Reciclaje: ¿qué hacer con el aceite de cocina usado? Reciclaje: ¿qué hacer con el aceite de cocina usado?

Reciclaje: ¿qué hacer con el aceite de cocina usado?

Redacción ContentLab
Viernes 23 de agosto del 2019

En Latinoamérica es común cocinar frituras: una familia de cinco personas consume, en promedio, alrededor de 1 litro de aceite al mes. Una mitad de éste se queda en los alimentos y la otra es vertida directamente en el sistema de alcantarillado. ¿El problema? Un litro de aceite de cocina usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua y obstruir las cañerías, según el Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina (INTI). En el mar, esta capa de aceite bloquea la luz y el oxígeno, impide la fotosíntesis y mata la flora y fauna. Con lo cual la economía circular, aquel modelo que se basa en reducir, reciclar y reusar, se vuelve clave. 

Pero hoy, los avances de la tecnología permiten evitar esta contaminación y reciclar el aceite para convertirlo en biocombustible. Ya cientos de personas en el mundo utilizan biodiésel (también conocido como biocombustible) realizado a partir de aceite reciclado que Bioils Perú comercializa con diferentes empresas generadoras de energía sustentable.  

Esta empresa ofrece un servicio de recolección de aceites vegetales de fritura en Latinoamérica. En cuatro años su volumen de venta se ha incrementado a más 30 mil toneladas de aceite al año, con más de 20 mil restaurantes colaboradores.

Si bien trabaja en la mayoría de distritos de Lima, tiene mayor presencia en Miraflores, San Isidro y San Borja. “Las normas y fiscalización en restaurantes y lugares donde expenden comida es más estricto y obligan a los restaurantes a segregar los recursos, uno de ellos el aceite de cocina”, explica Jason Maravil, Jefe Comercial de Bioils Perú.  

Maravil dice que ha sido testigo de la mayor concienciación ecológica sobre el descarte de residuos. “El peruano está tomando más conciencia del medio ambiente. Ya no es solo monetario el intercambio del aceite, ahora están pidiendo certificado de calidad”, explica.

Por ejemplo, en 2018, en Cusco, se inauguró en Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel la primera Planta de Transformación de Aceite en Biodiésel y Glicerina donada por AJE y Reborn, empresa peruana que convierte el aceite en biodiésel. Con esta planta recolectan el aceite vegetal usado en los hogares, albergues y restaurantes de Machu Picchu.

Cada mes, producen 600 galones de combustible biodiesel 20 galones diarios y se evita que seis mil litros de aceite usados sean vertidos al río Vilcanota. También convierten el aceite en glicerina para hoteles, la basura orgánica en abono para replantar alrededor de Machu Picchu y segregación de plástico para reciclar más y reducir la cantidad de residuos en Cusco. 

Este objetivo alcanzado en Cusco es uno de los que José Huari, jefe de Operaciones de Bioils Perú, quiere replicar en Lima: ya no solamente exportar el aceite refinado como materia prima, sino convertirlo en biocombustible y venderlo con valor agregado. “Sería algo muy positivo”, dice Huari, convencido de que la energía asequible, sostenible, moderna y no contaminante (ODS 7) es el futuro.

JABONES ORGÁNICOS
Bioils entrega al colaborador un contenedor para almacenar el aceite de fritura y de manera semanal, quincenal o mensual recolectan el aceite. Luego se filtra y, libre de desechos —humedad, impurezas y residuos sólidos— es derivado a un proceso de refinación. Esa materia prima de calidad se exporta para ser transformada en biodiesel en Europa y EE.UU.

Bioils capta solo el 35% del aceite vegetal de fritura que se produce en Lima. Gran parte del resto es captado por un mercado informal muy grande, dice Huari, de Bioils. Para tratar de combatirlo, han realizado un convenio con Alicorp, con el objetivo de recolectar el aceite de sus clientes y garantizar el 100% de la trazabilidad, es decir, el recorrido del aceite hasta su destino final. Además, cuenta con certificaciones que garantizan la reducción de gases de efecto invernadero y la calidad de los procesos.

Otra manera de prevenir y reducir la contaminación de las aguas residuales con aceite de cocina es la que ofrece Reciclando Aceite, una organización que promueve la utilización de aceite vegetal usado como materia prima en la elaboración de jabón y velas artesanales.

Mediante programas de sustentabilidad a empresas, instituciones educativas, ferias sustentables o centros comunitarios, explican cómo reciclar aceite de una manera lúdica y divertida. El objetivo de Miuki Barriga, su fundadora, es concientizar a las personas sobre la importancia del cuidado del medio ambiente, y dar a conocer la responsabilidad que las personas tienen con sus acciones en la vida diaria.

“Si te gusta comer frituras y utilizar aceite en tu cocina, ahora puedes hacerte cargo de lo que estás generando. Esto se conoce como economía circular: aprovechar los recursos y su reutilización”, dice Miuki, y explica que todos pueden producir sus propios jabones. Estos son biodegradables y, a diferencia de los convencionales, no contaminan el agua.

Para seguir concientizando, el 24 de agosto realizarán una ‘jabonatón’ (un encuentro virtual simultáneo de productores de jabones con aceite reciclado de varias ciudades del mundo como Perú, Chile, Colombia, Argentina y España-) y reciclarán muchos litros de este residuo para convertirlos en jabón y donarlos, el 15 de octubre, en el Día mundial de lavado de manos.

Foto principal: AquaFondo.org.pe

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