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Redacción ContentLab
Miércoles 12 de agosto del 2020

En la película “El niño que domó el viento”, un niño de Malaui descubre por casualidad un libro viejo que le permite repotenciar una bomba de agua con la que salva a su pueblo de la hambruna. Si ese niño puedo hacer eso con un solo libro, ¿cómo podría cambiarse la vida de miles de personas creando nuevas formas de acceso a la información? Esta pregunta se hace Karim Rifai, fundador de Uaiki, un proyecto que tiene como objetivo acercar los mejores contenidos educativos digitales incluso a comunidades que carecen de internet.

Saltar la brecha de internet se ha vuelto indispensable para la educación, debido a que en el Perú sólo el 36,7% de los hogares tiene conexión al ciberespacio, según datos del INEI. Por ello, si bien la ONU dictaminó en 2011 que el acceso a internet es un derecho humano, algunas iniciativas han optado por dejar de depender de esta herramienta.

APRENDIZAJE DISPONIBLE
El proyecto Uaiki, por ejemplo, ha creado Ucloud-Net, un sistema que permite acceder a 20 mil recursos y herramientas educativas disponibles en internet dirigidos a estudiantes de primaria, secundaria y educación superior, sobre diversas materias como salud, cultura, tecnología, ciencias, artes o deportes. Se trata de una plataforma adaptable a computadoras, tablets o celulares que, en caso de no contar con internet, se conectan a un servidor descentralizado que mantiene contenidos actualizados y restringe el acceso a contenidos pornográficos o violentos.

“Las posibilidades son ilimitadas, pero lo primero es poder conectar a las comunidades con esta herramienta, que es una mezcla de Wikipedia, YouTube y Google, gracias a la ola ‘open source’, que permite aprovechar al máximo miles de contenidos ya liberados de derechos”, comenta Rifai. “Sé que parte de la población tiene el potencial para ser genio en cualquier cosa, pero, lamentablemente, por la falta de acceso a oportunidades, esta genialidad se ve comprometida y no se explota”.

Más de 30 instituciones del sector público y privado se han sumado para canalizar esta herramienta en las distintas provincias del país. Para Uaiki, la prioridad son las personas que requieren acceso a la era digital para cambiar sus vidas. Por ello, en primera instancia, desarrollaron un paquete de recursos prácticos para solucionar problemas de baja complejidad y mejorar la calidad de vida de comunidades en cuestión de semanas. Así, impartieron conocimientos para construir un sistema ‘atrapaaguas’, un filtro de agua de cerámica o una bombilla solar a partir de una botella de agua.

ALFABETIZACIÓN ÚTIL
La Fundación Dispurse, por su parte, lanzó en 2017 Focus, una aplicación de ejercicios pedagógicos prácticos creada por neurocientíficos y pedagogos de Latinoamérica. Focus está diseñado específicamente para que personas de 20 a 44 años logren una alfabetización básica que les permita leer, escribir y contar en su vida cotidiana.

Según el INEI, poco más de 1 millón 300 mil personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir. Pero, como apunta Ruth Anastacio, directora de la Fundación Dispurse, esta cifra no considera a los analfabetos funcionales: aquellas personas que estudiaron algunos años y que con el pasar del tiempo olvidaron lo aprendido.

“En el Perú, la educación pensada para los adultos es una réplica de la educación escolarizada y se termina aplicando métodos creados para personas de 7 u 8 años en personas de 40 o 50”, explica Anastacio. “No se trata de enseñar a leer, sino de hacer que esa experiencia sea útil, por ejemplo, para una persona que tiene liderazgo pero no sabe formular un oficio, o para un comerciante que ha aprendido a vender por necesidad pero se trunca ante operaciones más complejas que podrían aumentar sus posibilidades”.

Atendiendo este problema, Focus permite adquirir estas habilidades en un plazo de seis a ocho meses, incluso a personas sin conocimientos previos, internet o tutores. Hasta la fecha, más de 2 mil personas han participado de estos programas en Cajamarca, Cusco, Apurímac, La Libertad y Lima.

Así, mientras el país trabaja por llevar conexión de internet a un mayor porcentaje de la población, iniciativas como las expuestas buscan resolver problemas urgentes en materia educativa. De esta forma, el Perú avanza hacia el cumplimiento del cuarto objetivo de desarrollo sostenible establecido por Naciones Unidas: la educación de calidad.

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