¿Cómo es el impacto psicológico en la emergencia sanitaria? ¿Cómo es el impacto psicológico en la emergencia sanitaria?

¿Cómo es el impacto psicológico en la emergencia sanitaria?

Redacción ContentLab
Miércoles 02 de septiembre del 2020

Si bien la pandemia del coronavirus ha tenido repercusiones económicas y sociales en toda la población, no ha afectado a todos por igual. Son los sectores vulnerables y desfavorecidos los más impactados por la emergencia sanitaria y, por lo tanto, los que más sufren sus consecuencias a nivel psicológico. Esto lo sabe muy bien Carmen Contreras Martínez, directora del programa de Salud Mental de Socios En Salud (SES), una organización médica que desde 1996 trabaja en los sectores más pobres del Perú, cuidando de la salud de las personas.

Para entender la magnitud de las brechas en el acceso a la salud, Contreras pone de ejemplo a Carabayllo, en Lima Norte, donde un 23.1% de la población no cuenta con los recursos económicos necesarios para cubrir una canasta básica de alimentos. Allí, los habitantes de sectores como Punchauca o Chocas deben realizar un recorrido de una hora y media para llegar al hospital más cercano.

Cuando se decretó la cuarentena, estas brechas se exacerbaron. El temor al contagio en personas adultas generó mucha ansiedad, comenta la especialista, por lo que hicieron énfasis en la educación respecto al COVID-19 y su prevención. Sin embargo, la información no es suficiente. “Nos encontramos con la falta de acceso a agua, un elemento básico para evitar el contagio. Al inicio era muy sencillo decir ‘tienes que aislarte’, pero al otro lado del teléfono los pacientes decían: ‘pero solo tengo un cuarto’. ¿Cómo le dices a una persona enferma con coronavirus que tiene que aislarse, si solo tiene un espacio donde vive, cocina y duerme?”

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, la situación actual de emergencia podría desencadenar en mayores problemas de salud mental en una proporción de la población. El estrés, la angustia y la ansiedad —producto de problemáticas como el encierro, el temor a contagiarse, las pérdidas financieras, la falta de suministros, el deceso de familiares e incluso situaciones de violencia doméstica o violaciones sexuales— han derivado, en muchos casos, en depresión y traumas.

Una nueva forma de atender

Sin poder atender presencialmente a las comunidades, el equipo de Socios en Salud —en alianza con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID Perú)— buscó la manera de acercar los servicios de salud mental a la población más vulnerable, para tratar estas problemáticas. Bajo esa premisa se lanzó en abril el ‘chat bot’ de Salud Mental, un aplicativo móvil que ofrece apoyo psicoemocional en el contexto de la COVID-19. Su cobertura se extiende a todo Lima y ocho provincias.

Después de responder 13 preguntas, la app establece un puntaje que ayuda a identificar la sintomatología del paciente. La información almacenada por medio de estas evaluaciones llegan a la central del SES de forma segura y confidencial. Dependiendo de la gravedad de cada caso, se deriva a primeros auxilios psicológicos —una intervención de cinco sesiones, una por semana— o soporte emocional por duelo, que consta de siete sesiones remotas y gratuitas.

Así, lograron el objetivo de brindar apoyo a las personas que más lo necesitan. Pero en ese camino advirtieron que la aplicación solo estaba disponible en castellano. Esto dejaba afuera a la población quechuahablante, cuya lengua no se ha institucionalizado en muchas zonas del país. Para sumarlos, se contactaron con la agrupación Quechua para Todos y, junto con el Ministerio de Salud, desarrollaron Kuska, una versión en quechua de la misma aplicación. Esta ha sido implementada en Ayacucho, Junín, Apurímac y Huancavelica, entre otras regiones, así como en las redes de salud y centros de salud mental comunitarios Hawka Kawsay.

De los más de 1500 pacientes atendidos a través del aplicativo, un 77% reportó un probable problema de salud mental. En casos de mayor complejidad, estos se enlazan con los establecimientos de salud, los centros de salud mental comunitarios o los institutos de salud mental más cercanos al usuario. Además de la terapia de duelo, se realizan grupos de ayuda mutua para que las personas que han perdido un familiar puedan conectarse a una terapia grupal.

“Las necesidades más fuertes están en las comunidades. Necesitamos unir más esfuerzos para llegar a estos grupos. Por ahora de manera remota, pero luego de la pandemia tiene que ser de otra manera”, dice Carmen Contreras, confiada en que esta coyuntura puede marcar un precedente para alcanzar uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU con los que el Perú se ha comprometido: la salud y el bienestar de todos y todas (ODS 3).

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