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[VIDEO] Taxi Mamá SOS: chicos seguros, madres tranquilas

El temor que le generaba a Marianella Chávez que sus hijos se trasladaran en taxis dio origen a un servicio exclusivo para niños.

Esta novedosa propuesta de taxi hoy cuenta con 40 mamás que van en busca de sus clientes por todo Lima Metropolitana.

Viernes 27 de julio del 2018

En el primer piso están Javiera (5 años) y Juan Pablo (3 años) jugando con las almohadas de la sala. En el segundo piso, Aurora y Naid contestan llamadas como parte del equipo de trabajo de Taxi Mamá SOS. De esa manera, la familia y el trabajo de Marianella Chávez están en un solo lugar: su casa.
 
Una pequeña reja de madera ubicada en la escalera divide este hogar en dos. ‘Mamá ¿puedo subir?’, dice Javiera y desde la oficina se escucha un ‘Ya voy mi amor. Espérame un ratito’. Tener ambos espacios en casa supone de mucha paciencia y organización. “Subo y bajo, subo y bajo todo el tiempo. Pero ahora estoy presente en sus vidas”.
 
Durante los dos primeros años de su hija mayor, Marianella continuó trabajando en una oficina. Su hermana o la nana eran las encargadas de vigilar y cuidar de la pequeña. La frustración como mamá por no cuidar y estar vigilante de su hija creció aún más cuando Javiera empezó a asistir a estimulación temprana. “El temor de que la trasladaran sin mí era grandísimo. Siempre pedía que le colocaran todos los cinturones de seguridad”.
 
A Marianella le perturbaba la protección de los niños al viajar y aunque existen taxis por aplicativo que ofrecen los asientos de seguridad tampoco estaba tranquila. “Uno escucha de tantas violaciones, secuestros y robos. Era imposible mandar a mis pequeños en este tipo de servicio”, afirma.
 
Aparte, Marianella siempre recordaba a la hija de una amiga, que quedó sin poder caminar tras un accidente en carro con su papá. El hecho ocurrió porque la pequeña estaba con el cinturón de seguridad tradicional y no iba en los asientos especiales. Así que la inquietud estaba allí. Solo esperaba el momento para desarrollar su emprendimiento.

SEGURIDAD MATERNA
La imagen que se le venía a la mente al pensar en un proyecto era la de dos manos cruzadas abrazando un niño, como si se tratara de un cinturón de seguridad. “Solo una madre puede entender el cuidado que requiere un niño”. Así nace la idea de crear Taxi Mamá SOS con una propuesta completamente distinta a la que se consigue en el mercado. Este equipo, liderado por Marianella, ofrece un servicio exclusivo para niños y adolescentes en el que todas las conductoras son mamás.

“En los carros tienen: tapasoles, asientos de seguridad para niños de 0-4 años, elevadores para niños de 5 a 10 años, juguetes, pañitos húmedos, geles, bolsitas para el vómito y ‘tablets’ si es que las madres lo permiten”, menciona Marianella, quien comprende que todas esas cosas son necesarias al momento de trasladar a un niño, porque más de una vez ha tenido una emergencia con sus hijos en el carro.
A finales del 2016, la idea de Taxi Mamá SOS participó en el concurso de Startup Perú y ganó Ello representó un espaldarazo. Así el emprendimiento que empezó con el apoyo de cinco conductoras, hoy cuenta con 40 mamás que van en busca de sus clientes por todo Lima Metropolitana.
  
EMPRENDIMIENTO CONSCIENTE
Cuando apenas llevaban medio año de trabajo, Marianella y Sandra Córdova –su socia-fueron nominadas al premio Premio Internacional Mujer de Oro líder por Excelencia, que otorga la Comunidad Empresarial de Tratados Comerciales. Para su sorpresa, resultaron ganadoras por llevar un emprendimiento como mamá y empresaria a la vez, así como por pensar en aquellas madres que no tenían trabajo y ahora querían reengancharse en el mundo laboral.
 
Ahora, las mañanas de Marianella transcurren en la oficina y las tardes se las dedica a sus hijos, a menos que suceda una emergencia en el trabajo. “Puedo jugar con ellos, los baño, los recogo del colegio, los cambio. Siento que valió la pena”.  Su experiencia le ha enseñado que todo se logra con esfuerzo y perseverancia. “Quiero que sean honestos, que entiendan que no hay cosa fácil, que todo necesita de mucho empeño. Pero que siempre hay que intentarlo”, afirma y solo atina a estirar los brazos para recibir un apachurron de sus pequeños.

✎ Escribe: Francessca Huané

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