Mamá y Hogar

¿Cómo hacer de nuestra casa un lugar más seguro para los niños?

Las mallas, rejillas, antideslizantes, entre otros artículos, pueden minimizar la posibilidad de que ocurra un accidente.

¿Cómo hacer de nuestra casa un lugar más seguro para los niños?

La demanda de artículos de seguridad para niños proviene en 60% de las madres, según Seguritikids.

Jueves 26 de julio del 2018

Las madres somos sobreprotectoras por naturaleza. Desde que ese pequeño ser llega a casa en nuestros brazos, nos afanamos por hacer del espacio familiar un área lo más seguro posible. Primero llenando de protectores su cuna, su silla de juegos o alejando cualquier artículo que pueda resultar nocivo. Pero con los meses los bebés van tomando consciencia de su entorno y el escenario de exploración se amplia. Entonces, suceden los accidentes.

El doctor Martín Alor Gárate, subgerente de Gestión de Salud Poblacional de Rímac Seguros, asegura que hasta 50% de los accidentes en niños -como caídas, quemaduras, electrocuciones, cortes, mordeduras, picaduras, intoxicaciones y asfixia- se producen en casa.

“Las caídas son la causa principal de lesiones accidentales en los niños. Un tercio de las visitas a salas de emergencia de hospitales relacionadas con las caídas corresponden a niños menores de 14 años”, afirma el especialista. La data de la aseguradora también precisa que 50% de los accidentes genera heridas y luxaciones. Al menos 10% llega a ser fracturas.

EL INICIO DE LA AVENTURA
La sola idea de que un hijo sufra un accidente impulsa a los padres a procurarse herramientas que impidan o reduzcan al mínimo las posibilidades de visitar una emergencia pediátrica.

‘Redecorar’ la casa se vuelve un imperativo. Una redecoración ad hoc que implica despejar las áreas donde el niño pasará más tiempo -como la sala, su dormitorio o el cuarto de juegos-, así como embalar y guardar objetos que resulten peligrosos -léase jarrones, adornos, mesas de centro, macetas, entre otros.-

Luis Hermosa, gerente general de la empresa Seguritikids, sugiere que otra medida a tomar en cuenta es proteger los accesos de la casa y alejar sillas o muebles de ventanas, balcones o escaleras. “Las caídas desde la altura son los principales accidentes que ocurren y suelen ser los más peligrosos”.

Cuando los niños comienzan a gatear, caminar o trepar, es un buen momento para pensar en pequeñas soluciones constructivas en el hogar para sumar una dosis extra de seguridad. Hermosa se refiere a instalar mallas en ventanas, balcones y escaleras, que eviten las caídas y resistan el peso de los infantes.

“Una medida adicional es colocar rejillas plegables para escaleras que bloqueen el descenso o subida de los niños y que son fáciles de manejar por los adultos, pero difíciles para los niños”, comenta. Otras áreas donde se pueden colocar las rejillas son los ingresos a la cocina y a la lavandería, porque suelen ser áreas vedadas para los menores de seis años por los peligros de quemaduras, cortes e intoxicaciones.

Quizás suene exagerado pero también se recomienda fijar a la pared algunos artefactos, como los estantes y televisores, cuya caída es un peligro latente para un niño.

PROCESO DE APRENDIZAJE
El baño es otra zona que presenta desafíos para la seguridad de los niños. Allí lo más recomendables es intalar un antideslizante. En el mercado se ofertan de diversas formas, colores y costos.

No olvide colocar protectores en los tomacorrientes y enchufes de la casa para impedir que la curiosidad del niño lo lleve a sufrir una descarga eléctrica. Instale además esquineros de goma en mesas y escritorios. Estos productos pueden significar la diferencia entre un susto y el primer chinchón del bebé.

También se puede recurrir a los aseguradores de cajones y a los topes o clips retenedores de puertas, para evitar los golpes en sus pequeños deditos o que queden atrapados en alguna habitación.

La remodelación más importante es aquella que debemos hacer desde la propia experiencia y es que, como padres, tenemos que ver los accidentes como un hecho que forma parte del proceso de aprendizaje de nuestros niños. Por ello, nos corresponde tomar las medidas que minimicen su ocurrencia o gravedad, así como estar preparados para saber reaccionar cuando llegue el momento.

✎ Escribe: Silvia Mendoza

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