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[VIDEO] Rocío Oyanguren: "Desde niña quería ser emprendedora"

La escritora, periodista y empresaria nos cuenta cómo compagina su vida como madre y emprendedora

La organización de Rocío Oyanguren ha sido su principal cómplice para compartir su tiempo como madre y profesional.

Lunes 25 de junio del 2018

Sube y baja las escaleras. Va a la sala, luego a la cocina, donde comienza a preparar un fetuccini a lo Alfredo para su hijo menor (Mateo) que está a punto de llegar del colegio. No hay minuto de quietud para Rocío Oyanguren, quien siempre tiene que estar en constante actividad. “Si no estoy en movimiento me desespero. Por eso, suelo pensar en nuevos proyectos. Tengo muchas ideas. Pero, entiendo que no se puede hacer todo”, comenta la empresaria.

Trabajó desde muy niña para ayudar en su casa: vendiendo comida, colaborando en la dirección de su colegio, como empleada del hogar. Cualquier cosa que ella se sentía capaz de vender o hacer lo convertía en negocio. “Lo de emprendedora lo llevo desde pequeña. Todo lo que hice y me pasó en la vida fue por algo. Eso me convirtió en la persona que soy ahora. Una mujer con mucho carácter y con valores muy definidos”, señala.

A MIL POR HORA
El esfuerzo y empeño de Rocío la llevó a lograr sus objetivos. Obtuvo un buen trabajo, viajó, tuvo una vida social activa y se dio los gustos que de chica no pudo. “Cuando algo bueno me llegaba me aferraba a eso. Puede sonar frívolo, pero recién estaba viviendo mi niñez y mi juventud. No quería dejarlo. Al crecer, fui teniendo muchos miedos de que me volviera a pasar lo mismo. Por eso, cuando me preguntaban si tendría hijos decía que no”. Pero como en la vida casi nada es como uno lo planea, la exitosa empresaria quedó embarazada.

“Entré en depresión. Pero pasaron 4 ó 5 días y dije: no. Si yo he tenido siempre el control de todo ¿cómo no voy a tener control de mi embarazo? Desde el principio, lo único que tuve claro es que yo no iba a ser la versión típica de una mujer embarazada”, confiesa Rocío, quien durante sus 9 meses de gestación continuó usando tacos. “Debía seguir siendo la misma de siempre: bien ‘entacada’, maquillada, peinada y con las uñas bien puestas”, agrega entre risas la fundadora de Comunicación Activa, empresa dedicada al rubro de las relaciones públicas.

EQUILIBRIO Y CONSTANCIA
De lunes a viernes se levanta muy temprano para salir a correr o ir al gimnasio. Regresa a casa, atiende a sus hijos y sale a trabajar. “En la oficina me puedo poner a escribir entre 5 ó 6 horas y nadie me para. Cuando escribí mi libro "¿Yo? ¡¿Madre?!" iba a la oficina a las 10 de la noche (cuando mis hijos ya estaban durmiendo) y regresaba a mi casa a las 2 de la madrugada. Es que así soy yo, cuando quiero algo sacrifico mi sueño”, cuenta con certeza.

La organización ha sido su principal cómplice para compartir su tiempo como madre y profesional. “No dejo de hacer las cosas que me gustan. Ya sea salir con mis amigas y tomarme un vino o dormir un rato más. No me interesa ser una mamá perfecta, porque no lo voy a ser. Yo intento, solo intento, que Mikela y Mateo aprendan esto del emprendimiento. Que nada es fácil y que todo cuesta”, afirma la escritora.

✎ Escribe: Francessca Huané

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