Sinfonía por el Perú: así se transforma vidas mediante el arte
Sinfonía por el Perú: así se transforma vidas mediante el arte

Sinfonía por el Perú: así se transforma vidas mediante el arte

Redacción ContentLab
Lunes 12 de octubre del 2020

Cuando se habla de desarrollo, el arte suele quedar relegado. Sin embargo, un país no depende solamente de la mejora de los servicios básicos de salud, vivienda y educación. Aunque el arte es visto muchas veces como un privilegio, democratizar su acceso podría ser una poderosa estrategia de transformación social, especialmente para los jóvenes de distritos vulnerables en contextos donde predomina la pobreza, la delincuencia y el trabajo infantil.

Sinfonía por el Perú es una prueba de ello, y a una escala nunca antes vista en Perú. Liderado por el tenor Juan Diego Flórez, este programa social fundado en 2010 ha logrado acercar a la música a más de 30 mil niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años de edad (provenientes en su mayoría de zonas vulnerables de 13 regiones del país) y generar un impacto positivo en sus vidas y su entorno. Y lo ha hecho de forma gratuita, mediante una metodología orientada al desarrollo personal y social.

A través de los llamados núcleos o unidades de formación musical, repartidos en 18 sedes en todo el Perú, los estudiantes se organizan en coros, orquestas sinfónicas, ‘big bands’ y grupos tradicionales de música. Niños y jóvenes que viven en lugares más alejados tienen a su disposición 17 módulos, mientras que los mayores de 14 años puede participar también en dos talleres de lutería para la creación de instrumentos musicales.

[fotografía del Facebook oficial]

“No necesitan saber música ni se les hace una evaluación previa. Lo importante para nosotros no es formar músicos sino mejores personas, a través de la música”, explica Jose Cabrera, coordinador de proyectos de Sinfonía por el Perú. Esto no ha sido impedimento para que el coro central y la orquesta infantil y juvenil se presenten en grandes escenarios, como el Festival de Lucerna (Salzburgo), el Teatro Reina Sofía (Madrid), o, sin ir más lejos, la Plaza de Armas de Lima, junto a su fundador, Juan Diego Flórez.

Además de clases semanales, el programa consta de una metodología asesorada por un equipo multidisciplinario que busca que la práctica musical permita a los niños, niñas y adolescentes desarrollar cualidades como la disciplina, la responsabilidad, la constancia, la tolerancia y la solidaridad. “El éxito individual no sirve si no es colectivo”, explica Jose.

Hoy, ante la imposibilidad de reunirse físicamente para sus ensayos, los músicos y coristas continúan con sus clases de manera virtual, a través de la plataforma Sinfonía Digital, desarrollada en alianza con Fundación Telefónica. En tiempos de confinamiento, esta plataforma ha resultado una valiosa herramienta para aprender y reforzar contenidos, así como mantener a los beneficiarios conectados a través foros de discusión, teoría musical y herramientas interactivas.

EL PODER DE LA COMUNIDAD

Sinfonía por el Perú ha realizado dos evaluaciones de impactos en 2014 y 2018, a cargo del Grupo de Análisis para el Desarrollo - GRADE. Los resultados son concretos y medibles:

  • En el ámbito personal, los beneficiarios han reducido en un 75% el embarazo adolescente
  • En el ámbito educativo, han aumentado en un 34% la autoeficacia escolar
  • En el ámbito familiar, han reducido hasta en un 90% el trabajo infantil

¿Cómo se forjó cambios tan satisfactorios? Sinfonía por el Perú ha encontrado que, en contextos de inseguridad y vulnerabilidad, la música ha permitido a los beneficiarios del programa aprovechar su tiempo libre en actividades que les generan satisfacción y establecer relaciones sanas a través de la música, vinculándose de manera positiva con su entorno.

[fotografía del Facebook oficial]

Otros indicadores revelan un impacto positivo del programa no solo en niñas y adolescentes, sino también en los padres:

  • 42% menos uso de castigo físico por desobediencia
  • 57% menos relaciones sexuales sin protección para las mujeres

Así, la relación entre los compañeros se fortalece y la incorporación de sus padres al programa permite generar una comunidad en la que todos se sientan parte. “Buscamos que sea integral. Que genere nuevos hábitos y se extienda en la familia y en el colegio”, comenta Jose.

Los resultados demuestran lo que Jose afirma: “Sinfonía por el Perú es una prueba fehaciente de que, a través de la práctica colectiva, periódica y constante de la música, es posible cambiar vidas”.

 

Fotografía abridora: Andina.pe

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