Redacción ContentLab
Miércoles 04 de septiembre del 2019

Durante más de diez años, Matías Ballón director de la asociación Alto Perú, situada en uno de los barrios de mayor vulnerabilidad en Chorrillos, ha trabajado para que más de 300 niños y más de 70 familias del sector desarrollen sus habilidades mediante el surf y el muay thai y, recientemente, mediante la organización comunitaria.

La asociación Alto Perú se fundó en 2008 por Diego Villarán, quien vive en el mismo barrio y decidió usar su escuela de surf para enseñar gratuitamente este deporte a niños de la comunidad menores de 12 años. “Muchos de los jóvenes a los que enseñábamos, años después, terminaban en la cárcel o vendiendo drogas. A raíz de eso, pensamos que era mejor enfocarnos en los más chicos y crear agentes de cambio en la comunidad que lideren, se apropien de su barrio y promuevan la cohesión social para que se autogestione el cambio”, explica Matías Ballón cofundador del proyecto. 

El resultado de este esfuerzo se refleja desde un joven que deja de robar para reincorporarse al colegio, como es el caso de uno de los chicos con los que trabajamos, quien nació en el corazón del barrio y hoy está entrenando, trabajando y surfeando, hasta Alexander Chávez, quien fue campeón mundial en muay thai en juvenil y en mayores, en 2017. 

“Cada niño es un mundo”, dice Ballón. Comienzan jugando y expresando sus emociones en un ambiente seguro, con reglas, y adultos que los respetan. Luego se desarrollan y, si existe compromiso y asumen las responsabilidades con éxito, pueden volverse instructores mediante capacitaciones.

“El muay thai caló fuertemente en el barrio por servir como una manera de canalizar la violencia. Empezamos a hacer muay thai en la calle en la plaza los sábados”, recuerda Ballón. Hoy, en cambio, han logrado tener un espacio privado de entrenamiento en Chorrillos.

En tanto, en muay thay como en surf puede inscribirse cualquier persona interesada en aprender, pero, a diferencia de cualquier otro lugar de entrenamiento, el pago de estas clases ayudan a que otros jóvenes con recursos escasos puedan entrenar gratuitamente.

RECUPERAR EL ESPACIO PÚBLICO
El segundo programa de impacto social de Alto Perú se inició hace cerca de 3 años. Los fundadores identificaron la necesidad de recuperar el espacio público en abandono, como basurales o parques deteriorados.

Hoy, Alto Perú está formado por un equipo multidisciplinario, conformado no solo por deportistas, sino también por arquitectos y psicólogos, que brindan soluciones junto con los actores principales: los vecinos.

“Lo que hacemos es promover la cohesión social usando la transformación de espacios públicos. Nosotros facilitamos el proceso. Hacemos pircas, limpiamos la calle cuatro sábados seguidos, y a través de ese vínculo se empezamos a armar el equipo. Luego, se puede pensar en algo más grande y se plantean los objetivos. Hemos transformado varios espacios en la comunidad”, explica Ballón.

Alto Perú es un barrio que ha sido relegado por años por las autoridades. Para Ballón, los motivos de esto son varios. “Primero, es una comunidad pequeña y representa pocos votos. Es informal, no tienen títulos de propiedad porque están sobre patrimonio histórico. Ha estado en el abandono. Una gran parte del barrio no tiene agua, no pasa el camión de basura, entonces es sucio; es oscuro, se vende drogas”, enumera.

Sin embargo, afirma, que los esfuerzos ya se vienen notando y, hoy, asegura que si bien muchos de estos problemas sociales y de escasez de recursos prevalecen, los jóvenes del barrio están más empoderados.

“Si quieres hacer un cambio tienes que conocer a los actores, empatizar y entender la problemática. Nuestra metodología parte por buscar la riqueza donde otros no la encuentran”, dice Matías Ballón, convencido de que ayudando a la gente a organizarse se pueden forjar comunidades más sostenibles, objetivo 11 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. 

PATROCINADORES