video
Redacción ContentLab
Lunes 17 de agosto del 2020

La pandemia del coronavirus ha resucitado el plástico de un solo uso. Si bien en el 2018 el Estado inició la prohibición gradual de este tipo de materiales en productos descartables, el riesgo de contagio hoy ha hecho de primera necesidad las mascarillas, los guantes, los mandiles y las bolsas plásticas de desecho inmediato, así como un gran cantidad de material médico. Las ocho millones de toneladas de plástico que se arrojan al mar cada año, según datos de la ONU, sin duda aumentarán.

Las consecuencias ambientales aún no se pueden determinar, pero algunas cifras pueden dar una idea de la magnitud. Según la Agencia Sinc, solo en marzo China exportó cerca de 4 mil millones de mascarillas, 37 millones de trajes de protección y casi 3 millones de kits de detección de la COVID-19. Todo hecho de plástico para ser descartado a corto plazo.

“Es un desastre ambiental porque va a aumentar la cantidad de plásticos vertidos al mar, que es el basurero del planeta, y esto tendrá consecuencias muy tristes para las especies” apunta Francisca Barrios, creadora de “Un plástico a la vez” y “Héroes del planeta”, dos iniciativas que buscan mitigar el daño que causan los plásticos que llegan al mar.

EVIDENCIAR EL PROBLEMA
Desde hace ya unos años, mientras nadaba, surfeaba o buceaba en el mar, Barrios adoptó la buena costumbre de almacenar en su wetsuit los residuos plásticos con los que se cruzaba. En varios de los primeros videos que subió a sus redes sociales se le puede ver sacando bolsa tras bolsa de sus mangas, como si fuera un mago.

“Trabajando en el mundo académico tenía mucho acceso a información y cifras muy duras que presentaban un trasfondo de terror, y estar en el mar me permitía ver lo que es el deterioro de un ecosistema, lo que es un ave playera con plástico enredado en las patas o el fondo marino barrido por pedazos de plástico”, recuerda.

Lo que parecía una acción menor se convirtió en una plataforma de divulgación de los materiales muertos en el mar: desde 2018, “Un plástico a la vez” es una estrategia comunicacional que busca que los niños puedan reconocer este problema y, de esta manera, discutir la problemática en casa.

“Insertar el tema en las familias es crucial porque es ahí donde la educación escolar sobre estos temas muchas veces se trunca”, explica Barrios. “Además, finalmente son los menores los que van a seguir viendo y experimentando las consecuencias más drásticas de este problema”.

NUEVA VIDA AL PLÁSTICO
Eventualmente, las corrientes del mar permitieron a Francisca identificar el origen de algunos de estos residuos. Así llegó hasta el circuito de pesca artesanal de Pucusana, donde estudió los tipos de plásticos que se utilizan, la frecuencia de su uso y cómo se descartaban. La gran cantidad de costales que se utilizan para la cadena de frío de los pescados, entendió, se podían reciclar. El objetivo fue claro: traer de vuelta a tierra los residuos de la pesca artesanal después de cada jornada de trabajo y, una vez ahí, recopilarlos para evitar que terminen en rellenos sanitarios. Ahora el material se almacena y se transforma en materia prima, como el ‘pellet’.

Así, con el apoyo de los pescadores, los vecinos y el municipio, nació “Héroes del planeta”, una comunidad de pescadores que promueve una cultura de pesca responsable. El trabajo de este grupo suma hacia la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) firmados por los países miembros de Naciones Unidas; en específico, puede vincularse con los ODS 12, 13 y 14: Producción y consumo responsables, Acción por el clima y Vida submarina.

Desde junio de 2019, con el apoyo de la municipalidad de Pucusana, la capitanía y el gremio de pescadores, se han recuperado más de 1500 kilos de plástico. Al menos 250 mil peruanos dependen de la pesca para vivir, por lo cual es necesario que se implementen políticas de regulación para dicha actividad, según advirtió el Instituto del Mar Peruano en 2019. En ese escenario, extender iniciativas como esta es una misión urgente.

“Si bien la pandemia ha estimulado nuevamente el uso de plástico, la situación, a largo plazo, es beneficiosa para el desarrollo sostenible porque nos estamos dando cuenta de nuestra fragilidad, vulnerabilidad y dependencia colectiva”, sugiere Barrios. “Esta crisis está evidenciando nuestro carácter colectivo y eso puede generar cambios interesantes a nivel mundial y comunitario”, confía.

PATROCINADORES