¿Cómo mantener la salud mental durante la pandemia? ¿Cómo mantener la salud mental durante la pandemia?

¿Cómo mantener la salud mental durante la pandemia?

Redacción ContentLab
Viernes 24 de julio del 2020

En abril, el Ministerio de Salud (MINSA) aprobó la Guía Técnica para el Cuidado de la Salud Mental de la Población Afectada, Familias y Comunidad. La premisa fue clara: ansiedad, temor, tristeza, preocupación, cambios en el apetito y sueño se presentarían como respuestas naturales a la coyuntura crítica, y debían ser atendidos.

La atención a la salud mental es un factor clave en estos meses de escaso contacto social y temor al contagio. Según lo ha planteado el departamento de psicología del King College de Londres, toda política pública creada para este contexto será exitosa si también contempla reducir las secuelas psicológicas de este periodo.

En el Perú, según cifras del MINSA, anualmente el 20% de los adultos y el 21% de los niños y niñas requiere atención por algún fastorno mental. Sin embargo, hoy la ayuda debe extenderse también a quienes han visto perjudicada su salud mental a raíz de la pandemia. La atención de estos problemas se hace incluso más urgente en una sociedad como la limeña, que suele negar su vulnerabilidad por concebirla como un aspecto negativo, aclara Carolina Méndez, coordinadora del Programa de Salud Mental de la Municipalidad de Lima.

En 2018, por ejemplo, solo dos de cada diez personas con problemas de salud mental en el país recibió ayuda adecuada, según datos de la Defensoría del Pueblo resaltados en las mesas de trabajo que realiza la asociación Perú 2021 junto con diversas instituciones del sector público, privado, académico y la sociedad civil. El trabajo de este grupo es especialmente importante en esta materia, pues construye rutas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) planteados por Naciones Unidas, como la salud y el bienestar de todos y todas.

CONTENCIÓN INMEDIATA
“Cuando empezamos a ver todo lo que la gente comentaba sobre sus ansias de salir a la calle, supimos que debíamos adaptar nuestro sistema de atención a la coyuntura”, explica Méndez, quien desde la comuna limeña se encargó de lanzar Lima Te Escucha, un canal de atención telefónica para casos urgentes de afectaciones mentales. Hasta la fecha han alcanzado a más de 1100 personas de distintas edades, incluyendo casos de otras ciudades del país.

“A diferencia de una psicoterapia, que requiere un conocimiento de la historia del paciente, aquí el reto es brindar una atención de contención inmediata y dar a los pacientes las herramientas necesarias para reencontrarse con sus propias capacidades para lidiar con este tipo de situaciones”, explica la representante.

Del mismo modo surgió Psicología por el Perú, una iniciativa que empezó con diez psicólogas independientes y alcanzó hasta cuarenta miembros durante los momentos más intensos de la pandemia. Los bachilleres de este grupo dedican parte de su tiempo a difundir información útil en las redes sociales, mientras que los licenciados brindan consultas gratuitas de 35 minutos a personas que lo requieren.

En este caso, se solicita el servicio llenando un formulario digital en el que se indica características personales y síntomas que se han presentado. De acuerdo a esta información, se asigna un psicólogo idóneo para cada paciente.

NOS PASA A TODOS
Ambas iniciativas corroboran la misma tendencia: un tránsito desde los casos de ansiedad y depresión en los primeros meses de la pandemia hacia la compleja relación con la enfermedad y los procesos de duelo en las últimas semanas.

Alessandra Casso, coordinadora de Psicología por el Perú, rescata que, además de la atención urgente que requiere esta época, esta es una oportunidad para identificar personas que necesitan procesos terapéuticos de más largo aliento y que no lo sabían.

“En la normalidad quizá debía pasarnos algo muy personal para ver nuestras emociones afectadas, pero la pandemia es algo que le está pasando a todos a la vez”, explica Casso. “Ya sea por estar mucho tiempo encerrado en la casa, por no poder abrazar a un ser querido o por la pérdida de una vida, nuestros aspectos psicológicos y emocionales han sido removidos. Debemos aceptarlo y saber que hay mecanismos para buscar ayuda”.

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