Reciclaje formal, el reto en el que todos estamos involucrados Reciclaje formal, el reto en el que todos estamos involucrados

Reciclaje formal, el reto en el que todos estamos involucrados

Redacción ContentLab
Lunes 31 de agosto del 2020

En mayo de este año, el Ministerio del Ambiente lanzó la campaña “En casa yo reciclo”, con la que busca que cada hogar seleccione, segregue y recicle los residuos sólidos que produce. Así, el Gobierno promueve que los ciudadanos se conviertan en el primer eslabón de la cadena del reciclaje. 

Pero, una vez que los desechos salen de casa, surge un problema: de las 180 mil personas que se dedican al reciclaje en el Perú, el 93% lo hace de manera informal, en condiciones laborales precarias e insalubres, según datos de la organización Ciudad Saludable. 

“Muchas veces celebramos el reciclaje doméstico cuando separamos nuestros propios residuos, pero no nos damos cuenta que no sabemos nada de las persona que recogen esos mismos residuos”, señala Nadia Duffó, integrante de la plataforma Voces del Reciclaje, un proyecto de comunicación creado por cuatro estudiantes universitarios que busca difundir la información sobre el mundo laboral de estos trabajadores. 

A pesar de ser una pieza indispensable del recojo de residuos, no forman parte de la mayoría de sistemas públicos y son los que menores ganancias reciben por su trabajo, lo que les obliga a subsistir día a día. Además, la salud de los recicladores, por ejemplo, está expuesta por posibles contactos con materia fecal, residuos químicos, material tóxico, agujas contaminadas o metales pesados.

"Debemos entender que quienes se dedican a esto, lo hacen porque su educación y experiencia les impide ingresar a otros trabajos”, explica Duffó. "Es la necesidad lo que los obliga a buscar una opción rápida de supervivencia". 

Condiciones adecuadas

Mejorar las condiciones de trabajo para los recicladores es posible, como prueba la experiencia de la organización Turismo Cuida en la ciudad de Cusco. A través del programa “Recusco”, ha logrado formalizar a ocho asociaciones de recicladores que han beneficiado a 44 familias con un 40% más de ingresos económicos, además de equipos de protección y acompañamiento profesional y de sensibilización, así como reconocimiento oficial de las localidades donde trabajan.

Después de percatarse de que solo el eslabón turístico producía anualmente 200 toneladas de botellas de plástico, Turismo Cuida decidió garantizar el recojo y la trazabilidad de estos productos, para que no terminaran en botaderos. Para ello se capacitó a 82 empresas turísticas en el correcto desecho de plásticos, papel, cartón, metal y aparatos electrónicos. Así, los recicladores —que ya desarrollaban este trabajo, pero sin una dinámica posible de ser gestionada— han podido acopiar por primera vez amplias cantidades de material compactado, limpio y segregado. 

“Hemos entendido que la formalización es un reto muy grande para estos trabajadores porque, además de no tener una escolaridad completa —lo que les impide comprender la burocracia de este proceso—, si logran formalizarse están sujetos a impuestos y requieren manejar temas contables”, explica Marlene Espinoza, miembro del comité directivo de Turismo Cuida. “Nosotros buscamos demostrarles que la asociatividad entre acopiadores puede ser la clave para obtener mejores condiciones”. 

Los logros obtenidos con el reciclaje —un mundo nuevo para esta empresa del sector turístico— los ha motivado a dar un paso más: a inicios de año iniciaron la marcha blanca de una aplicación que pone en contacto a los recicladores con los donantes de residuos. 

Para las representantes de ambos proyectos, la necesidad de encontrar los mecanismos para formalizarlos es ahora más urgente en medio de la pandemia del coronavirus. Los protocolos de seguridad son claros (implementos de protección, vacunas, pruebas de descartes, etc), sin embargo, la posibilidad de que los trabajadores financien estas medidas es nula, por lo que es necesario encontrar soluciones. Pese a estas dificultades, las experiencias demuestran que formalizar el reciclaje es posible y es beneficioso para los trabajadores y, por supuesto, para el planeta. 

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