad, pregúntales qué solución pueden dar.

También es necesario que asuman una responsabilidad para la familia. Los más pequeños pueden doblar servilletas, poner la mesa y alimentar a la mascota. Los mayores regar el jardín o las macetas, sacudir el polvo y ayudar a preparar el almuerzo los domingos.

Relájate. Réstales un poco de atención a tus hijos, permíteles madurar y diviértete más. Deja que se equivoquen, se caigan y se levanten. Tu misión es hacerlos fuertes, no sobrevolarlos.

✎ Escribe: Maritza Noriega

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