Mamá y Familia

¿Cómo podemos educar a nuestros hijos sin patrones machistas?

Todo comienza en casa, cuando ambos padres tienen los mismos derechos y un reparto igualitario de deberes.

¿Cómo podemos educar a nuestros hijos sin patrones machistas?

Desde pequeños, es importante que tanto los hijos varones como las mujeres ayuden en las mismas tareas del hogar.

Martes 14 de agosto del 2018

Vivimos en un entorno donde los derechos no siempre son igualitarios. Una sociedad que en pleno 2018 enseña que las niñas son dóciles y complacientes, mientras que los niños son temperamentales y competitivos. Que el rosado es sinónimo de femenino y el azul de masculino; que los juguetes para las niñas se inspiran en el ámbito doméstico, mientras que los de varones se vinculan al uso de la fuerza o del ingenio.

¿Exagerado? En absoluto, el 74% de la población está convencida de que somos un país machista, según la encuesta Pulso Perú de Datum Internacional. Incluso, el presidente Martín Vizcarra ha resaltado la necesidad de “desterrar los patrones de machismo”.

El primer paso para el cambio es reconocer el problema, en eso estamos. Pero ahora cómo materializar los buenos deseos de construir una sociedad tolerante y respetuosa. La respuesta inmediata es criar y educar niños y niñas en condiciones de igualdad, sin patrones de machismo. En los últimos años, se ha reforzado la tarea de empoderar a las niñas, pero qué pasa con la crianza de los niños.

RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS

Silvia Ochoa, directora del centro terapéutico Bien Estar, afirma que combatir la crianza con patrones machistas es un trabajo que debe involucrar a hombres y mujeres, padres y madres, pues todo comienza en casa con el ejemplo que se da a los hijos, tanto en la forma de relacionarse entre los padres y en cómo se reparten los deberes y derechos en el hogar. “Para combatir el machismo tenemos que desterrar la idea de que una persona tiene más derechos que otra y una cosa fundamental es el reparto de las tareas domésticas”, afirma.

Por tanto, hay que enseñar a los chicos que la responsabilidad de los deberes del hogar no compete a un sexo en particular y que la participación tanto de los niños como de niñas es paritaria. Los chicos no deben sentirse ajenos a estas tareas ni las niñas deben verlas como de cumplimiento obligatorio.

Luego del ejemplo, vienen las opciones que les damos a nuestros hijos. A las niñas ya les estamos diciendo que ellas lo pueden todo, pero ¿estamos haciendo lo mismo con los niños? Silvia Ochoa explica que hay una tarea pendiente en cuanto a las expectativas de los padres y madres hacia los niños, pues esperamos que ellos sean competitivos, los proveedores del hogar y los que detentarán el poder. Entonces, se les permite tener “un carácter fuerte y arranques de ira”.

El psicoanalista Eduardo Gastelumendi explicó las consecuencias de este tipo de crianza en su artículo “El machismo en el Perú: indicador de pobreza”, publicado en El Comercio: “los niños criados en hogares machistas terminan siendo adultos que son como niños grandes: afectivamente infantiles, dependientes, engreídos, violentos, exigentes e impulsivos”.

En ese sentido, Ochoa aconseja trabajar mucho la capacidad emocional de los niños, a enseñarles que es positivo expresar las emociones, tener empatía, ser solidarios y justos. Hay que tener en cuenta que un niño criado bajo patrones machistas está expuesto a una alta toxicidad emocional y tienden a sufrir mucho, al igual que las personas que están a su alrededor.

Será un chico que tendrá que cargar con el peso de demostrar que es el macho protector, el más fuerte, el que manda, el que no llora. “Es una carga pesada que crea distorsiones, que es desgastante y peligrosa para las relaciones interpersonales y que puede generar desbordes muy dañinos”, advierte Ochoa.

LA ESCUELA
El colegio es el segundo lugar donde los niños pasan más tiempo. Por eso, la escuela será una aliada estratégica de los padres en una crianza sin machismo. La directora de Bien Estar aconseja estar atentos a los mensajes que imparten profesores y tutores, involucrarse en el cambio si es necesario y verificar que se brinde un trato igualitario a alumnos y alumnas.

El mismo consejo aplica para la red de apoyo familiar, así como para los cuidadores que nos apoyan en casa. Especial atención hay que tener con la información que consumen los niños, pues los medios de comunicación suelen estar infestados de contenidos machistas que barrerán en unos minutos los esfuerzos de los padres, que apuesten por la equidad de género en la crianza de sus hijos.

No descuide el lenguaje que normaliza el machismo, ya sea con el uso de términos femeninos en forma peyorativa o como insulto, difundiendo chistes machistas o imponiendo el genérico de niños para incluir también a las niñas.

Por último, hay que perder el miedo al feminismo y dejar de verlo como antónimo del machismo. No se trata de intercambiar el rol del opresor, sino de hacer que los niños entiendan que el mundo no se estructura a partir de ellos y que un futuro esperanzador incluye a sus pares femeninas, pero en estricta igualdad de condiciones.

✎ Escribe: Silvia Mendoza

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